lunes, 22 de junio de 2015

El Dios que llevamos dentro.-

Desde que fui muy pequeña mi tía Isabel, me tomó de la casa de mis padres todos los fines de semana que pudo para llevarme a la iglesia. No sólo hacía esto conmigo, sino con mis hermanos y mis primos. Así íbamos en una tropa de seis ó cinco niños (cuando no estaba el Nacho) con una mujer sola en las micros por las calles de Santiago, tomando toda la locomoción que fuera necesaria para llegar los Domingos a la Escuela Dominical ó los Sábados a una que otra actividad que siempre se inventaba en la iglesia para que la gente estuviera reunida y obviamente aprendiera de la doctrina que ahí se impartía.
Reconozco que de niña nunca pude entender lo que significaba Dios, más allá de  los “Diez mandamientos”, “La pascua de resurrección”, “Navidad”, “David y Goleat”,  “La historia de Abraham” y muchas historias que conocí sobre la biblia. Pero que no significaba que entendiera a Dios.

No puedo negar que me encantaba participar en todas las actividades que se realizaban en la iglesia que significaban hacer obras de teatro,  hacer nuevos amigos. De hecho en la iglesia hice muy buenas amigas a las que conservo hasta hoy y las conocí a los tres ó cinco años.  Muy pequeña.
También durante mucho tiempo de mi infancia, quizás hasta mis 13 años me daba vergüenza decirles a mis amigos que iba a la iglesia y este, creo es un problema que tienen muchos niños que van a la iglesia llevados por sus padres o familiares, como en mi caso. La sociedad tiene valores, en los que si tú crees en Dios estás equivocado, mal, o eres un loco y sí…  yo lo entiendo en cierta forma porque hay muchas cosas negativas y malos ejemplos doctrinales que a veces se viralizan más que la buena praxis y mucha gente ha generado rechazo a través de eso.  El tema es que sobre todo en la infancia los niños pueden llegar a ser muy crueles cuando saben que vas a una iglesia, o tienden a verte como “bicho raro”.
En mi caso, gracias a Dios… pude crecer en una iglesia muy fundamentalista que buscaba poder llegar a un conocimiento de Dios a través de un “culto racional” ¿Qué significa esto? Interiorizarse en lo que dice la Biblia y poder llegar a una relación con Dios de acuerdo a lo que Él puede llegar a solicitar de tu vida. Sin extravagancias, sino a través de un estudio.
A medida que fui creciendo me fui dando cuenta que tenía mucho miedo de hacer cosas porque siempre estaba cuestionándome si me iba a ir al infierno o no. Y ese es el momento que llega algún día a tu vida cuando haz crecido en la iglesia y empiezas a entender el concepto de “Salvación”, este concepto es el motor de todo lo que rodea al Cristianismo. Pero reconozco que era algo que me ponía casi paranoica… Siempre he sido un poquito exagerada para mis cosas.

