viernes, 10 de junio de 2016

Are you?

Conozco la voz de tu ángel,
el que confuso... me busca entre mis sombras,
tengo dos motivos de existencia,
y luego de escribir este lamento, 
solo me queda uno.

Allá afuera la noche es áspera y turbulenta,
aquí adentro la noche es negra.
No sé que es lo mejor en esta noche,
mientras mi ángel concurre a tu encuentro
y doméstica su ansia brava,
su indómita carencia de tu aura...
no escribo palabras,
no escribo oraciones, 
solo escribo lamentos temibles,
y rencores añejos...

Tú eres el centro,
mi ángel se arrastra para ver tu rostro,
mi ángel espera que votes las dagas
las que usaste para herir y traicionar
mi lúgubre instinto,
la luz de este perenne sueño.

Así.-

Mi miseria es el tráfico de tu mente
que esta siempre colapsada, 
que se cobija entre sabanas lógicas de teoremas inauditos. 

Mi soberbia, es solo un poco
de lo que recibo 
de lo que necesito y anhelo.

Abajo, caen espadas de dos filos, 
y un mar sediento de seres nos espera.
Para llevarnos a cabo, 
para realizarnos.

Mientras nos ahogamos en nuestras cobardías
la sangre espesa entre mis venas se acumula, 
ya no circula en ningún sentido,
y esa pausa es la que me hunde en el mar sin escapatoria, 
sin salida...

Anoche fue obscuro...
una polilla se paró en mi ventanal,
y yo la veía mientras dormía con los ojos abiertos
para despedazar los sueños
y para no estar despierta.

No me sobornas con tu mirada,
no me entrego,
tu sexo es lo único que me corrompe.

Sinceridad.-

Sinceridad es lo que falta en estos días para no ser sincero,
ayer vi dos gotas de espanto en la ventana.
Tristes.

Los adoquines movedizos indican la nausea que brota
de este ensueño,
de estar en el espiral del purgatorio
con la cabeza rodando varias ruedas de mis ganas.

En hambruna la noche llama
y no se calla,
sedienta ella grita y no se calla.

Yo la oigo desde lejos..

jueves, 9 de junio de 2016

PANOPTICÓN.-

Ellos me miran tres veces...
yo huyo y rehuyo...
ellos me miran cinco veces,
yo los siento...
No sé a dónde van,

no sé de dónde vendrán...

Miro hacia atrás y busco su mirada,
no están,
escucho la voz que me observa y no es suficiente,
para calmar mi ansia,
para calmar mi miedo...

mi mirada entreteje un ensueño...

Entonces ya no soy yo,
son ellos, 
los que están siendo observados,
por mi mirada que castiga y perturba,
que inquieta y encierra
su sociedad difunta,
su tiempo muerto.

Decaer.-

Cuando siento que las cosas decaen
me siento terriblemente enferma,
adorno las nostalgias con sonrisitas de cartón corrugado.
deshago la pereza de otro día
transformándola en ansia,
de millares de siglos, 
de infinitos espacios.

Se alegra y decae la miseria nocturna
de estos días de insomnio,
de ésta pena en hambruna...
de ésta noche pantagruélica de abismos sin fondo,
que trazan su principio de Abril
con lágrimas de bruma,
con prisiones de otro tiempo,
de silencios rotos de grandes represas de espuma fría.
Cuando siento que las cosas decaen
me viene una pena profunda,
me marean las ganas de más vida,
de más muerte,
de menos tiempo y lejanía...

Cuando veo que las cosas decaen
me entrego a mis nostalgias,
me pierdo en mi letanía,
derribo algunos sueños para seguir viviendo.

Libertad Etimológica.-


Mi libertad se levanta de una cuneta de la calle
donde estuvo sentada y se sacude el trasero
por si es que tenía polvo en sus pantalones,
en las noches de vez en cuando se fuma un porrito
y come porotos con longaniza
que ella misma se prepara en los días de lluvia,
pero sobre todo, en los días de lluvia.

Donde también le da por comer sopaipillas
y a veces también se las prepara.

