Nunca he pretendido que la gente me entienda con todas mis complejidades. De ser así, todo hubiese sido imperfecto. Más de lo que ha sido.
Pero he aprendido a valorar el tener que hablar una vez sin dar explicaciones. Sin decir cuál es la cosa en cuestión a la que me quiero referir. Sin tener que pedir disculpas, o decir simplemente "te estoy hueviando, es una broma". Valoro inmensamente a la gente que me decifra, que no se agita por mi opinión, que no se preocupa, que no se incómoda, a la gente que me lee y habla mi idioma, a la gente directa y transparente que no busca herir si no unificar.
He aprendido a extrañar a mis amigos de la infancia con los que podía ser simplemente yo, decir lo que siento y pienso y punto. Sin tener que ir a tejer una historia que haga entender al receptor el por qué de mi mensaje. He aprendido a valorar a las personas que han estado ahí para mí, viéndome reír y llorar, crecer y significandome por lo que he recorrido.
Socializar, dicen en la académica que es inevitable. Pero ¿Qué es lo que socializamos y para quienes?
0 ¿Por qué?
Quizás no es algo importante, algo de lo que muchos claramente no viven preocupados, o si lo están es sumamente gracioso cuando llegas a ver la parte de su comunicación en la que han estado descuidados.
Algo que ha dado vueltas en mi cabeza recientemente es el Neuromarketing. Cómo los mensajes nos afectan a nivel neuronal, cómo reaccionamos a esos mensajes y cómo somos capaces de comunicar nuestro yo buscando nuestro beneficio en pos del entendimiento.
Pensando en esto, me he dado cuenta de muchos errores comunicacionales que he cometido a lo largo de mi vida. Pero, más allá de eso, me he dado cuenta del patrón de mi personalidad que desencadena esa comunicación. Así también como me he dado cuenta de cómo puedo modelar esos patrones y conductas para llegar a la gente con un lenguaje comunicacional más empático, cercano, acsequible.
Me he dado cuenta de mi desarrollo como persona, de los diferentes tipos de zapatos con los que he caminado y las diferentes perspectivas que he ido adoptando. Y al verme hoy me digo ¡Já! Me rio en mi cara de mi misma.
Es complejo tratar de dar a entender a las personas las realidades de las que está construido tu mundo interior, hacer sentir a otros la pasión que sientes, el amor o el odio, o el rechazo, o la incomprensión, el aislamiento y la inseguridad y miedos que siempre nos circundan. Esos que son percibidos de manera única por cada individuo. Pero sin duda, eso es lo que todos tratamos de hacer cada día cuando socializamos, cuando preferimos abarcar un tema desde una perspectiva y no de otra. Cuando referimos hechos que nos han marcado o nuestras memorias.
¿Por qué hay cosas que siempre recordamos y otras que al día siguiente ni siquiera nos interesan? ¿En base a qué factor de interés construimos nuestra memoria?
Yo sé hoy, que mi vida siempre la he vivido desde la dificultad. Mis mejores entendidos saben que siempre busqué lo difícil. Los desafíos grandes, las grandes responsabilidades, etcétera. Y también saben que siempre he cuestionado a los facilistas, a los flojos, a los conformistas también. Siempre he sido de amores platónicos, siempre he vivido a la sombra de lo que no puedo lograr, tener o la persona que no me va a amar. Siendo lo que quiero tener, lograr y recibir amor de.
Susana, mi psicóloga. Me dijo un día "no tienes que pedir donde no te dan". Y eso ya fue hace un par de años, pero quedó en mi.
Desde mi realidad de inmigrante me he dado cuenta de cómo hoy deseo que todo sea fácil. A mis casi treinta, ya no quiero más súper desafíos, estoy cansada.
He aprendido a soltar, a dejar ir, a desapegarme de todo y todos, de alguna manera he aprendido a no pedir donde no me dan. Quiero aprender a no buscar más esas cosas que no voy a conseguir, quiero enfocar mi energía en las cosas simples que sí están a mi alcance.
Quiero tener una vida simple, una vida de simples complejidades.
Quiero comunicar el amor que siento y entiendo de la vida, quizás abriéndome a conversar el por qué de su razón de ser.
Quiero poder decirle a la gente las cosas que he sufrido y que nadie sabe para simplemente darme a entender, para al menos sentir que puedo mejorar ese marketing de mi persona, mi imagen, al mismo tiempo aliviando mi consciencia dándome la libertad de simplemente expresarme.
Quiero creer que no es un trabajo que deba hacer otro por entenderme, si no un trabajo que yo debo realizar para comunicarme.
No quiero que la gente me lea ente líneas, quiero decir esas líneas.
Aún así, sin joder mis favoritos siguen y seguirán siendo aquellos que me conocen, aquellos que ya conquisté, aquellos con los que la pega comunicacional ya está hecha porque no hubo otra opción, porque crecimos juntos, porque nos miramos a los ojos y nos reímos de ti y del universo. Porque es fácil, porque es lo que hoy quiero.
domingo, 25 de diciembre de 2016
16 de Noviembre 2016.-
Y aquí voy yo. Pensando que no es lo mismo, que mi vida no es la misma, que no da igual, que las pequeñas diferencias son a veces las más importantes de rescatar y de confrontar en otro ser humano. Esas pequeñas diferencias que quiero asumir y abrazar, porque no, no da igual que seamos diferentes, porque tu diferencia me enriquece. Me amplia y transporta a esos rincones de cosas arrinconadas y ocultas que no vi.
Hace meses no leo un libro, me siento mal y aquí voy yo a escucharte y después a decirte que mi vida ya no es igual, que todos ustedes la cambiaron, me resignificaron con todas mis condicionales y un punto aparte. Con historias de borracheras y unos puchos. He crecido y cambiado mi semblante a la vida, al amor, a eso que llamamos empatía. Abrí mis oídos a escuchar y sí, ya casi aprendo a quedarme callada y no opinar. A veces pasa que hay que callar. A veces pasa que hay que escuchar muy tranquilo, mientras te miro a los ojos y me cuentas cómo fue tu vida de mierda mientras te violaba tu tío y tus padres sabiendo lo callaban. Cómo quisiste matar a tu familia en un accidente de carro allá en esas islas bien lejos pérdidas en el Pacífico. Cómo tus abuelos vivieron la guerra allá por Polonia y se suicidaba tu tío a los 17 años en el campo de batalla de la invasión. Que tú también naciste para ser soldado, para la guerra y pa' matar. Antes de que a ti te tomaran preso en Europa por haber sido un pendejo con aires de hacker que quería robar un cajero automático. Sí, después que a Fabiola arrancara de Chile por la dictadura militar. Pero antes de que esos que andaban por ahí tan felices y contentos de haberse unido en el sagrado vínculo de la convivencia decidieran empezar a jugar a las "cambiaditas", antes de que estuviera de moda ser "poliamoroso", antes de que fuéramos tan open mind de que todas nuestras parejas sexuales supieran de las otras y de vez en cuando, un trío. Que no vienen mal.
Porque el morbo de saber cómo lo hacían los tres venía de cajón, cuando se les ocurrió aterrizar en Nueva York a "experimentar".
Porque, yo creo que para esa niña que fuiste fue difícil asumir que era lesbiana, imagínate en el campo y las cosas que dirán. Porque eso, aunque estemos en Australia nunca fue bien visto.
Y qué difícil o valiente eras al embarazarte sabiéndote bisexual, sabiéndote lesbiana.
Quizás para mí, sin prejuicios, pero con verdad más difícil que ser gay y buscar novio en Tinder. Y ese flechazo que conociste por Tinder y se marchó. No, es verdad. Ya no da lo mismo, tenemos que buscar alguna explicación coherente a esos inminentes hijos de Tinder que vienen, que vendrán y a los que posiblemente ya llegaron. O debemos empezar a prepararnos mentalmente para esa pregunta ¿Cómo conociste a mi papá/mamá? Por Tinder hijo/a. Es inminente.
No, ya no da lo mismo.
Porque me parece entretenido que me cuentes cómo utilizabas las esposas, los huevitos (sí, esos), el dildo y el anillo vibrador. Cómo le gritaste a la pobre vieja en la cara la primera vez que te hizo la brasileña y el ano. Cómo te paraban los autos preguntándote cuánto cobrabas esa noche que estabas perdida esperando que llegara la abuela al rescate en Petersham.
Porque me parece entretenido que me cuentes todas esas artimañas del ser infiel, el problema es que en todos lados te salen las locas.
No, ya nada da lo mismo. Porque cuando te arrebataron de tu casa y de tu tierra en Johannesburgo para dársela a los blancos eras sólo un niño y viste a toda esa gente muerta, acribillados por la espalda y después con Mandela la cosa no fue diferente, tus derechos nunca se reivindicaron sólo por ser café en una tierra de blancos o negros.
Porque cuando aterrizaste en Sydney esa mujer que eres ahora no sabía que vendrías a convertirte en puta.
Porque tu voluntad de querer despertar a las cinco de la mañana a rezarle a Maoma todos los días me conmueve.
Porque tu voluntad de querer salir a caminar como Siddhartha, me inspira.
Porque tu voluntad de invocar a Krishna en un eterno mantra, me da paz.