 Con el tiempo entendí y ví muchas caras de Dios, caras que puedes encontrar en la biblia. Si lees el antiguo testamento verás la cara de un Dios de guerra que le ordenaba a su pueblo matar a otros clanes para “llegar a la tierra prometida”, “verás un Dios celoso y un tanto vanidoso” ya que siempre quería toda la adoración para Él (y puedo presentir que si algún cristiano me está leyendo en estos minutos está empezando a pensar ¿Cómo puedo referirme así a Dios?),  así se refleja en la escritura, un Dios que abandonó a su pueblo en diferentes situaciones porque “ellos no hacían su voluntad”, y muchas otras cosas, como le ordenó a Abraham matar a su hijo, para probar su fe y luego al ver que Abraham está dispuesto a hacerlo le envía un cordero para hacer el sacrificio. Sin embargo, durante el transcurso del antiguo testamento empieza a gestarse “una trama” que es el “plan de Dios sobre el nacimiento de Jesús” y esto se refleja en las profecías que existieron sobre su nacimiento miles de años antes que Jesús naciera. Entonces cuando Jesús nace en el nuevo testamento tú empiezas a conocer la otra cara de Dios, un Dios de amor, ya no es un Dios que te pide hacer holocaustos, ya que él envío a su hijo para ser el holocausto que perdonará los pecados de toda la humanidad. Empiezas a conocer a un Dios Padre, ya no tienes que seguir un montón de tradiciones que se estaban llevando a cabo en el templo, ni siquiera los diez mandamientos. Ya que Jesús cambió todo lo que se había creído de ahí para atrás y sólo instauró dos mandamientos:  1) Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente. 2) Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Lucas 10: 27)
Durante mucho tiempo de mi vida he tratado de entender a Dios, no puedo decir que no. Todos pasamos el proceso de cuestionarnos su existencia hasta decidir qué es lo que te definirá en la vida dígase: creyente, agnóstico, ateo, bla bla. Pero este Dios del nuevo testamento es tan distinto al Dios del antiguo testamento, yo me pregunto ¿Habrá  Dios aprendido de sí mismo en la historia? ¿Se habrá dado cuenta de que al final no era necesario exigir tanto más que amor? Como ese niño inmaduro que  empieza una relación y pide toda la atención, toda la dedicación de su pareja, con todas las reglas definidas para “hacerse feliz a sí mismo” y luego cuando la pareja ya no aguanta más, se quiere ir, le es infiel por tan altas exigencias, o comete muchos errores ya que con tantas reglas es más fácil errar, entonces ya cuando la relación no da para más este niño empieza a crecer y se da cuenta de que en verdad no era necesaria tanta parafernalia y que al final lo más rescatable de todo es el amor, y que esta humanidad que el mismo creo “está completamente desorientada, desesperanzada, falta de amor” y en un acto de amor decide enviar a su hijo para morir por toda esta humanidad perdida, la cual queda en completa libertad y si quieres conocerle ya no es una obligación adorarle, es una decisión que tomas al querer conocer a Jesús y que si decides seguirle sólo  debes seguir dos reglas Amar y Amar.
Lo que más me impacta de esta historia es que Dios da el primer paso para establecer una relación contigo, y sí, quizás creció como este niño inmaduro y en un momento desesperado de tener que amar lo que creo o de sentir tal necesidad de amar lo creado es capaz de entregar a su hijo para perdonar todas las ofensas que las personas hayan podido cometer alguna vez, pero para mí (quiero que se entienda que hablo a título personal), para mí esto tiene el significado de que incluso ya la regla “amar” no es una ofensa  contra él, sino que es una ofensa contra el amor.
Ojo que en este punto de la historia, cuando envía a Jesús,  Dios decide contradecirse a Él mismo (en mi opinión), ya que cambia todas las reglas que él había instaurado para atrás, pero se entiende dado que él intentaba salvar lo creado. Es como cuando decides terminar una larga relación. Antes de terminar aquella relación que construiste con tanto esfuerzo y con aquella persona que amaste por tanto tiempo, tiras todos los salvavidas que encuentras a mano, y cuando ya vez que no da para más y a pesar de los salvavidas el final es inminente empiezas a traicionarte a ti mismo, empiezas a decir o pensar “a lo mejor los problemas no son tan importantes”, “a lo mejor las diferencias de opinión no son tan importantes”, “a lo mejor yo puedo transar más”, “a lo mejor podemos negociar un poco más los espacios para tratar de intentar continuar haciéndonos felices” y ahí ya sabes que lo estás apostando todo, lamentablemente en la humana vida, para bien o para mal muchas veces aunque tú llegues a pensar eso en tu relación y ya sentiste que lo diste todo, la relación va a terminar igual. Lo que nos pasa luego es que pensamos “como alargué tanto la agonía si al final la relación iba a terminar igual”, “cómo transé o aguanté tanto”, luego te sientes mal y te arrepientes un poquito de haber querido que eso funcionará  “a la fuerza con tantas ganas” porque la decisión final no pasaba por ti, sino por otra persona, tu pareja.  Pues con Dios es lo mismo. Él nos lanzó todas las oportunidades para salvar nuestra relación con él hasta Jesús, y hoy la decisión está de nuestro lado.