Mi libertad en estos días se levanta tarde
y se ha transformado en una melancólica frustrada,
de saber que en realidad no sabe nada
y que lo que sabía ya lo olvidó,
pero sobre todo ella quiso olvidarlo...
Se ha transformado en una enfermiza visceral,
con ganas suficientes para no querer nada.

Y lo más importante de todo en su imperio desolado
es su rizoma descompuesto del tiempo ensimismado,
de la caries que brotó en su vida soñolienta.

Despertar a otra herida.-

Cuando creas que ya estás sano y cicatrizado
Te darás cuenta de que estás  despertando a otra herida.
Porque pensaste que la felicidad se encontraba en la cima,
Y te olvidaste del camino a la cima.
Y en esa cima ya no había nada para ti,
Nada más que finales y heridas.

Heridas por terminar un trayecto,
Heridas por deber empezar el descenso,
Heridas por no encontrar lo que buscabas,
Heridas por no ver el paisaje esperado,
Heridas.

Porque te diste cuenta muy tarde que no había tiempo suficiente para sanar
Y ya estabas despertando a otra herida.
Porque estabas herido cuando partiste
Y estabas herido cuando llegaste.
Porque los caminos te hirieron,
Porque tú te heriste en el camino,
Porque fuiste herido en el camino.
Y no sanaste.
Y ya estabas despertando a otra herida.

lunes, 6 de junio de 2016

Momentos clave.-

Gran parte de la inteligencia no se basa en cuánto sabes o cuánto eres capaz de aprender, si no que se trata muchas veces de tomar la decisión correcta en el minuto adecuado.

Esto nos da el resultado de un momento clave. Esos minutos que transforman nuestra vida para siempre.

Hace un tiempo entendí esto, y lo he venido aplicando (o al menos tratando de). Es difícil, sin duda hay muchas ocasiones de nuestra vida en las que no sabemos qué son  las cosas a las que les estamos haciendo cara realmente. Nunca sabemos lo que sucederá. “La vida es una caja de Pandora” como decía mi mamá o “una caja de bombones” como diría la mamá de Forrest Gump. “Nunca sabemos lo que nos va a tocar”.

Por eso, ser inteligente se transforma en algo cada vez más importante. Importante para conducir nuestras vidas a un destino de felicidad. Importante para conducir nuestras vidas a un punto en que nos sintamos satisfechos de lo que hemos realizado.  Conducir nuestras vidas a un punto en que nos sintamos tranquilos con las lágrimas derramadas. Conducir nuestra vida a un punto de equilibrio y plenitud.

Tomar la decisión correcta. ¿Cómo hacerlo si no sabemos dónde estamos parados? ¿Cómo saberlo si no sabemos qué es lo que estamos viviendo realmente?
Me he dado cuenta de que hay muchas herramientas que nosotros generalmente siempre tenemos a mano y que muchas veces preferimos ignorar, como por ejemplo: la intuición.
Para mí (personalmente) la intuición se ha transformado en una gran y útil herramienta durante los últimos años de mi vida. He descubierto muchas cosas de personas, de hechos ocurridos, de mentiras que me han contado, todo a través de la intuición. Y también por supuesto he descubierto cosas buenas del mundo, de la vida y de personas a través de esta. Por eso, es importante aprender a trabajar el instinto de la intuición, aprender a descifrar qué es lo que intuimos, aprender a descifrar qué es lo que nos dice.
Una vez que hemos aprendido de la intuición o aprendido a “intuir”, se nos hace cada vez más sencillo incorporar otras herramientas como por ejemplo: Alejarse de ciertas personas, aprender a ignorar comentarios de ciertas personas y aprender a ignorar cosas de ciertas personas, quedarse callado y saber escuchar.

