lunes, 30 de mayo de 2016

Hola, soy imperfecta.-

Hola, soy imperfecta.
Me equívoco a diario en muchas cosas.
A veces fallo.
A veces me cuesta creer.
Porque no soy perfecta.

Hola, soy imperfecta,
De días grises, a veces constantes días grises.
Soy imperfecta,
Porque no puedo evadir esa oscuridad.
Porque dejo que me habite,
Porque le doy crédito y escribo de ella.
Porque escribo mal.
Soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque no nací perfecta.
Nací en un molde,
Y mi molde me hizo más imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque a la gente no le gusta normalmente lo que hablo.
Porque hablo mucho,
Porque hablo poco,
Porque hablo cosas sin sentido,
Porque hablo cosas sin argumentos,
Porque hablo cosas con argumentos no válidos,
Porque no hablo las cosas en el momento adecuado.
Porque mis opiniones suenan agresivas,
Porque a veces mis opiniones son muy pasivas que no parecen opiniones, ni siquiera pensamientos.
Porque en Español hablo muy fuerte y en Inglés hablo muy despacio.
Soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque el  ochenta por ciento de las cosas las olvido,
Porque a diario pierdo mis llaves, o cualquier cosa que no haya perdido ayer.
Porque vivo distraída,
Porque ¿En qué estás pensando?
Soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque a veces llego tarde,
Porque a veces no puedo levantarme a la hora que debo.
Porque no tomo desayuno,
Porque si tomo desayuno no como cereales integrales con leche de soya.
Porque soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque a veces no pinto mis uñas,
Porque a veces no depilo mis piernas,
Porque detesto ir de compras al mall y probarme ropa.
Porque soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque creo en al amor,
Porque creo que merezco respeto,
Porque creo que merezco ser vista más que como un objeto sexual.
Soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque no me basta con ser mujer para algunas veces ser respetada.
Porque necesito la presencia de un hombre “que me avale”,
Porque como ese hombre no existe en mi vida “estoy des-avalada”.
Soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque pienso, porque no pienso.
Porque me pongo metas a veces demasiado altas.
Porque soy imperfecta y creo que lograré esas metas.
¡Eso sólo lo causa la imperfección!
Porque soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Porque la palabra señorita no significa nada para mí.
Porque no creo en prototipos,
Porque no sigo ningún patrón.
Porque me siento libre de actuar bajo mis instintos, más allá de un nihilismo.
Porque soy imperfecta.

Hola, soy imperfecta.
Gracias.
Sólo quería que supieras que soy imperfecta.
Que estoy aquí siendo imperfecta.
Que es muy difícil que deje de ser imperfecta.
Pero que estoy aquí, porque no puedo estar allá por mi imperfección.
Pero que trato de ser honesta,
Que a veces soy torpemente tierna.
Que hay días en los que lloro porque fui, soy y seré imperfecta.
Pero que merezco ser amada.
Amada por ser imperfecta.



Sólo me tocó la cebolla.-

Había entonces un viejo dicho que decía “contigo pan y cebolla”.
Esto significaba que debías estar cuando hubiera una abundancia, de la cual te alcanzara para comprar pan y compartirlo. Y también debías estar en esos momentos de escases cuando solo hubiera una cebolla y compartirla. Ser felices, compartiendo el pan y la cebolla.

¿A mí? A mí sólo me tocó cebolla.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Te perdono y te dejo libre.-

Te perdono y te dejo libre.
Y si en ese punto me escoges como a uno de tus puntos predilectos.
Volverá una dicha conocida y fraternal.

Te perdono y te dejo libre.
Y si retornas a mi como el mar a la arena
Sabré que fue cierta esa era de amor y besos.


Te perdono y te dejo libre.
Perdonarte para librarte de la culpa y librarme de la pena.
Dejarte libre para que seas feliz y descubras el mundo.
Para que aprendas a vivir, lo cual no significa que no sepas.
Pero para que crees y descubras nuevas experiencias que te hagan mejor persona.
Y si luego retornas a mi como una piedra pulida serás mi joya predilecta.


Te perdono y te dejo libre
para ser feliz,
para vivir mi vida,
para descubrir mi mundo.

Te perdono y te dejo libre.
Porque es un tiempo que nos merecemos,
para descansar de nuestra rutina y añorar nuestros cuerpos.


Me perdono y te dejo libre.
Por haberte herido,
Por haberte hecho llorar,
Por producirte dolor e inseguridad,
Por haberte cansado.
Por haberme cansado...