Porque tu valentía de aún predicar a un tal Jesús, me cuestiona.
Porque tu pelotudez para creer en todas las teorías conspiracionales del planeta, me supera.
Porque me puedo acostar contigo todo un fin de semana a ver los documentales de los Annunakis y fumamos yerba y me duermo y despierto cachando nada del documental.
Porque cocinas vegano, vegetariano, carnívoro en diferentes idiomas y con harta y poca sal. Pero nunca falta amor.
Porque sé que no fue fácil huir de Sri-Lanka en medio de una guerra civil mientras habían matado a cuatro de tus nueve hermanos, arrancar en bote, en esos que sólo se ven en las noticias una vez al año quizás y zarpan cada día desde Africa. Pero no los vemos.
Porque casi siento tu emoción cuando me dices que te bajaste de ese bus en medio de la calzada ese día, rumbo a la universidad. Para abrazarte con los conductores de vehículos y con la gente de otros buses. Habían derribado a Pablo Escobar.
Porque que triste era conversar con las Madres de la Plaza de Mayo en ese asilo que te tocó.
Porque tantas cosas importan, porque tú importas.
Porque un vaso de cerveza nunca contuvo tanta verdad y un pucho tanta inocencia. Sí, dije uno.
Porque tuve y tengo que volver pensar si es que quiero levantar esos libros de historia carentes de vida y dolor, de placeres y orgasmos de la reproducción humana que no se dicen.
Porque tengo que volver a escuchar toda esa música en inglés que ahora entiendo. Porque hay una diferencia y tu diferencia me suma. Me excita. Tanto, que maybe I'm gonna have to get high just to get by (8).
Hace meses no leo un libro, me siento mal y aquí voy yo a escucharte y después a decirte que mi vida ya no es igual, que todos ustedes la cambiaron, me resignificaron con todas mis condicionales y un punto aparte. Con historias de borracheras y unos puchos. He crecido y cambiado mi semblante a la vida, al amor, a eso que llamamos empatía. Abrí mis oídos a escuchar y sí, ya casi aprendo a quedarme callada y no opinar. A veces pasa que hay que callar. A veces pasa que hay que escuchar muy tranquilo, mientras te miro a los ojos y me cuentas cómo fue tu vida de mierda mientras te violaba tu tío y tus padres sabiendo lo callaban. Cómo quisiste matar a tu familia en un accidente de carro allá en esas islas bien lejos pérdidas en el Pacífico. Cómo tus abuelos vivieron la guerra allá por Polonia y se suicidaba tu tío a los 17 años en el campo de batalla de la invasión. Que tú también naciste para ser soldado, para la guerra y pa' matar. Antes de que a ti te tomaran preso en Europa por haber sido un pendejo con aires de hacker que quería robar un cajero automático. Sí, después que a Fabiola arrancara de Chile por la dictadura militar. Pero antes de que esos que andaban por ahí tan felices y contentos de haberse unido en el sagrado vínculo de la convivencia decidieran empezar a jugar a las "cambiaditas", antes de que estuviera de moda ser "poliamoroso", antes de que fuéramos tan open mind de que todas nuestras parejas sexuales supieran de las otras y de vez en cuando, un trío. Que no vienen mal.
Porque el morbo de saber cómo lo hacían los tres venía de cajón, cuando se les ocurrió aterrizar en Nueva York a "experimentar".
Porque, yo creo que para esa niña que fuiste fue difícil asumir que era lesbiana, imagínate en el campo y las cosas que dirán. Porque eso, aunque estemos en Australia nunca fue bien visto.
Y qué difícil o valiente eras al embarazarte sabiéndote bisexual, sabiéndote lesbiana.
Quizás para mí, sin prejuicios, pero con verdad más difícil que ser gay y buscar novio en Tinder. Y ese flechazo que conociste por Tinder y se marchó. No, es verdad. Ya no da lo mismo, tenemos que buscar alguna explicación coherente a esos inminentes hijos de Tinder que vienen, que vendrán y a los que posiblemente ya llegaron. O debemos empezar a prepararnos mentalmente para esa pregunta ¿Cómo conociste a mi papá/mamá? Por Tinder hijo/a. Es inminente.
No, ya no da lo mismo.
Porque me parece entretenido que me cuentes cómo utilizabas las esposas, los huevitos (sí, esos), el dildo y el anillo vibrador. Cómo le gritaste a la pobre vieja en la cara la primera vez que te hizo la brasileña y el ano. Cómo te paraban los autos preguntándote cuánto cobrabas esa noche que estabas perdida esperando que llegara la abuela al rescate en Petersham.
Porque me parece entretenido que me cuentes todas esas artimañas del ser infiel, el problema es que en todos lados te salen las locas.
No, ya nada da lo mismo. Porque cuando te arrebataron de tu casa y de tu tierra en Johannesburgo para dársela a los blancos eras sólo un niño y viste a toda esa gente muerta, acribillados por la espalda y después con Mandela la cosa no fue diferente, tus derechos nunca se reivindicaron sólo por ser café en una tierra de blancos o negros.
Porque cuando aterrizaste en Sydney esa mujer que eres ahora no sabía que vendrías a convertirte en puta.
Porque tu voluntad de querer despertar a las cinco de la mañana a rezarle a Maoma todos los días me conmueve.
Porque tu voluntad de querer salir a caminar como Siddhartha, me inspira.
Porque tu voluntad de invocar a Krishna en un eterno mantra, me da paz.
Porque tu valentía de aún predicar a un tal Jesús, me cuestiona.
Porque tu pelotudez para creer en todas las teorías conspiracionales del planeta, me supera.
Porque me puedo acostar contigo todo un fin de semana a ver los documentales de los Annunakis y fumamos yerba y me duermo y despierto cachando nada del documental.
Porque cocinas vegano, vegetariano, carnívoro en diferentes idiomas y con harta y poca sal. Pero nunca falta amor.
Porque sé que no fue fácil huir de Sri-Lanka en medio de una guerra civil mientras habían matado a cuatro de tus nueve hermanos, arrancar en bote, en esos que sólo se ven en las noticias una vez al año quizás y zarpan cada día desde Africa. Pero no los vemos.
Porque casi siento tu emoción cuando me dices que te bajaste de ese bus en medio de la calzada ese día, rumbo a la universidad. Para abrazarte con los conductores de vehículos y con la gente de otros buses. Habían derribado a Pablo Escobar.
Porque que triste era conversar con las Madres de la Plaza de Mayo en ese asilo que te tocó.
Porque tantas cosas importan, porque tú importas.
Porque un vaso de cerveza nunca contuvo tanta verdad y un pucho tanta inocencia. Sí, dije uno.
Porque tuve y tengo que volver pensar si es que quiero levantar esos libros de historia carentes de vida y dolor, de placeres y orgasmos de la reproducción humana que no se dicen.
miércoles, 20 de julio de 2016
Amira.-
Y fue en ese momento en el que Amira le dijo a Inma que tenían que ir al mercado de Lakemba a comerse una "Hamburguesa de Camello" que yo me pregunté ¿En verdad eso existe?
Y le pregunté a Amira:¿Cómo es la hamburguesa de carne de camello?
Y ella me dijo que era exquisita, que debía probarla, que hay que aprovechar el mercado de Lakemba porque es el único lugar en el que las puedes encontrar en Sydney y sólo en ésta fecha que es post- ramadan.
Entonces me sobrevino uno de esos flashbacks repentinos... "Amira". Recordé que la única Amira que conocía hasta el punto en que conocí a Amira, era la Amira que vivía en la Calle de Las Vírgenes del Paraíso en el Cairo. Recordé cómo me había marcado la historia de la vida de Amira en el libro de Bárbara Wood "Las Vírgenes del Paraíso". Y recordé cómo nos había marcado a muchos... ese libro que un día mi mamá decidió leer, que le recomendó a Ariel, que yo leí por seguir la corriente, que le regalamos a Rachel, que se lo recomendó a la Nona, que la Nanji estoy casi segura leyó y al parecer se lo había prestado a la Kathy también... y todos y cada uno de nosotros había llorado con Amira.
Pero no era capaz de hilar la historia de la vida de Amira, las imágenes de su historia se mezclaban con las imágenes de "Perros y Chacales" que también sucedía en el Cairo.
Y yo estaba ahí, mientras Amira le seguía diciendo a Inma que: "ella quiere ir el Lunes a Lakemba porque al parecer va a tener el día libre, y por su puesto se tomará la semana para celebrar el termino de Ramadan".
Preguntándome, cómo una vez más mi vieja había sido capaz de leer todos los libros de un mismo autor y yo una vez más no había podido seguirle el ritmo. Recordando que el último libro que leí de Barbara Wood parece que fue "Trenes Nocturnos", pero no lo terminé porque Pipo y Beto se lo habían comido.
Y Amira decía que Lakemba es peligroso, que por eso no quiere ir sola. Porque hay mucha gente negra. Mucha gente de Sri- Lanka, India, etc. Que son todos musulmanes y que si no luces musulmán te quedan mirando fijamente.