Hay momentos de la vida en que nos queremos aferrar a la gente equivocada por no querer sentirnos solos, el miedo a vernos a nosotros mismos muchas veces es tan grande que preferimos estar con estas personas que no nos aportan en nada antes que estar solos. Si bien es cierto, en dicho momento queremos creer que estas personas nos aportan algo ¿Qué es eso? Compañía. Pero no hay peor compañía que la de la gente errónea. Luego de que ha pasado el tiempo, cuando nos damos cuenta de que no era la mejor compañía que podíamos tener nos sentimos tan vulnerables. Es verdaderamente triste tener que arrepentirse por haber estado gastando nuestro tiempo con una persona que después nos damos cuenta de que no valía la pena, independientemente del rol que cumpla ésta persona en nuestras vidas.  No era la persona correcta para estar con ella invirtiendo nuestro tiempo. O luego de eso, perdiendo nuestro tiempo. Pero también, muchas veces cuando ya nos hemos dado cuenta de que no era la persona correcta, nos viene ese sentimiento de “yo siempre lo supe” o “yo siempre percibí algo extraño”, “yo sabía que esto iba a pasar”. Es triste haber confiado en gente que nos traicionó finalmente. Bueno, ese sentimiento de “yo sabía de antes” era nuestra intuición hablando. Cuando la intuición dice que hay que alejarse, hay que alejarse.
Me he dado cuenta de que cada vez que he dejado ir a una persona equivocada he conocido y hecho nuevos amigos mucho mejores que los que antes tenía. Gente mucho  más cercana y afines a mis intereses.

Un momento clave puede ser, aprender a ignorar comentarios de ciertas personas. ¿Por qué?  Porque el noventa y nueve por ciento del tiempo de tu vida estarás rodeado de gente negativa, de gente que tratará de decirte lo que puedes y no hacer. Gente que tratará de decirte lo que puedes y no lograr. Gente que se creerá pitonisa y te dirán lo que vas y no vas a lograr. A toda esa gente hay que aprender a ignorarla. Primero, nadie nace sabiendo lo que quiere para uno, lo que le gustaría hacer en el futuro y una vez que lo descubres hay que pasar un largo período de exploración para descubrir cómo llevarlo a cabo. Nunca sabrás si eres capaz o no de hacer algo hasta que estés realizándolo, o planificando cosas para lograrlo. Pero si ya estás en una de esos dos escalones. ¡Felicitaciones! Porque vas en camino a cumplirlo.

Aprender a ignorar cosas de ciertas personas, siempre habrá alguien que pretenderá saber más que tú. Siempre habrá una persona que se crea dueño/a de la verdad sobre las cosas que acontecen alrededor. Siempre habrá una persona que querrá darte órdenes en todo orden de cosas. Siempre habrá alguien que te quiera jorobar por lo que sea. Todas esas cosas de las personas hay que aprender a ignorarlas. Para vivir en paz con uno, para saber que los caminos que uno está tomando son los mejores para uno mismo, no para el resto. Aprender a respetarnos a nosotros mismos es la mejor manera de exigir este respeto a los demás. Yo confío en mis capacidades, yo confío en lo que estoy haciendo, yo sé lo que estoy haciendo, yo sé quién soy, yo sé para dónde voy. ¿Por qué tú crees saberlo mejor que yo?

Hay que aprender a callar y aprender a escuchar. La gente siempre tiene cosas que ocultar, la gente siempre tiene algo en sus vidas que no quiere que tú sepas. Como diría House “It’s a basic truth of the human condition that everybody lies. The only variable is about what”.  Cuando aprendes a escuchar empiezas a escuchar cómo la gente va cambiando las versiones de las historias que ellos mismos te contaron antes y empiezas a descubrir cosas. Detalles que ellos antes omitieron, escenarios que antes no se habían mencionado, personajes que se integran a lo sucedido. Poco a poco descubrirás la verdad de cada persona, conoces quienes son las personas verdaderamente  y así poco a poco descubres la verdad de cada hecho y así poco a poco descubres dónde estás o estuviste parado.

La vida muchas veces no se trata de saber calcular la hipotenusa, no se trata de cuántos lenguajes hablas, no se trata de cuánto sabes de historia o política o si sabes todo sobre la historia del arte universal, la vida se trata de tener habilidades blandas. Herramientas para aprender a comunicarse con las personas, a desenvolvernos en esta vida. Para ser felices.