Me perdono y te dejo libre.
Para que busques con esperanza,
Para que crees con esperanza.
Para que descubras otra vida.
Y me dejo libre,
Para que no te preocupes cuando no como.
Para que no te preocupes cuando salgo de noche.
Te dejo libre de tu preocupación,
de tu constante angustia por mi bienestar.
Para que aprendas a vivir sin ella.
Y para que yo aprenda a vivir sin ella.

Te perdono para curarme de las heridas que me causaste.
Y me dejo libre para olvidar mis heridas.


Todo lo que olvidé en Invierno.-

Y van a pasar los días y se me van a olvidar las calles.... sus nombres.
Los recuerdos que en ellas habitaron.
Se me va a olvidar quien fui ahí, quien fuiste tú.
Se me va a olvidar la falta de sonrisa,
los excesos de insomnio,
la soledad de saberme acompañada y sola.

Van a pasar los días y se me van a olvidar esos detalles que tenía la pileta de Concha y Toro,
ese sonido que emitía cuando estábamos un invierno al frente de ella piteando.
Se me va a olvidar Don Raúl, sus gestos, su cojera.

Se me van a olvidar mis eternas caminatas por el Parque Forestal,
Mi árbol favorito en la Quinta Normal de los 17, ya no sé dónde está.

Se me va a olvidar ese frío de estar sentada un invierno al frente de la pileta monstruosa en Salvador.
Fumando otro porro y un cigarro para entibiar el rostro.
Para entibiar el alma.
Tomando una cerveza sola, para congelar tantas cosas.
Para olvidar tantas cosas.

Se me va olvidar ese empujoncito del tumulto matutino al subir al metro.
Se me va a olvidar la brisa de Providencia golpeando mi cara por la noche mientras voy de regreso a casa en el taxi, muy tarde y cansada porque estuve trabajando en la oficina.

Se me va a olvidar sentarme en la orilla del ventanal del departamento y ver el cerro Santa Lucía, el San Cristóbal, la Torre Entel.
¡Que bonitos estaban!
Pero ¿Sabes? Se me va a olvidar esa foto de Santiago nocturno, con sus luces tan chamulleras.

Se me va a olvidar la vista a los Sacramentinos,
era bonita esa pintura tan gótica de Santiago.
Se me van a olvidar esas ganas de llorar de emoción cuando caminaba por República sólo recordando viejos tiempos.
Esa emoción que siempre volvía, esa que parecía eterna.
Se me van a olvidar esos trozos de vida que dejé no sé a dónde.
¿Tú sabes?

Se me van a olvidar esas conversaciones en la plaza de Grajales,
Esas reuniones a pito de nada en la rotonda de la Plaza Italia a las doce de la mañana, o a las cuatro de la tarde.

Se me van a olvidar las caminatas por Matta con olor a madera.
El olor del Mercado Central a las cinco de la mañana con esa curadera.
Se me va a olvidar el olor a sopaipillas de la Estación Mapocho.
Ese olor a fritanga pobre, a fritanga con monedas de cien pesos.

Se me va a olvidar el Parque de Los Reyes, sus misterios de invierno que nadie descubrió.
Olvidaré también el Parque Bustamante, porque aunque paré poco ahí.
Era cálido en invierno, ¿Sabes?

Olvidaré los melones con vino y piscolas en el O'Higgins
Esos encuentros de amigos o de mechones en el Intercomunal.
Sí, esos que nunca terminaron bien.
Los olvidaré.

Todo lo olvidaré, como verás.

Olvidaré mis caminatas solas por el Templo de Maipú a los veinte, solo para sentir la diferencia de lo que sentía estando ahí cuando era niña.
¿Y qué era eso? Una mezcla de pobreza y hambre.
Un no saber,
Un estar despierto a un mundo que no te da nada.
Otro destierro, la marginalidad del pobre, de los niños sin esperanzas.
La hora de almuerzo para mis compañeritos más pobres.
A esos que iban a buscar a la sala a las una para sacarlos a almorzar al Templo.

Olvidaré alguna vez ese olor a tierra seca,
esa gravilla que se metía en los zapatos mientras caminabas por ese camino seco al dentista de la Tía Oli.

Olvidaré ese invierno de amaneceres en Plaza de Armas,
donde descubrí palomas mutiladas.