No podía hilar la historia de Amira, pero ya daba lo mismo. Entonces sobrevino lo grotesco, que a veces sucede. Solo podía recordar que a Amira su familia la había vendido a los doce años a un hombre rico del Cairo para que fuera su esposa, o algo así. Y que a Amira le habían hecho la ablación (mutilación del clítoris) un poco antes de eso. A los once o diez años quizás? Y miré a Amira que hablaba, de por qué es importante ayunar durante el Ramadan, las diferencias entre el bautismo cristiano y el bautismo islámico, cómo los cristianos creen en Jesús y para ellos no es nada más que Isaac, un profeta.
Escuchándola, preguntándome en mi ignorancia si a ella también le habían hecho la ablación cuándo era una niña. No sé.
Entonces le pregunté: ¿Y son muy caras las hamburguesas de camello?
Y ella me dijo que no, que cuestan sólo $8 dólares. Y que son mucho más convenientes que cualquier hamburguesa de $8 dólares que puedas encontrar en Sydney.
"¡Yo tengo que probar esa hamburguesa!" Me dije. En los raciocinios de lo exótica que me sonaba la idea. Y me fui a mi casa, y la idea me quedó durante días, y no fui a Lakemba.
Hasta que al llegar a casa, la semana pasada Isabel estaba viendo las noticias indignada, porque hubo otro atentado en Francia.
¡Malditos islámicos! Me dijo. ¡Siempre es la misma gente haciendo los mismos problemas! Matando gente inocente.
Y yo le dije, que no sabía lo que había pasado, que durante el día no había tenido oportunidad de leer el diario o ver las noticias en la televisión.
Entonces se largó a contarme que un psicópata con un camión se había metido en la vía donde la gente estaba congregada para ver los fuegos artificiales por la celebración de La Bastilla el 14 de Julio y que había más de ochenta muertos hasta ese minuto y no sé cuántos heridos.
Isabel, fue nacida y criada en París aunque su familia es de Portugal.
Y le pregunté a Amira:¿Cómo es la hamburguesa de carne de camello?
Y ella me dijo que era exquisita, que debía probarla, que hay que aprovechar el mercado de Lakemba porque es el único lugar en el que las puedes encontrar en Sydney y sólo en ésta fecha que es post- ramadan.
Entonces me sobrevino uno de esos flashbacks repentinos... "Amira". Recordé que la única Amira que conocía hasta el punto en que conocí a Amira, era la Amira que vivía en la Calle de Las Vírgenes del Paraíso en el Cairo. Recordé cómo me había marcado la historia de la vida de Amira en el libro de Bárbara Wood "Las Vírgenes del Paraíso". Y recordé cómo nos había marcado a muchos... ese libro que un día mi mamá decidió leer, que le recomendó a Ariel, que yo leí por seguir la corriente, que le regalamos a Rachel, que se lo recomendó a la Nona, que la Nanji estoy casi segura leyó y al parecer se lo había prestado a la Kathy también... y todos y cada uno de nosotros había llorado con Amira.
Pero no era capaz de hilar la historia de la vida de Amira, las imágenes de su historia se mezclaban con las imágenes de "Perros y Chacales" que también sucedía en el Cairo.
Y yo estaba ahí, mientras Amira le seguía diciendo a Inma que: "ella quiere ir el Lunes a Lakemba porque al parecer va a tener el día libre, y por su puesto se tomará la semana para celebrar el termino de Ramadan".
Preguntándome, cómo una vez más mi vieja había sido capaz de leer todos los libros de un mismo autor y yo una vez más no había podido seguirle el ritmo. Recordando que el último libro que leí de Barbara Wood parece que fue "Trenes Nocturnos", pero no lo terminé porque Pipo y Beto se lo habían comido.
Y Amira decía que Lakemba es peligroso, que por eso no quiere ir sola. Porque hay mucha gente negra. Mucha gente de Sri- Lanka, India, etc. Que son todos musulmanes y que si no luces musulmán te quedan mirando fijamente.
No podía hilar la historia de Amira, pero ya daba lo mismo. Entonces sobrevino lo grotesco, que a veces sucede. Solo podía recordar que a Amira su familia la había vendido a los doce años a un hombre rico del Cairo para que fuera su esposa, o algo así. Y que a Amira le habían hecho la ablación (mutilación del clítoris) un poco antes de eso. A los once o diez años quizás? Y miré a Amira que hablaba, de por qué es importante ayunar durante el Ramadan, las diferencias entre el bautismo cristiano y el bautismo islámico, cómo los cristianos creen en Jesús y para ellos no es nada más que Isaac, un profeta.
Escuchándola, preguntándome en mi ignorancia si a ella también le habían hecho la ablación cuándo era una niña. No sé.
Entonces le pregunté: ¿Y son muy caras las hamburguesas de camello?
Y ella me dijo que no, que cuestan sólo $8 dólares. Y que son mucho más convenientes que cualquier hamburguesa de $8 dólares que puedas encontrar en Sydney.
"¡Yo tengo que probar esa hamburguesa!" Me dije. En los raciocinios de lo exótica que me sonaba la idea. Y me fui a mi casa, y la idea me quedó durante días, y no fui a Lakemba.
Hasta que al llegar a casa, la semana pasada Isabel estaba viendo las noticias indignada, porque hubo otro atentado en Francia.
¡Malditos islámicos! Me dijo. ¡Siempre es la misma gente haciendo los mismos problemas! Matando gente inocente.
Y yo le dije, que no sabía lo que había pasado, que durante el día no había tenido oportunidad de leer el diario o ver las noticias en la televisión.
Entonces se largó a contarme que un psicópata con un camión se había metido en la vía donde la gente estaba congregada para ver los fuegos artificiales por la celebración de La Bastilla el 14 de Julio y que había más de ochenta muertos hasta ese minuto y no sé cuántos heridos.
Isabel, fue nacida y criada en París aunque su familia es de Portugal.
Yo le dije que lo lamentaba mucho. Una pena que ocurran esas cosas. Pero que estos acontecimientos son hechos puntuales del último tiempo. Que si uno toma distancia y se pone a analizar en cuántas guerras Francia ha estado y está involucrada, es decir, la historia completa, entonces uno ve las cosas diferentes y que todo este problema con el Islam lo es también, solo había que pensar en Siria . Que no es cosa de bandos, pero que ambas partes debieran dejar de hacer guerra y esto simplemente acabaría.
Ella me dijo: Sí Natalia. No importa, perdóname, pero hoy soy racista y odio a los musulmanes.
Al otro día, vi a Amira y me contó de su ida a Lakemba. De su hamburguesa de camello que estaba deliciosa. Yo me preguntaba si ella tiene clítoris o no y cómo serán las hamburguesas de camello.
Y me odié, por lo grotesco, por querer ir tan allá en la intimidad de una persona que sólo me hablaba de hamburguesas.
Ella me dijo: Sí Natalia. No importa, perdóname, pero hoy soy racista y odio a los musulmanes.
Al otro día, vi a Amira y me contó de su ida a Lakemba. De su hamburguesa de camello que estaba deliciosa. Yo me preguntaba si ella tiene clítoris o no y cómo serán las hamburguesas de camello.
Y me odié, por lo grotesco, por querer ir tan allá en la intimidad de una persona que sólo me hablaba de hamburguesas.
martes, 19 de julio de 2016
Fabiola y la puta esperanza.-
En el lugar donde trabajo hay una abuelita de 80 años que es Chilena y que huyó de Chile en el '74 escapando del gobierno militar pk la iban a asesinar por ser profesora y trabajar en un colegio público. Ella dice que estaba embarazada de su tercer hijo, el que la salvó de la muerte pk los militares la tenían lista para asesinarla y cuando se dieron cuenta de que estaba embarazada le pegaron una patada en su guatita y la dejaron ir. Fabiola tiene seis hijos, sólo uno nacido en Australia. Fabiola y su familia tuvieron que esperar alrededor de 15 años para poder establecerse acá luego de que les concedieran el asilo político y ciudadanía Australiana. Durante esos 15 años la familia tuvo que ir por diferentes países esperando respuestas de asilo, vivieron en: Argentina, Canadá, Nueva Zelanda .
A Fabiola le gusta que le digan "abuela" y sí, todos le dicen Abuela. Ella tiene una energía desbordante y sí, como casi todos los personajes de energía desbordante a veces también aburre pk es viejita, un poquito loquita, está sola y a veces pareciera que no se da cuenta de que repite las mismas cosas una y otra y otra y otra y otra vez. A veces pareciera que no se da cuenta de que le habla en español a personas que no tienen puta idea de español. A veces pareciera que no está hablando contigo, sino solo pensando en voz alta, pero es como si no se diera cuenta de que habla.
Un día le pregunté: ¿Qué está haciendo? (ella estaba cortando porotos verdes) Me dijo: "Estoy hablando con los porotos, pk los porotos están vivos como nosotros y todo lo que está vivo en el universo está unido". Fabiola, es chistosa a veces cuándo dice esas cosas. Pero hay en ella esa fuerza que te hace ver que lo que ella dice es algo que ella verdaderamente cree ¿Cómo no respetarla con su quizás "locura"? ¿Cómo no quererla?
Un día yo estaba escuchando música y en un ataque de esos de sentirme lejos de casa me puse a escuchar Illapu, que es algo que siempre me recuerda mucho a mi mamá. Cuando Fabiola escuchó la música se puso taaan feliz que se puso a bailar y hizo que todos los que estaban ahí (en sus mayoría Australianos) bailaran con ella y los hacía repetir "trote, trote nortino", eso fue muy chistoso en verdad.