Pero Dios luego de contradecirse, hizo en mi opinión algo estratégico, que fue dar a su hijo que es “la metáfora de lo más amado” y en mi opinión lo hizo para no poder arrepentirse, cómo iba a arrepentirse sabiendo todo lo que su hijo vino a padecer, ¿Cierto?
Sin embargo, la decisión sigue estando en nosotros “la pareja”  ¿Queremos caminar con Él o no? ¿Nos hace sentido este mensaje? ¿Podré permitirme conocer este amor?

Espero haber parecido simple en lo escrito anteriormente, sabes? Porque ahora voy a explicar la idea que titula este texto.
Creo que después de tanta historia que ha pasado y podemos encontrar en la biblia, la historia de la humanidad, etcétera. No es realmente importante la visión que tú tengas de Dios, si es bueno o malo, si sirve o no sirve, si funciona o no funciona. No es realmente importante saber si la iglesia católica miente  o no miente, si los canutos dan buen ejemplo o mal ejemplo, si te molesta o no te molesta que se paren en la esquina de tu casa con un altoparlante. Lo importante eres tú y él El amor. Porque Dios nos aconseja amarnos a nosotros primero para que seamos capaces de amar a otros, y a través de este amor poder amarlo a Él también que está en la naturaleza, en el aire que respiramos día a día, en los amaneceres y ocasos. Y yo creo que entiendo por qué dictaminó esto finalmente… yo creo que es porque cuando amas, aparte de todo lo feliz que eres, quieres hacer todo bien para tu pareja o para que tu entorno este bien y en paz, en seguridad. Y creo que ese es el problema que muchas personas tienen también, la falta de amor y por eso hacen daño en muchos sentidos.
Nunca nos hizo falta nada más que amor, e incluso después de esto puedes creer que “Dios es una metáfora” y creo que si tienes amor en tu corazón quieras o no tienes a este Dios que te levanta, te reconforta, te da calidez, y te muestra la belleza de la vida y te hace tener fe en los momentos malos. Que no es un Dios que te está viendo desde algún confín del universo y supervisando todo lo que haces para ver si al final de tus días te quemas vivo por la eternidad o te vas a un paraíso a adorarle eternamente. No, Dios es mucho más que eso, y mucho más cercano que eso, más sencillo, habita en ti en amor, es la energía del universo que te llega de todo lo que percibes y ves, eres tú mismo, soy yo misma cuando te abrazo. Siempre estuvo tan cerca y tú no lo viste.
Como una vez me dijo alguien por ahí, “El día que todos los seres humanos del planeta seamos capaces de tomarnos de las manos sin distinción y en un solo pensamiento de amor, conoceremos mejor a Dios”. Yo lo probé, y si quieres intentar nunca está de más probar algo nuevo. Ama y ama ;)

"Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama." Lucas 7: 47.-


Pd: Mis disculpas a todos los fundamentalistas que han leído este texto. Pero creo que verdaderamente Dios es así de sencillo. 


                                    

jueves, 11 de junio de 2015

Mi Arte.-

Mi arte no se trata acerca de lo dórico, lo barroco, gótico o post-moderno. Mi arte no busca la perfección ni poner todos los colores y letras en una completa armonía. Mi arte se trata de mí y de la imperfección que yo percibo, y de la imperfección con la que yo hábito en este mundo.-