Olvidaré esos Viernes en el Bella,
Esos Martes en Manuel Montt,
Esos Miércoles en Lastarria,
Esos Jueves en el Parque Almagro,
Esos Lunes en el Depa,
Esos Sábados en los departamentos de amigos alrededor,
Esos Domingos de Mariscales y empieza de nuevo.
Los voy a olvidar.

Voy a olvidar haber vivido,
Voy a olvidar donde viví, ¿Sabes?
Y no es que quiera a veces olvidar todo, pero me es inevitable.

Dime, por favor quién fui.
Dónde estuve.
Dónde están esas calles que pareciera haber conocido,
pero no conozco.
Dime quién eres,
por qué te conozco,
quién fuiste, quién eres.
Dónde estuviste.

En mi vida, olvidaré tantas cosas.
Y van a pasar los días y los años y olvidaré tantas cosas.
Los rostros de las personas que he conocido,
los lugares donde he habitado,
su colores, sus fragancias, sus temores.

Y van a pasar los años y olvidaré el terror nocturno,
las pesadillas que algunas vez tuve de despertar sola en esa soledad.

He aquí ya bastante he olvidado,
Ya no sé quién era, ya no se quién fui ni dónde estuve.
Dime ¿Tú sabes?
¿Tú sabes dónde está esa niña?
¿Tú sabes dónde está esa inocencia?
¿Tú sabes dónde existen esas calles?
Yo no lo sé, yo ya lo he olvidado.






viernes, 20 de mayo de 2016

Vacío.-

Veo esta realidad poblada de vacíos,
De vacíos de culpas que no perecen,
Una ciudad poblada de muros, de tantos muros de lejanía.
Muros que separan mi alma
En pasados naufragios
En pasados vuelos
En pasados karmas
En presentes pasados, en futuros pasados
En incertezas sin nombres.
En poesía sin lírica.

Veo esta realidad poblada de vacíos,
De vacías caricias,
De vacíos recuerdos,
De una vacía embriaguez de olvido.
De un olvido de embriaguez que no recuerdo.
De una olvidada embriaguez de olvido.
De esta embriaguez de olvido donde todo lo olvido
Y donde todo lo recuerdo.
Veo esta soledad poblada de olvidos de olvido de recuerdos de olvido
De esta embriaguez que no olvido y me olvida.
De olvidos en olvido.

Veo esta realidad poblada de vacíos,
Donde todo está vacío.
Veo este vacío.
Este espacio severo.

Este destierro.
Donde me encuentro yo y mi vacío.
Este espacio que es mío y sólo mío.

Poblado de recuerdos vacíos,
De una memoria vacía,
De una espera vacía,
De una vida vacía,
De ansias vacías.
Así veo este espacio severo.
Este espacio que es sólo mío.
Donde me sumerjo día a día buscando un sueño.



miércoles, 4 de mayo de 2016

29; Cosas que he aprendido.-

Siempre que viene el tiempo de mi cumpleaños me pongo a pensar en las cosas que han pasado. Es inevitable hacer el balance de lo que he vivido. Y hoy siento que a casi un año de vivir fuera de Chile, luego de casi 29 de años recién comienzo a entender cómo funciona el mundo, cómo se ha desarrollado la historia de esto que llamamos "humanidad".
Conociendo personas provenientes de muchos lugares diferentes para mi cultura, de lugares completamente inexplorados por mi.
Comienzo a entender mi superficialidad, mi espiritualidad, mi soledad.