Y como yo siempre sigo escuchando música ahora ella viene siempre a escuchar y a hablar conmigo de "lo que pasa". Cuando pongo Dread Mar-I ella dice "este es Bob Marley, mi hija fue a la isla de Bob Marley".
El Sábado que pasó me dijo que había escuchado en la radio una canción muy linda que se llama "La puta esperanza" y que el chico le había explicado al locutor que la traducción en inglés era "the son of the bitch hope", que le había encantado la canción, que la buscara. Yo le dije que no conocía la canción, no la conocía.
Ayer le dije que encontré su canción y la escuchamos y ella estaba tan feliz diciendo que "se cansó de esperar la puta esperanza, pero que la esperanza no es sólo puta también es amada".
Fabiola, qué personaje!
Así es como ésta se transformó en la canción de la semana. Para mí que nunca he sido fans de Nano.
¿Cuándo vino Nano a Sydney de invitado a un programa radial? NPI, pregúntenle a la Abuela.
A Fabiola le gusta que le digan "abuela" y sí, todos le dicen Abuela. Ella tiene una energía desbordante y sí, como casi todos los personajes de energía desbordante a veces también aburre pk es viejita, un poquito loquita, está sola y a veces pareciera que no se da cuenta de que repite las mismas cosas una y otra y otra y otra y otra vez. A veces pareciera que no se da cuenta de que le habla en español a personas que no tienen puta idea de español. A veces pareciera que no está hablando contigo, sino solo pensando en voz alta, pero es como si no se diera cuenta de que habla.
Un día le pregunté: ¿Qué está haciendo? (ella estaba cortando porotos verdes) Me dijo: "Estoy hablando con los porotos, pk los porotos están vivos como nosotros y todo lo que está vivo en el universo está unido". Fabiola, es chistosa a veces cuándo dice esas cosas. Pero hay en ella esa fuerza que te hace ver que lo que ella dice es algo que ella verdaderamente cree ¿Cómo no respetarla con su quizás "locura"? ¿Cómo no quererla?
Un día yo estaba escuchando música y en un ataque de esos de sentirme lejos de casa me puse a escuchar Illapu, que es algo que siempre me recuerda mucho a mi mamá. Cuando Fabiola escuchó la música se puso taaan feliz que se puso a bailar y hizo que todos los que estaban ahí (en sus mayoría Australianos) bailaran con ella y los hacía repetir "trote, trote nortino", eso fue muy chistoso en verdad.
Y como yo siempre sigo escuchando música ahora ella viene siempre a escuchar y a hablar conmigo de "lo que pasa". Cuando pongo Dread Mar-I ella dice "este es Bob Marley, mi hija fue a la isla de Bob Marley".
El Sábado que pasó me dijo que había escuchado en la radio una canción muy linda que se llama "La puta esperanza" y que el chico le había explicado al locutor que la traducción en inglés era "the son of the bitch hope", que le había encantado la canción, que la buscara. Yo le dije que no conocía la canción, no la conocía.
Ayer le dije que encontré su canción y la escuchamos y ella estaba tan feliz diciendo que "se cansó de esperar la puta esperanza, pero que la esperanza no es sólo puta también es amada".
Fabiola, qué personaje!
Así es como ésta se transformó en la canción de la semana. Para mí que nunca he sido fans de Nano.
¿Cuándo vino Nano a Sydney de invitado a un programa radial? NPI, pregúntenle a la Abuela.
viernes, 10 de junio de 2016
Are you?
Conozco la voz de tu ángel,
el que confuso... me busca entre mis sombras,
tengo dos motivos de existencia,
y luego de escribir este lamento,
solo me queda uno.
Allá afuera la noche es áspera y turbulenta,
aquí adentro la noche es negra.
No sé que es lo mejor en esta noche,
mientras mi ángel concurre a tu encuentro
y doméstica su ansia brava,
su indómita carencia de tu aura...
no escribo palabras,
no escribo oraciones,
solo escribo lamentos temibles,
y rencores añejos...
Tú eres el centro,
mi ángel se arrastra para ver tu rostro,
mi ángel espera que votes las dagas
las que usaste para herir y traicionar
mi lúgubre instinto,
la luz de este perenne sueño.
el que confuso... me busca entre mis sombras,
tengo dos motivos de existencia,
y luego de escribir este lamento,
solo me queda uno.
Allá afuera la noche es áspera y turbulenta,
aquí adentro la noche es negra.
No sé que es lo mejor en esta noche,
mientras mi ángel concurre a tu encuentro
y doméstica su ansia brava,
su indómita carencia de tu aura...
no escribo palabras,
no escribo oraciones,
solo escribo lamentos temibles,
y rencores añejos...
Tú eres el centro,
mi ángel se arrastra para ver tu rostro,
mi ángel espera que votes las dagas
las que usaste para herir y traicionar
mi lúgubre instinto,
la luz de este perenne sueño.
Así.-
Mi miseria es el tráfico de tu mente
que esta siempre colapsada,
que se cobija entre sabanas lógicas de teoremas inauditos.
Mi soberbia, es solo un poco
de lo que recibo
de lo que necesito y anhelo.
Abajo, caen espadas de dos filos,
y un mar sediento de seres nos espera.
Para llevarnos a cabo,
para realizarnos.
Mientras nos ahogamos en nuestras cobardías
la sangre espesa entre mis venas se acumula,
ya no circula en ningún sentido,
y esa pausa es la que me hunde en el mar sin escapatoria,
sin salida...
Anoche fue obscuro...
una polilla se paró en mi ventanal,
y yo la veía mientras dormía con los ojos abiertos
para despedazar los sueños
y para no estar despierta.
No me sobornas con tu mirada,
no me entrego,
tu sexo es lo único que me corrompe.
Sinceridad.-
Sinceridad es lo que falta en estos días para no ser sincero,
ayer vi dos gotas de espanto en la ventana.
Tristes.
Los adoquines movedizos indican la nausea que brota
de este ensueño,
de estar en el espiral del purgatorio
con la cabeza rodando varias ruedas de mis ganas.
En hambruna la noche llama
y no se calla,
sedienta ella grita y no se calla.
Yo la oigo desde lejos..
jueves, 9 de junio de 2016
PANOPTICÓN.-
Ellos me miran tres veces...
yo huyo y rehuyo...
ellos me miran cinco veces,
yo los siento...
No sé a dónde van,
yo huyo y rehuyo...
ellos me miran cinco veces,
yo los siento...
No sé a dónde van,
no sé de dónde vendrán...
Miro hacia atrás y busco su mirada,
no están,
escucho la voz que me observa y no es suficiente,
para calmar mi ansia,
para calmar mi miedo...
mi mirada entreteje un ensueño...
Entonces ya no soy yo,
son ellos,
los que están siendo observados,
por mi mirada que castiga y perturba,
que inquieta y encierra
su sociedad difunta,
su tiempo muerto.
Decaer.-
Cuando siento que las cosas decaen
me siento terriblemente enferma,
adorno las nostalgias con sonrisitas de cartón corrugado.
deshago la pereza de otro día
transformándola en ansia,
de millares de siglos,
de infinitos espacios.
Se alegra y decae la miseria nocturna
de estos días de insomnio,
de ésta pena en hambruna...
de ésta noche pantagruélica de abismos sin fondo,
que trazan su principio de Abril
con lágrimas de bruma,
con prisiones de otro tiempo,
de silencios rotos de grandes represas de espuma fría.
Cuando siento que las cosas decaen
me viene una pena profunda,
me marean las ganas de más vida,
de más muerte,
de menos tiempo y lejanía...
Cuando veo que las cosas decaen
me entrego a mis nostalgias,
me pierdo en mi letanía,
derribo algunos sueños para seguir viviendo.
me siento terriblemente enferma,
adorno las nostalgias con sonrisitas de cartón corrugado.
deshago la pereza de otro día
transformándola en ansia,
de millares de siglos,
de infinitos espacios.
Se alegra y decae la miseria nocturna
de estos días de insomnio,
de ésta pena en hambruna...
de ésta noche pantagruélica de abismos sin fondo,
que trazan su principio de Abril
con lágrimas de bruma,
con prisiones de otro tiempo,
de silencios rotos de grandes represas de espuma fría.
Cuando siento que las cosas decaen
me viene una pena profunda,
me marean las ganas de más vida,
de más muerte,
de menos tiempo y lejanía...
Cuando veo que las cosas decaen
me entrego a mis nostalgias,
me pierdo en mi letanía,
derribo algunos sueños para seguir viviendo.
Libertad Etimológica.-
Mi libertad se levanta de una cuneta de la calle
donde estuvo sentada y se sacude el trasero
por si es que tenía polvo en sus pantalones,
en las noches de vez en cuando se fuma un porrito
y come porotos con longaniza
que ella misma se prepara en los días de lluvia,
pero sobre todo, en los días de lluvia.
Donde también le da por comer sopaipillas
y a veces también se las prepara.
Mi libertad en estos días se levanta tarde
y se ha transformado en una melancólica frustrada,
de saber que en realidad no sabe nada
y que lo que sabía ya lo olvidó,
pero sobre todo ella quiso olvidarlo...