Música Paz.-

miércoles, 3 de junio de 2015

Cuatro horas.-

Serían cuatro horas  como máximo para limpiar su habitación, baño, cocina… pero sin saber que la cocina era el paso previo para el living room, lugar donde ella estaría sentada apacible frente a su computador tomando unas cervezas y fumando unos puchos.
Yo le hablé primero, quería practicar mi inglés…  quería escucharla con su acento australiano, que por cierto ella asume no tener.
-          Are you Australian? Dije, como para romper el hielo.
-          No, I’m from Africa. Respondió.
Y así sucesivamente, ella supo que yo era de Chile, de Santiago y me aseguró que es uno de los lugares a los que le gustaría viajar en su vida. Yo supe que ella tenía ascendencia inglesa,  que nació y se crió en África, que podía hablar afrikáans,  que entendía algo de Zulú, pero que su segunda lengua definitivamente era el francés, que fue modelo en Sydney años atrás.  Luego de eso me ofreció la primera cerveza y me fumé un cigarro con ella.
Continuamos hablando, mientras yo iba a sacudir el estante que ella tenía cerca del living. Me dijo que quería viajar, que había venido a Australia cuando tenía 22 años pero que finalmente no había viajado nada y se había estancado en Sydney por más de 10 años, el tiempo había pasado tan rápido en su vida entre el éxtasis, el LCD, la coca y el alcohol. Yo le dije que había tomado la decisión de venir también con el deseo de cambiar mi vida, dar un giro y viajar, conocer el mundo y las personas. A ella le agradó mi experiencia y determinación, volví a oír el “you’re brave” y me sentí agradecida, porque podía verme a mí misma en su casa limpiando. Luego de eso ella me ofreció el tequila.
-          Do you like tequila? Preguntó.
-          Yes, I like tequila. Le respondí.
Su pregunta  me desafiaba más allá de lo “moral”, más allá de lo que creemos “correcto” o “profesional”, más allá de la posición principal en la que me encontraba.  Tomé un tequila con ella, brindamos por su viaje. Y le conté que en Chile se toma Pisco, que es un destilado de uva pero con menos porcentaje de alcohol que el tequila, entonces ella me enseñó a explicar correctamente en inglés el porcentaje de alcohol que tienen los tragos y yo aprendí.
Luego supe que hace poco tuvo un accidente que le perjudicó la rodilla y por eso se encontraba con problemas para caminar y hacer sus actividades domésticas, que hace cinco años atrás le  diagnosticaron una enfermedad que no le permitía que su sangre coagulara y le recetaron esteroides que sólo la hicieron engordar, engordar y engordar. Que hace poco la habían operado cuatro veces para curarla, que le habían removido el bazo y que comenzaba a sentirse mejor, que al menos ahora podía afeitar sus piernas, porque en cinco años no lo había podido hacer por temor y riesgo de desangrarse.
Eso dio paso a la siguiente cerveza, el segundo cigarro y el segundo shot.
Entendí lo que es el “Lemon juice”, que lo hacen en Australia y a veces es mejor tomar el tequila con eso porque es más dulce, en cambio el limón con sal es muy ácido y el  “Lemon juice” es más barato que los limones de verdad. Ella supo que al parecer en Chile no tenemos “Lemon juice” y que no soy experta en licores, pero que al menos eso creo y si tuviéramos entonces el pensar que no tenemos es sólo parte de mi cotidiana ignorancia. Ella se rió.
Continuamos hablando de su viaje “all around”, se sentía feliz de tenerme en su casa y poder conversar de estas cosas, me dijo que mi determinación le servía de inspiración y ejemplo, que sentía que todo había coincidido de alguna forma para que ella se motivara más a realizar su viaje y abandonar esas cosas materiales que tenía en su departamento que le daban peso, que la habían estancado acá por años, que finalmente sólo había trabajado para pagar esas cosas y había postergado su vida de verdad, que ahora sentía miedo por la decisión que estaba tomando pero que tenía que hacerlo por el “ahora o nunca”. Yo le conté como había reflexionado en todas  esas cosas antes de tomar mi decisión y que finalmente te das cuenta que lo material no es nada, no vale ni el diez por ciento del tiempo que gastas en ellas para adquirirlas, que mereces vivir experiencias  en la vida y fue en ese momento cuando ella dijo que “ahora debía hacer que toda su vida cupiera en una maleta” y me dio gusto escucharme en ella, las mismas palabras que en algún minuto yo pronuncié y utilicé para explicarles a mis amigos la decisión.