He aprendido a decir que no al abuso.
He aprendido a caerme, llorar, pararme, sacudirme las rodillas y seguir caminando con la frente en alto.
He aprendido a saber quiénes son mis amigos, quiénes mi familia.
He aprendido a ver a la gente a la cara y saber cuándo me mienten a los ojos.
He aprendido a saber cuándo la gente se acerca a mi sólo por "copuchar" qué pasa en tu vida.
He aprendido a saber cuándo la gente no me valora por quién yo soy.
He aprendido a saber cuándo no soy amada.
He aprendido a prever el abandono de muchos que creías "amigos". Y a vivir con la desilusión de haber amado sin medidas y ser traicionada, humillada, ignorada.
He aprendido a vivir con la frustración de haber dado y ayudado en todo lo posible a alguien y que eso a largo plazo no se traduzca ni en un "gracias".  He aprendido a superarlo, a perdonar porque a pesar del dolor, mi vida y felicidad eran más importantes y debía ofrecerme a mi misma la oportunidad de ser feliz y recomenzar.
He aprendido lo que es perder todas las cosas de tu vida, incluso el control de ella. Aún cuando hubo una mano que siempre tuvo el control de todo y me sostenía.
Sé lo que es despojarte de todas tus cosas materiales, de tus raíces, estar lejos de casa.
He aprendido que hice muchas cosas mal en mi vida.
He aprendido que mi personalidad en general es fuerte o puede serlo para muchas personas. Aunque hoy en día tengo ganas solo de aunar y no dividir, entregar amor y no provocar heridas.
He aprendido a valorar a mis amigos por darse el tiempo de conocerme como soy, aceptarme y amarme por quién yo soy.
He aprendido a no esperar nada de nadie, nada gigante de la vida y en algunos casos esperar lo peor. Porque aprendes a distinguir cuando las cosas toman un tono medio morado, tirado para gris oscuro que irremediablemente terminará en negro.
He aprendido a ser una persona orgullosa de creer en un Dios-universo y saber que hay un propósito para mi vida. Como decía Einstein "Dios no juega a los dados".
He aprendido lo que decía Ghandi "Si no tienes religión te aconsejo una, la verdad" y es para mi esa mi verdad. Mi amor propio y autoconfianza esparcidos o depositados en ustedes, para que crean en sí mismos, para que le crean a la vida un poco más que a la muerte.
He aprendido a sobrellevar los dogmas e imposiciones de religiones que no obedezco, a no tomar en cuenta el comentario "presumido" de "santidad" de muchas personas cercanas a mi, con dolor por no poder compartir esa visión (a mi modo) "egolatra" de "perfección". Pero también, he aprendido a respetar a todos con sus diferencias de opinión y capacidades. Y seguir creyendo en mi Dios-universo.
He aprendido a saber cuándo la gente me envidia, cuándo alguien desea que me vaya mal. Y he aprendido a decirles ¡Deseo que te vaya bien! ¡Se feliz! Poner la otra mejilla.
He aprendido a esperar algunas cosas, aún no todas, pero he aprendido a reconocer que puedo llegar a ser la persona más impaciente que pisa la tierra y que me gusta todo inmediato.
He aprendido que no soy nada, que soy muy chiquitita en este mundo, pero que desde mi pequeñez tengo la oportunidad de hacer un cambio sirviendo a los demás. Si es posible, regalando una sonrisa, un abrazo, un te quiero.
He aprendido a sobrellevar mi vocación de payaso triste, haciendo reír a los demás, haciendo el ridículo para verlos sonreír. Porque si al final del día tú sonreíste todos ganamos.
He aprendido que he aprendido muchas cosas y merezco alguien que esté a mi altura. Alguien que me sume no que me reste. Alguien que me haga reír y no llorar.
He aprendido que hay muchas cosas que no aprenderé nunca, como matemáticas por ejemplo. Pero que mis amigos serán mi extensión para entender esa parte del mundo que yo no aprendí a cubrir.
No he aprendido a mentirle a mi mamá, en general a nadie, pero he aprendido a omitir a duras penas.
He aprendido a hablar en simple y cliché para que todos entiendan. He transformado mi arte en cotidiano, porque entendí que la vida es el arte de lo cotidiano y todos estamos aquí y ahora. Las grandes metáforas requieren mentes con estudios a los que no todos tienen la oportunidad de acceder.
He aprendido que aunque sepas muchas cosas es mejor andar "siempre de hueón'" como diría Coco Legrand.

No he aprendido a callar cuando veo una injusticia, o a veces cuando tuve un secreto.
No he aprendido a hacer dieta, a ir todos los días al gym, a quedarme los Viernes en la noche en mi casa.
No he aprendido a usar ropa con grandes escotes, usar tacos todos los días me mata. Pero he aprendido que con mi kilos de más o mis kilos de menos, con mis colores chillones y mi perpetuo rosado y lila voy a ser siempre linda para los que me encuentren linda. Y aunque yo también tenga mis momentos de "no me gusto", he aprendido a transformarlo en un "no me gusto, me re-amo".




martes, 3 de mayo de 2016

El Destino.-

El destino es un caramelo envuelto en la vitrina de una alacena desproporcionadamente grande, el tercer testigo de la epidemia a muerte que detrás de la ventanilla se puede observar, un caleidoscopio que un loco chimpancé inquieto, gira y golpea sin pausa y sin plan.