Se ha transformado en una enfermiza visceral,
con ganas suficientes para no querer nada.
Y lo más importante de todo en su imperio desolado
es su rizoma descompuesto del tiempo ensimismado,
de la caries que brotó en su vida soñolienta.
Despertar a otra herida.-
Cuando creas que ya estás sano y cicatrizado
Te darás cuenta de que estás
despertando a otra herida.
Porque pensaste que la felicidad se encontraba en la cima,
Y te olvidaste del camino a la cima.
Y en esa cima ya no había nada para ti,
Nada más que finales y heridas.
Heridas por terminar un trayecto,
Heridas por deber empezar el descenso,
Heridas por no encontrar lo que buscabas,
Heridas por no ver el paisaje esperado,
Heridas.
Porque te diste cuenta muy tarde que no había tiempo
suficiente para sanar
Y ya estabas despertando a otra herida.
Porque estabas herido cuando partiste
Y estabas herido cuando llegaste.
Porque los caminos te hirieron,
Porque tú te heriste en el camino,
Porque fuiste herido en el camino.
Y no sanaste.
Y ya estabas
despertando a otra herida.
lunes, 6 de junio de 2016
Momentos clave.-
Gran parte de la inteligencia no se basa en cuánto sabes o
cuánto eres capaz de aprender, si no que se trata muchas veces de tomar la
decisión correcta en el minuto adecuado.
Esto nos da el resultado de un momento clave. Esos minutos
que transforman nuestra vida para siempre.
Hace un tiempo entendí esto, y lo he venido aplicando (o al
menos tratando de). Es difícil, sin duda hay muchas ocasiones de nuestra vida
en las que no sabemos qué son las cosas
a las que les estamos haciendo cara realmente. Nunca sabemos lo que sucederá.
“La vida es una caja de Pandora” como decía mi mamá o “una caja de bombones”
como diría la mamá de Forrest Gump. “Nunca sabemos lo que nos va a tocar”.
Por eso, ser inteligente se transforma en algo cada vez más
importante. Importante para conducir nuestras vidas a un destino de felicidad.
Importante para conducir nuestras vidas a un punto en que nos sintamos
satisfechos de lo que hemos realizado.
Conducir nuestras vidas a un punto en que nos sintamos tranquilos con
las lágrimas derramadas. Conducir nuestra vida a un punto de equilibrio y
plenitud.
Tomar la decisión correcta. ¿Cómo hacerlo si no sabemos
dónde estamos parados? ¿Cómo saberlo si no sabemos qué es lo que estamos
viviendo realmente?
Me he dado cuenta de que hay muchas herramientas que
nosotros generalmente siempre tenemos a mano y que muchas veces preferimos
ignorar, como por ejemplo: la intuición.
Para mí (personalmente) la intuición se ha transformado en
una gran y útil herramienta durante los últimos años de mi vida. He descubierto
muchas cosas de personas, de hechos ocurridos, de mentiras que me han contado,
todo a través de la intuición. Y también por supuesto he descubierto cosas
buenas del mundo, de la vida y de personas a través de esta. Por eso, es
importante aprender a trabajar el instinto de la intuición, aprender a
descifrar qué es lo que intuimos, aprender a descifrar qué es lo que nos dice.
Una vez que hemos aprendido de la intuición o aprendido a
“intuir”, se nos hace cada vez más sencillo incorporar otras herramientas como
por ejemplo: Alejarse de ciertas personas, aprender a ignorar comentarios de
ciertas personas y aprender a ignorar cosas de ciertas personas, quedarse
callado y saber escuchar.
Hay momentos de la vida en que nos queremos aferrar a la
gente equivocada por no querer sentirnos solos, el miedo a vernos a nosotros
mismos muchas veces es tan grande que preferimos estar con estas personas que
no nos aportan en nada antes que estar solos. Si bien es cierto, en dicho
momento queremos creer que estas personas nos aportan algo ¿Qué es eso?
Compañía. Pero no hay peor compañía que la de la gente errónea. Luego de que ha
pasado el tiempo, cuando nos damos cuenta de que no era la mejor compañía que
podíamos tener nos sentimos tan vulnerables. Es verdaderamente triste tener que
arrepentirse por haber estado gastando nuestro tiempo con una persona que
después nos damos cuenta de que no valía la pena, independientemente del rol
que cumpla ésta persona en nuestras vidas.
No era la persona correcta para estar con ella invirtiendo nuestro
tiempo. O luego de eso, perdiendo nuestro tiempo. Pero también, muchas veces
cuando ya nos hemos dado cuenta de que no era la persona correcta, nos viene
ese sentimiento de “yo siempre lo supe” o “yo siempre percibí algo extraño”,
“yo sabía que esto iba a pasar”. Es triste haber confiado en gente que nos
traicionó finalmente. Bueno, ese sentimiento de “yo sabía de antes” era nuestra
intuición hablando. Cuando la intuición dice que hay que alejarse, hay que
alejarse.
Me he dado cuenta de que cada vez que he dejado ir a una
persona equivocada he conocido y hecho nuevos amigos mucho mejores que los que
antes tenía. Gente mucho más cercana y
afines a mis intereses.
Un momento clave puede ser, aprender a ignorar comentarios
de ciertas personas. ¿Por qué? Porque el
noventa y nueve por ciento del tiempo de tu vida estarás rodeado de gente
negativa, de gente que tratará de decirte lo que puedes y no hacer. Gente que
tratará de decirte lo que puedes y no lograr. Gente que se creerá pitonisa y te
dirán lo que vas y no vas a lograr. A toda esa gente hay que aprender a
ignorarla. Primero, nadie nace sabiendo lo que quiere para uno, lo que le
gustaría hacer en el futuro y una vez que lo descubres hay que pasar un largo
período de exploración para descubrir cómo llevarlo a cabo. Nunca sabrás si
eres capaz o no de hacer algo hasta que estés realizándolo, o planificando
cosas para lograrlo. Pero si ya estás en una de esos dos escalones.
¡Felicitaciones! Porque vas en camino a cumplirlo.
Aprender a ignorar cosas de ciertas personas, siempre habrá
alguien que pretenderá saber más que tú. Siempre habrá una persona que se crea
dueño/a de la verdad sobre las cosas que acontecen alrededor. Siempre habrá una
persona que querrá darte órdenes en todo orden de cosas. Siempre habrá alguien
que te quiera jorobar por lo que sea. Todas esas cosas de las personas hay que
aprender a ignorarlas. Para vivir en paz con uno, para saber que los caminos
que uno está tomando son los mejores para uno mismo, no para el resto. Aprender
a respetarnos a nosotros mismos es la mejor manera de exigir este respeto a los
demás. Yo confío en mis capacidades, yo confío en lo que estoy haciendo, yo sé
lo que estoy haciendo, yo sé quién soy, yo sé para dónde voy. ¿Por qué tú crees
saberlo mejor que yo?
Hay que aprender a callar y aprender a escuchar. La gente
siempre tiene cosas que ocultar, la gente siempre tiene algo en sus vidas que
no quiere que tú sepas. Como
diría House “It’s a basic truth of the human condition that everybody lies. The
only variable is about what”. Cuando
aprendes a escuchar empiezas a escuchar cómo la gente va cambiando las
versiones de las historias que ellos mismos te contaron antes y empiezas a
descubrir cosas. Detalles que ellos antes omitieron, escenarios que antes no se
habían mencionado, personajes que se integran a lo sucedido. Poco a poco
descubrirás la verdad de cada persona, conoces quienes son las personas
verdaderamente y así poco a poco
descubres la verdad de cada hecho y así poco a poco descubres dónde estás o
estuviste parado.
La vida muchas veces no se trata de saber calcular la
hipotenusa, no se trata de cuántos lenguajes hablas, no se trata de cuánto
sabes de historia o política o si sabes todo sobre la historia del arte
universal, la vida se trata de tener habilidades blandas. Herramientas para
aprender a comunicarse con las personas, a desenvolvernos en esta vida. Para ser felices.
lunes, 30 de mayo de 2016
Hola, soy imperfecta.-
Hola, soy imperfecta.
Me equívoco a diario en muchas cosas.
A veces fallo.
A veces me cuesta creer.
Porque no soy perfecta.
Hola, soy imperfecta,
De días grises, a veces constantes días grises.
Soy imperfecta,
Porque no puedo evadir esa oscuridad.
Porque dejo que me habite,
Porque le doy crédito y escribo de ella.
Porque escribo mal.
Soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque no nací perfecta.
Nací en un molde,
Y mi molde me hizo más imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque a la gente no le gusta normalmente lo que hablo.
Porque hablo mucho,
Porque hablo poco,
Porque hablo cosas sin sentido,
Porque hablo cosas sin argumentos,
Porque hablo cosas con argumentos no válidos,
Porque no hablo las cosas en el momento adecuado.
Porque mis opiniones suenan agresivas,
Porque a veces mis opiniones son muy pasivas que no parecen
opiniones, ni siquiera pensamientos.
Porque en Español hablo muy fuerte y en Inglés hablo muy
despacio.
Soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque el ochenta por
ciento de las cosas las olvido,
Porque a diario pierdo mis llaves, o cualquier cosa que no
haya perdido ayer.