-           For sure, this can be difficult! Le dije.
Somos mujeres y acumulamos tantas cosas todo el tiempo, pensando que mañana lo vamos a usar o lo vamos a necesitar. Le dije que antes de venir había tratado de vender todas las cosas de mi casa, lo que me resultó casi imposible con todos los quehaceres que tenía en mis últimos días en Chile, que había decidido dejar todo abandonado en mi departamento sencillamente hasta que el último fin de semana vino mi papá en un camión y desmanteló mi casa en un día para guardar mis cosas, que yo ya no tenía idea de dónde están las cosas, que nunca supe como lo hizo desaparecer todo tan rápido, que en cierta forma se lo agradecía pero a lo mejor no era necesario que él hubiese tomado esa responsabilidad por mis cosas.
-          Tienes suerte. – Me dijo
-          Sí, es bueno tener a la familia en esos minutos. – Le dije.
En ese minuto supe que no tenía la mejor relación con su familia, que casi no tenía contacto con ellos, que no había visto a sus padres desde hace al menos diez años desde que arribó en Australia. Sonó triste.
-          Bueno, yo tampoco tengo la mejor relación con mis padres.- Le dije para consolarla un poco.
Le expliqué un poco de las dificultades que todos tenemos, y también que en algunas circunstancias la distancia nos hace estar más unidos. Sin embargo, a veces creo que mis padres se han acostumbrado a que sea tan busquilla y a veces sólo me dejan ir y venir, como si tuvieran la tranquilidad de saber que estaré bien,  aún cuando ni yo lo sé.
Ella sonrío
Le dije que iba a terminar lo que tenía que hacer en su casa porque debía irme a mis clases, ella entonces volvió a desafiarme.
-          Vas a creer que estoy loca. -Me dijo- Pero, por qué no te quedas y podemos hacer una cena, tomar unas cervezas y conversar de la vida. No tienes que irte, puedes quedarte y dormir en el sillón yo te cuido y mañana te voy a dejar al paradero del bus.
-          Really? Le dije.
 Me sentía tan cómoda conversando con ella, como si fuéramos viejas amigas pero era ese juego de la confianza, ella estaba en su casa yo era la visita y no me sentía juzgada ni nada que se le parezca, pero ella ponía a prueba mis límites y testeaba sutilmente mi profundidad.
Acepté su invitación. No puedo decir que por cortesía, no puedo decir que por ella… si no tanto por mí. Sabía que estaba en un punto en el que esas horas que podía pasar con ella iban a pasar a los “archivos clasificados”, a las “joyitas de la vida” a ese “baúl de recuerdos” de experiencias que vale la pena memorar, esas oportunidades que la vida te pone en frente una vez.
Nos sentamos, tomamos más tequila, fumamos más cigarros y conversamos cosas sobre la vida, las ganas de morir que a veces dan, los deseos de continuar que luego vienen, las decisiones que debes tomar y las dificultades posibles que puedes llegar a sortear. Le cociné un rissoto, con papas doradas y chuletas de cerdo aliñadas con ajo. Ella fue feliz con mis sabores, yo fui feliz de verla feliz. Hablamos de drogas y me enseñó todos los slangs referentes a ellas, yo estaba borracha a esas alturas, le pedí que me anotará las palabras en mi libreta de notas porque o si no después se me iba a olvidar y ella lo hizo.
Hablamos de la asfixia que puedes sentir cuando haces lo que no amas o no estás del todo satisfecho, yo le conté que amaba mi profesión y me encantaba lo que hacía a diario como publicista porque de alguna forma pensaba que podía contribuir y hacer cambios. Pero cuando estás en la oficina viendo cómo se van a consumir tus días, darse un tiempo de pausa para cambiar un poco no es malo,  y si estás sano y tienes manos puedes trabajar en lo que sea, le dije. Heme aquí.
Ella estaba interesada en saber cómo había llegado a ser cleaner, cuál era mi experiencia en eso, si lo había hecho antes, todas esas cosas… Hubiese querido mentirle, traté de evadir la pregunta, pero después de unos minutos no pude.  Es mi primera vez que trabajo en esto, le confesé.
Yo sólo quería reír, ella se río… Entonces le dije: “y por lejos es una de las mejores experiencias de mi vida, el mejor trabajo, y por lejos tú eres la mejor jefa de mi vida en la historia de mis jefes”. Nos reímos demasiado. Luego le conté las peripecias que ando haciendo para encontrar trabajo, que a veces las cosas no funcionan tan rápido como uno quisiera, pero que si hay que trabajar hay que hacerlo sin asco, como me enseñó mi mamá “tiene que darte vergüenza para mentir y robar, no para trabajar ni para hablar con la gente”.