Desde la terraza de la casa Ramos buscábamos formas en las nubes, que cuando las nombrábamos comenzaban a moverse formando otra figura. Durante esas tardes eternas, intentábamos descifrar el destino, en los caballos que emergían de mares espumosos, en las batallas panorámicas, llenas de lanzas y de fuero y de seres deformes que acechaban sobre nuestros parpados nuevos.
El destino estaba en las cartas que borro la lluvia, los cristales rotos contra las paredes mudas, la máquina de formula 1 con la que no buscamos ser los primeros en cruzar la bandera cuadriculada, todo se trataba de estrellarnos y rápido.
El destino es el hielo de un tatuaje nuevo cuando despertaste envuelto en las sabanas húmedas un sábado y con amnesia. Nada más que nada, que los días por caer, van a  llegar los años como estaciones de susto.

La fortuna es este tic, esta mueca muda, es tocar el aire, un micro en la noche en la ruta, perder la memoria, dormir en el agua, alimentar a los ángeles.



lunes, 2 de mayo de 2016

Jueves, 07 de Julio del 2005.

La gente siempre me mira, clavan sus mirada en mi tratando de penetrar mi cuerpo con su vista, me buscan, examinan y a veces agreden. La gente que me mira quiere saber lo que pienso, lo que escribo, lo que he vivido. No saben ser buenos compañeros, siempre buscan excusas para mirarme, para tocarme con sus ojos, para estar en mi. Es  como si quisieran poseerme. En un acto casi litúrgico, casi sacramental... sé lo que dirán, en el silencio puedo oír sus voces mencionando mi peculiaridad, mi mirada, mi vestir, mi andar y mi escribir.
Son las constantes, pero en el fondo no me miran para conocerme, que paradoja, ni tampoco me miran porque les interese, sino que me buscan para proyectarse a ellos mismos. Buscan comprenderse, como niños, que avanzan, así caminan... por el río de la inconsciencia que la sociedad les ha impuesto. Nadie lo sabe. Pero yo lo observo, y más que en ellos lo percibo flotando en el aire, y lo respiro a cada momento.

Oigo sus voces, sus comentarios de lo que hicieron ayer, de lo que harán, de lo que lograron, pero aún no se dan cuenta de lo que son, de lo que los envuelve. De que están, de qué somos.

La retroalimentación de nuestras subjetividades casi no existe en la calle, son todos entes descentralizados que acuden a distintos lugares y desde ellos negocian su calidad de vida. Buena o mala, depende de cómo esté la bolsa, depende de cómo se manifiesten las necesidades, depende del orden jerárquico que les den.

A veces nada es tan importante como para seguir, pero en realidad nada es tan poco importante como para detenerse. Eso influye en lo más hondo de nuestras acciones.
Muchas veces, ante lo indefinido nos mecanizamos. Y ahí van ellos con las prisas que no les corresponden, cargando el problema de sus patrones. O quizás queriendo retroceder en el tiempo.

Después de todo el tiempo se pasa tan deprisa que no hay tiempo, ni barreras, construimos solo fragmentos, el episodio de ayer, o el de hace cinco minutos. Creo que tan solo soy capaz de recordar al menos cinco cosas de las que hice ayer, lo demás quedará olvidado, no fue importante o no lo necesito. Así de una u otra forma postergaré a la que fui, pero habré existido

Newtown.-

Te miré desde la barra mientras compraba un Borboun coke,
No me importó.
Recuerdo los dichos de Maxime: “Éste será tu próximo ex”.
Las potencialidades de las personas me rodean y cubren de espanto.

Tú sigues en la pista de baile,
Yo sigo en la barra.

Voy a la pista de baile,
Me perderé en mi embriaguez una noche más.
No me importan hoy los destinos, hay que tomar.
Y yo tengo mi bourboun coke en la mano.

La noche atrae los placeres y nuestros cuerpos se juntan.
Me preguntarás seguramente Where you from?
Yo te responderé de Chile y pensaré:
“Is it even important?”.
I already know the answer. Not, it is not even important!

Doesn’t matter, let’s go to your’s.
Let me think that I can love you.
I will if you let me.

No, I can’t. I’m not able to do it.
Anyways, let’s go to fuck.

Voy a pretender que te amo,
Trataré de apreciar el calor de tu cuerpo,
Saborearé tu calor, hundiré mis manos en tus cabellos.
No porque tú quieras,
Porque a mi me gustas,
Porque eres bello y la noche es finita.
Porque no te amo, pero te deseo.
Porque me deseo en el placer de tu cuerpo y el mío.
Porque los dos somos egoístas,
Porque los dos estamos solos.