Porque vivo distraída,
Porque ¿En qué estás pensando?
Soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque a veces llego tarde,
Porque a veces no puedo levantarme a la hora que debo.
Porque no tomo desayuno,
Porque si tomo desayuno no como cereales integrales con
leche de soya.
Porque soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque a veces no pinto mis uñas,
Porque a veces no depilo mis piernas,
Porque detesto ir de compras al mall y probarme ropa.
Porque soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque creo en al amor,
Porque creo que merezco respeto,
Porque creo que merezco ser vista más que como un objeto
sexual.
Soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque no me basta con ser mujer para algunas veces ser
respetada.
Porque necesito la presencia de un hombre “que me avale”,
Porque como ese hombre no existe en mi vida “estoy des-avalada”.
Soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque pienso, porque no pienso.
Porque me pongo metas a veces demasiado altas.
Porque soy imperfecta y creo que lograré esas metas.
¡Eso sólo lo causa la imperfección!
Porque soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Porque la palabra señorita no significa nada para mí.
Porque no creo en prototipos,
Porque no sigo ningún patrón.
Porque me siento libre de actuar bajo mis instintos, más
allá de un nihilismo.
Porque soy imperfecta.
Hola, soy imperfecta.
Gracias.
Sólo quería que supieras que soy imperfecta.
Que estoy aquí siendo imperfecta.
Que es muy difícil que deje de ser imperfecta.
Pero que estoy aquí, porque no puedo estar allá por mi
imperfección.
Pero que trato de ser honesta,
Que a veces soy torpemente tierna.
Que hay días en los que lloro porque fui, soy y seré
imperfecta.
Pero que merezco ser amada.
Amada por ser imperfecta.
Sólo me tocó la cebolla.-
Había entonces un viejo dicho que decía “contigo pan y
cebolla”.
Esto significaba que debías estar cuando hubiera una
abundancia, de la cual te alcanzara para comprar pan y compartirlo. Y también
debías estar en esos momentos de escases cuando solo hubiera una cebolla y
compartirla. Ser felices, compartiendo el pan y la cebolla.
¿A mí? A mí sólo me tocó cebolla.
miércoles, 25 de mayo de 2016
Te perdono y te dejo libre.-
Te perdono y te dejo libre.
Y si en ese punto me escoges como a uno de tus puntos predilectos.
Volverá una dicha conocida y fraternal.
Te perdono y te dejo libre.
Y si retornas a mi como el mar a la arena
Sabré que fue cierta esa era de amor y besos.
Te perdono y te dejo libre.
Perdonarte para librarte de la culpa y librarme de la pena.
Dejarte libre para que seas feliz y descubras el mundo.
Para que aprendas a vivir, lo cual no significa que no sepas.
Pero para que crees y descubras nuevas experiencias que te hagan mejor persona.
Y si luego retornas a mi como una piedra pulida serás mi joya predilecta.
Te perdono y te dejo libre
para ser feliz,
para vivir mi vida,
para descubrir mi mundo.
Te perdono y te dejo libre.
Porque es un tiempo que nos merecemos,
para descansar de nuestra rutina y añorar nuestros cuerpos.
Me perdono y te dejo libre.
Por haberte herido,
Por haberte hecho llorar,
Por producirte dolor e inseguridad,
Por haberte cansado.
Por haberme cansado...
Me perdono y te dejo libre.
Para que busques con esperanza,
Para que crees con esperanza.
Para que descubras otra vida.
Y me dejo libre,
Para que no te preocupes cuando no como.
Para que no te preocupes cuando salgo de noche.
Te dejo libre de tu preocupación,
de tu constante angustia por mi bienestar.
Para que aprendas a vivir sin ella.
Y para que yo aprenda a vivir sin ella.
Te perdono para curarme de las heridas que me causaste.
Y me dejo libre para olvidar mis heridas.
Y si en ese punto me escoges como a uno de tus puntos predilectos.
Volverá una dicha conocida y fraternal.
Te perdono y te dejo libre.
Y si retornas a mi como el mar a la arena
Sabré que fue cierta esa era de amor y besos.
Te perdono y te dejo libre.
Perdonarte para librarte de la culpa y librarme de la pena.
Dejarte libre para que seas feliz y descubras el mundo.
Para que aprendas a vivir, lo cual no significa que no sepas.
Pero para que crees y descubras nuevas experiencias que te hagan mejor persona.
Y si luego retornas a mi como una piedra pulida serás mi joya predilecta.
Te perdono y te dejo libre
para ser feliz,
para vivir mi vida,
para descubrir mi mundo.
Te perdono y te dejo libre.
Porque es un tiempo que nos merecemos,
para descansar de nuestra rutina y añorar nuestros cuerpos.
Me perdono y te dejo libre.
Por haberte herido,
Por haberte hecho llorar,
Por producirte dolor e inseguridad,
Por haberte cansado.
Por haberme cansado...
Me perdono y te dejo libre.
Para que busques con esperanza,
Para que crees con esperanza.
Para que descubras otra vida.
Y me dejo libre,
Para que no te preocupes cuando no como.
Para que no te preocupes cuando salgo de noche.
Te dejo libre de tu preocupación,
de tu constante angustia por mi bienestar.
Para que aprendas a vivir sin ella.
Y para que yo aprenda a vivir sin ella.
Te perdono para curarme de las heridas que me causaste.
Y me dejo libre para olvidar mis heridas.
Todo lo que olvidé en Invierno.-
Y van a pasar los días y se me van a olvidar las calles.... sus nombres.
Los recuerdos que en ellas habitaron.
Se me va a olvidar quien fui ahí, quien fuiste tú.
Se me va a olvidar la falta de sonrisa,
los excesos de insomnio,
la soledad de saberme acompañada y sola.
Van a pasar los días y se me van a olvidar esos detalles que tenía la pileta de Concha y Toro,
ese sonido que emitía cuando estábamos un invierno al frente de ella piteando.
Se me va a olvidar Don Raúl, sus gestos, su cojera.
Se me van a olvidar mis eternas caminatas por el Parque Forestal,
Mi árbol favorito en la Quinta Normal de los 17, ya no sé dónde está.
Se me va a olvidar ese frío de estar sentada un invierno al frente de la pileta monstruosa en Salvador.
Fumando otro porro y un cigarro para entibiar el rostro.
Para entibiar el alma.
Tomando una cerveza sola, para congelar tantas cosas.
Para olvidar tantas cosas.
Se me va olvidar ese empujoncito del tumulto matutino al subir al metro.
Se me va a olvidar la brisa de Providencia golpeando mi cara por la noche mientras voy de regreso a casa en el taxi, muy tarde y cansada porque estuve trabajando en la oficina.
Se me va a olvidar sentarme en la orilla del ventanal del departamento y ver el cerro Santa Lucía, el San Cristóbal, la Torre Entel.
¡Que bonitos estaban!
Pero ¿Sabes? Se me va a olvidar esa foto de Santiago nocturno, con sus luces tan chamulleras.
Se me va a olvidar la vista a los Sacramentinos,
era bonita esa pintura tan gótica de Santiago.
Se me van a olvidar esas ganas de llorar de emoción cuando caminaba por República sólo recordando viejos tiempos.
Esa emoción que siempre volvía, esa que parecía eterna.
Se me van a olvidar esos trozos de vida que dejé no sé a dónde.
¿Tú sabes?
Se me van a olvidar esas conversaciones en la plaza de Grajales,
Esas reuniones a pito de nada en la rotonda de la Plaza Italia a las doce de la mañana, o a las cuatro de la tarde.
Se me van a olvidar las caminatas por Matta con olor a madera.
El olor del Mercado Central a las cinco de la mañana con esa curadera.
Se me va a olvidar el olor a sopaipillas de la Estación Mapocho.
Ese olor a fritanga pobre, a fritanga con monedas de cien pesos.
Se me va a olvidar el Parque de Los Reyes, sus misterios de invierno que nadie descubrió.
Olvidaré también el Parque Bustamante, porque aunque paré poco ahí.
Era cálido en invierno, ¿Sabes?
Olvidaré los melones con vino y piscolas en el O'Higgins
Esos encuentros de amigos o de mechones en el Intercomunal.
Sí, esos que nunca terminaron bien.
Los olvidaré.
Todo lo olvidaré, como verás.
Olvidaré mis caminatas solas por el Templo de Maipú a los veinte, solo para sentir la diferencia de lo que sentía estando ahí cuando era niña.
¿Y qué era eso? Una mezcla de pobreza y hambre.
Un no saber,
Un estar despierto a un mundo que no te da nada.
Otro destierro, la marginalidad del pobre, de los niños sin esperanzas.
La hora de almuerzo para mis compañeritos más pobres.
A esos que iban a buscar a la sala a las una para sacarlos a almorzar al Templo.
Olvidaré alguna vez ese olor a tierra seca,
esa gravilla que se metía en los zapatos mientras caminabas por ese camino seco al dentista de la Tía Oli.
Olvidaré ese invierno de amaneceres en Plaza de Armas,
donde descubrí palomas mutiladas.
Olvidaré esos Viernes en el Bella,
Esos Martes en Manuel Montt,
Esos Miércoles en Lastarria,
Esos Jueves en el Parque Almagro,
Esos Lunes en el Depa,
Esos Sábados en los departamentos de amigos alrededor,
Esos Domingos de Mariscales y empieza de nuevo.
Los voy a olvidar.
Voy a olvidar haber vivido,
Voy a olvidar donde viví, ¿Sabes?
Y no es que quiera a veces olvidar todo, pero me es inevitable.
Dime, por favor quién fui.
Dónde estuve.
Dónde están esas calles que pareciera haber conocido,
pero no conozco.
Dime quién eres,
por qué te conozco,
quién fuiste, quién eres.
Dónde estuviste.
En mi vida, olvidaré tantas cosas.
Y van a pasar los días y los años y olvidaré tantas cosas.
Los rostros de las personas que he conocido,
los lugares donde he habitado,
su colores, sus fragancias, sus temores.
Y van a pasar los años y olvidaré el terror nocturno,
las pesadillas que algunas vez tuve de despertar sola en esa soledad.
He aquí ya bastante he olvidado,
Ya no sé quién era, ya no se quién fui ni dónde estuve.
Dime ¿Tú sabes?
¿Tú sabes dónde está esa niña?
¿Tú sabes dónde está esa inocencia?
¿Tú sabes dónde existen esas calles?
Yo no lo sé, yo ya lo he olvidado.
Los recuerdos que en ellas habitaron.
Se me va a olvidar quien fui ahí, quien fuiste tú.
Se me va a olvidar la falta de sonrisa,
los excesos de insomnio,
la soledad de saberme acompañada y sola.
Van a pasar los días y se me van a olvidar esos detalles que tenía la pileta de Concha y Toro,
ese sonido que emitía cuando estábamos un invierno al frente de ella piteando.
Se me va a olvidar Don Raúl, sus gestos, su cojera.
Se me van a olvidar mis eternas caminatas por el Parque Forestal,
Mi árbol favorito en la Quinta Normal de los 17, ya no sé dónde está.
Se me va a olvidar ese frío de estar sentada un invierno al frente de la pileta monstruosa en Salvador.
Fumando otro porro y un cigarro para entibiar el rostro.
Para entibiar el alma.
Tomando una cerveza sola, para congelar tantas cosas.
Para olvidar tantas cosas.
Se me va olvidar ese empujoncito del tumulto matutino al subir al metro.
Se me va a olvidar la brisa de Providencia golpeando mi cara por la noche mientras voy de regreso a casa en el taxi, muy tarde y cansada porque estuve trabajando en la oficina.
Se me va a olvidar sentarme en la orilla del ventanal del departamento y ver el cerro Santa Lucía, el San Cristóbal, la Torre Entel.
¡Que bonitos estaban!
Pero ¿Sabes? Se me va a olvidar esa foto de Santiago nocturno, con sus luces tan chamulleras.
Se me va a olvidar la vista a los Sacramentinos,
era bonita esa pintura tan gótica de Santiago.
Se me van a olvidar esas ganas de llorar de emoción cuando caminaba por República sólo recordando viejos tiempos.
Esa emoción que siempre volvía, esa que parecía eterna.
Se me van a olvidar esos trozos de vida que dejé no sé a dónde.
¿Tú sabes?
Se me van a olvidar esas conversaciones en la plaza de Grajales,
Esas reuniones a pito de nada en la rotonda de la Plaza Italia a las doce de la mañana, o a las cuatro de la tarde.
Se me van a olvidar las caminatas por Matta con olor a madera.
El olor del Mercado Central a las cinco de la mañana con esa curadera.
Se me va a olvidar el olor a sopaipillas de la Estación Mapocho.
Ese olor a fritanga pobre, a fritanga con monedas de cien pesos.
Se me va a olvidar el Parque de Los Reyes, sus misterios de invierno que nadie descubrió.
Olvidaré también el Parque Bustamante, porque aunque paré poco ahí.
Era cálido en invierno, ¿Sabes?
Olvidaré los melones con vino y piscolas en el O'Higgins
Esos encuentros de amigos o de mechones en el Intercomunal.
Sí, esos que nunca terminaron bien.
Los olvidaré.
Todo lo olvidaré, como verás.
Olvidaré mis caminatas solas por el Templo de Maipú a los veinte, solo para sentir la diferencia de lo que sentía estando ahí cuando era niña.
¿Y qué era eso? Una mezcla de pobreza y hambre.
Un no saber,
Un estar despierto a un mundo que no te da nada.
Otro destierro, la marginalidad del pobre, de los niños sin esperanzas.
La hora de almuerzo para mis compañeritos más pobres.
A esos que iban a buscar a la sala a las una para sacarlos a almorzar al Templo.
Olvidaré alguna vez ese olor a tierra seca,
esa gravilla que se metía en los zapatos mientras caminabas por ese camino seco al dentista de la Tía Oli.
Olvidaré ese invierno de amaneceres en Plaza de Armas,
donde descubrí palomas mutiladas.
Olvidaré esos Viernes en el Bella,
Esos Martes en Manuel Montt,
Esos Miércoles en Lastarria,
Esos Jueves en el Parque Almagro,
Esos Lunes en el Depa,
Esos Sábados en los departamentos de amigos alrededor,
Esos Domingos de Mariscales y empieza de nuevo.
Los voy a olvidar.
Voy a olvidar haber vivido,
Voy a olvidar donde viví, ¿Sabes?
Y no es que quiera a veces olvidar todo, pero me es inevitable.
Dime, por favor quién fui.
Dónde estuve.
Dónde están esas calles que pareciera haber conocido,
pero no conozco.
Dime quién eres,
por qué te conozco,
quién fuiste, quién eres.
Dónde estuviste.
En mi vida, olvidaré tantas cosas.
Y van a pasar los días y los años y olvidaré tantas cosas.
Los rostros de las personas que he conocido,
los lugares donde he habitado,
su colores, sus fragancias, sus temores.
Y van a pasar los años y olvidaré el terror nocturno,
las pesadillas que algunas vez tuve de despertar sola en esa soledad.
He aquí ya bastante he olvidado,
Ya no sé quién era, ya no se quién fui ni dónde estuve.
Dime ¿Tú sabes?
¿Tú sabes dónde está esa niña?
¿Tú sabes dónde está esa inocencia?
¿Tú sabes dónde existen esas calles?
Yo no lo sé, yo ya lo he olvidado.
viernes, 20 de mayo de 2016
Vacío.-
Veo esta realidad poblada de vacíos,
De vacíos de culpas que no perecen,
Una ciudad poblada de muros, de tantos muros de lejanía.
Muros que separan mi alma
En pasados naufragios
En pasados vuelos
En pasados karmas
En presentes pasados, en futuros pasados
En incertezas sin nombres.
En poesía sin lírica.
Veo esta realidad poblada de vacíos,
De vacías caricias,
De vacíos recuerdos,
De una vacía embriaguez de olvido.
De un olvido de embriaguez que no recuerdo.
De una olvidada embriaguez de olvido.
De esta embriaguez de olvido donde todo lo olvido
Y donde todo lo recuerdo.
Veo esta soledad poblada de olvidos de olvido de recuerdos
de olvido
De esta embriaguez que no olvido y me olvida.
De olvidos en olvido.
Veo esta realidad poblada de vacíos,
Donde todo está vacío.
Veo este vacío.
Este espacio severo.
Este destierro.
Donde me encuentro yo y mi vacío.
Este espacio que es mío y sólo mío.
Poblado de recuerdos vacíos,
De una memoria vacía,
De una espera vacía,
De una vida vacía,
De ansias vacías.
Así veo este espacio severo.
Este espacio que es sólo mío.
Donde me sumerjo día a día buscando un sueño.
miércoles, 4 de mayo de 2016
29; Cosas que he aprendido.-
Siempre que viene el tiempo de mi cumpleaños me pongo a pensar en las cosas que han pasado. Es inevitable hacer el balance de lo que he vivido. Y hoy siento que a casi un año de vivir fuera de Chile, luego de casi 29 de años recién comienzo a entender cómo funciona el mundo, cómo se ha desarrollado la historia de esto que llamamos "humanidad".
Conociendo personas provenientes de muchos lugares diferentes para mi cultura, de lugares completamente inexplorados por mi.
Comienzo a entender mi superficialidad, mi espiritualidad, mi soledad.
He aprendido a decir que no al abuso.
He aprendido a caerme, llorar, pararme, sacudirme las rodillas y seguir caminando con la frente en alto.
He aprendido a saber quiénes son mis amigos, quiénes mi familia.
He aprendido a ver a la gente a la cara y saber cuándo me mienten a los ojos.
He aprendido a saber cuándo la gente se acerca a mi sólo por "copuchar" qué pasa en tu vida.
He aprendido a saber cuándo la gente no me valora por quién yo soy.
He aprendido a saber cuándo no soy amada.
He aprendido a prever el abandono de muchos que creías "amigos". Y a vivir con la desilusión de haber amado sin medidas y ser traicionada, humillada, ignorada.
He aprendido a vivir con la frustración de haber dado y ayudado en todo lo posible a alguien y que eso a largo plazo no se traduzca ni en un "gracias". He aprendido a superarlo, a perdonar porque a pesar del dolor, mi vida y felicidad eran más importantes y debía ofrecerme a mi misma la oportunidad de ser feliz y recomenzar.
He aprendido lo que es perder todas las cosas de tu vida, incluso el control de ella. Aún cuando hubo una mano que siempre tuvo el control de todo y me sostenía.
Sé lo que es despojarte de todas tus cosas materiales, de tus raíces, estar lejos de casa.
He aprendido que hice muchas cosas mal en mi vida.
He aprendido que mi personalidad en general es fuerte o puede serlo para muchas personas. Aunque hoy en día tengo ganas solo de aunar y no dividir, entregar amor y no provocar heridas.
He aprendido a valorar a mis amigos por darse el tiempo de conocerme como soy, aceptarme y amarme por quién yo soy.
He aprendido a no esperar nada de nadie, nada gigante de la vida y en algunos casos esperar lo peor. Porque aprendes a distinguir cuando las cosas toman un tono medio morado, tirado para gris oscuro que irremediablemente terminará en negro.
He aprendido a ser una persona orgullosa de creer en un Dios-universo y saber que hay un propósito para mi vida. Como decía Einstein "Dios no juega a los dados".
He aprendido lo que decía Ghandi "Si no tienes religión te aconsejo una, la verdad" y es para mi esa mi verdad. Mi amor propio y autoconfianza esparcidos o depositados en ustedes, para que crean en sí mismos, para que le crean a la vida un poco más que a la muerte.
He aprendido a sobrellevar los dogmas e imposiciones de religiones que no obedezco, a no tomar en cuenta el comentario "presumido" de "santidad" de muchas personas cercanas a mi, con dolor por no poder compartir esa visión (a mi modo) "egolatra" de "perfección". Pero también, he aprendido a respetar a todos con sus diferencias de opinión y capacidades. Y seguir creyendo en mi Dios-universo.
He aprendido a saber cuándo la gente me envidia, cuándo alguien desea que me vaya mal. Y he aprendido a decirles ¡Deseo que te vaya bien! ¡Se feliz! Poner la otra mejilla.
He aprendido a esperar algunas cosas, aún no todas, pero he aprendido a reconocer que puedo llegar a ser la persona más impaciente que pisa la tierra y que me gusta todo inmediato.
He aprendido que no soy nada, que soy muy chiquitita en este mundo, pero que desde mi pequeñez tengo la oportunidad de hacer un cambio sirviendo a los demás. Si es posible, regalando una sonrisa, un abrazo, un te quiero.
He aprendido a sobrellevar mi vocación de payaso triste, haciendo reír a los demás, haciendo el ridículo para verlos sonreír. Porque si al final del día tú sonreíste todos ganamos.
He aprendido que he aprendido muchas cosas y merezco alguien que esté a mi altura. Alguien que me sume no que me reste. Alguien que me haga reír y no llorar.
He aprendido que hay muchas cosas que no aprenderé nunca, como matemáticas por ejemplo. Pero que mis amigos serán mi extensión para entender esa parte del mundo que yo no aprendí a cubrir.
No he aprendido a mentirle a mi mamá, en general a nadie, pero he aprendido a omitir a duras penas.
He aprendido a hablar en simple y cliché para que todos entiendan. He transformado mi arte en cotidiano, porque entendí que la vida es el arte de lo cotidiano y todos estamos aquí y ahora. Las grandes metáforas requieren mentes con estudios a los que no todos tienen la oportunidad de acceder.
He aprendido que aunque sepas muchas cosas es mejor andar "siempre de hueón'" como diría Coco Legrand.
No he aprendido a callar cuando veo una injusticia, o a veces cuando tuve un secreto.
No he aprendido a hacer dieta, a ir todos los días al gym, a quedarme los Viernes en la noche en mi casa.
No he aprendido a usar ropa con grandes escotes, usar tacos todos los días me mata. Pero he aprendido que con mi kilos de más o mis kilos de menos, con mis colores chillones y mi perpetuo rosado y lila voy a ser siempre linda para los que me encuentren linda. Y aunque yo también tenga mis momentos de "no me gusto", he aprendido a transformarlo en un "no me gusto, me re-amo".
Conociendo personas provenientes de muchos lugares diferentes para mi cultura, de lugares completamente inexplorados por mi.
Comienzo a entender mi superficialidad, mi espiritualidad, mi soledad.
He aprendido a decir que no al abuso.
He aprendido a caerme, llorar, pararme, sacudirme las rodillas y seguir caminando con la frente en alto.
He aprendido a saber quiénes son mis amigos, quiénes mi familia.
He aprendido a ver a la gente a la cara y saber cuándo me mienten a los ojos.
He aprendido a saber cuándo la gente se acerca a mi sólo por "copuchar" qué pasa en tu vida.
He aprendido a saber cuándo la gente no me valora por quién yo soy.
He aprendido a saber cuándo no soy amada.
He aprendido a prever el abandono de muchos que creías "amigos". Y a vivir con la desilusión de haber amado sin medidas y ser traicionada, humillada, ignorada.
He aprendido a vivir con la frustración de haber dado y ayudado en todo lo posible a alguien y que eso a largo plazo no se traduzca ni en un "gracias". He aprendido a superarlo, a perdonar porque a pesar del dolor, mi vida y felicidad eran más importantes y debía ofrecerme a mi misma la oportunidad de ser feliz y recomenzar.
He aprendido lo que es perder todas las cosas de tu vida, incluso el control de ella. Aún cuando hubo una mano que siempre tuvo el control de todo y me sostenía.
Sé lo que es despojarte de todas tus cosas materiales, de tus raíces, estar lejos de casa.
He aprendido que hice muchas cosas mal en mi vida.
He aprendido que mi personalidad en general es fuerte o puede serlo para muchas personas. Aunque hoy en día tengo ganas solo de aunar y no dividir, entregar amor y no provocar heridas.
He aprendido a valorar a mis amigos por darse el tiempo de conocerme como soy, aceptarme y amarme por quién yo soy.
He aprendido a no esperar nada de nadie, nada gigante de la vida y en algunos casos esperar lo peor. Porque aprendes a distinguir cuando las cosas toman un tono medio morado, tirado para gris oscuro que irremediablemente terminará en negro.
He aprendido a ser una persona orgullosa de creer en un Dios-universo y saber que hay un propósito para mi vida. Como decía Einstein "Dios no juega a los dados".
He aprendido lo que decía Ghandi "Si no tienes religión te aconsejo una, la verdad" y es para mi esa mi verdad. Mi amor propio y autoconfianza esparcidos o depositados en ustedes, para que crean en sí mismos, para que le crean a la vida un poco más que a la muerte.
He aprendido a sobrellevar los dogmas e imposiciones de religiones que no obedezco, a no tomar en cuenta el comentario "presumido" de "santidad" de muchas personas cercanas a mi, con dolor por no poder compartir esa visión (a mi modo) "egolatra" de "perfección". Pero también, he aprendido a respetar a todos con sus diferencias de opinión y capacidades. Y seguir creyendo en mi Dios-universo.
He aprendido a saber cuándo la gente me envidia, cuándo alguien desea que me vaya mal. Y he aprendido a decirles ¡Deseo que te vaya bien! ¡Se feliz! Poner la otra mejilla.
He aprendido a esperar algunas cosas, aún no todas, pero he aprendido a reconocer que puedo llegar a ser la persona más impaciente que pisa la tierra y que me gusta todo inmediato.
He aprendido que no soy nada, que soy muy chiquitita en este mundo, pero que desde mi pequeñez tengo la oportunidad de hacer un cambio sirviendo a los demás. Si es posible, regalando una sonrisa, un abrazo, un te quiero.
He aprendido a sobrellevar mi vocación de payaso triste, haciendo reír a los demás, haciendo el ridículo para verlos sonreír. Porque si al final del día tú sonreíste todos ganamos.
He aprendido que he aprendido muchas cosas y merezco alguien que esté a mi altura. Alguien que me sume no que me reste. Alguien que me haga reír y no llorar.
He aprendido que hay muchas cosas que no aprenderé nunca, como matemáticas por ejemplo. Pero que mis amigos serán mi extensión para entender esa parte del mundo que yo no aprendí a cubrir.
No he aprendido a mentirle a mi mamá, en general a nadie, pero he aprendido a omitir a duras penas.
He aprendido a hablar en simple y cliché para que todos entiendan. He transformado mi arte en cotidiano, porque entendí que la vida es el arte de lo cotidiano y todos estamos aquí y ahora. Las grandes metáforas requieren mentes con estudios a los que no todos tienen la oportunidad de acceder.
He aprendido que aunque sepas muchas cosas es mejor andar "siempre de hueón'" como diría Coco Legrand.
No he aprendido a callar cuando veo una injusticia, o a veces cuando tuve un secreto.
No he aprendido a hacer dieta, a ir todos los días al gym, a quedarme los Viernes en la noche en mi casa.
No he aprendido a usar ropa con grandes escotes, usar tacos todos los días me mata. Pero he aprendido que con mi kilos de más o mis kilos de menos, con mis colores chillones y mi perpetuo rosado y lila voy a ser siempre linda para los que me encuentren linda. Y aunque yo también tenga mis momentos de "no me gusto", he aprendido a transformarlo en un "no me gusto, me re-amo".
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