Si me preguntas ¿De qué estoy hecha? Te diré de nada.
¿Para qué soy buena? Para nada.
¿Cuál es mi especialidad? Ninguna.
¿Música favorita? Ninguna.
¿Cuáles son mis planes? Nada especifico.
¿Qué hiciste hoy? Nada especial.
¿Comida favorita? Ninguna.
¿Por qué? Porque en mi obsesión por el todo me he tratado de unificar con tantas cosas que
ya nada es demasiado especial para catalogarlo, enclaustrarlo y/o promoverlo.
Nada es tan bueno para sólo hacer una sola cosa, nada es suficiente para calmar
el ansia de querer más y más cosas nuevas y excitantes.
He vivido muchas
cosas, sé hacer muchas otras, escucho mucha música, hago muchas cosas a diario,
me encanta la comida, pero ninguna de estas en sus distintas variedades me roba
el corazón. No pertenezco a ninguna de ellas y ninguna de ellas me pertenece.
La verdad a veces me siento un poco inútil, también
ignorante… ¿Cómo puedes no ser bueno en algo? ¡Una cosita más que sea!…
bueno esa es la verdad.
Sólo una vez entregué mi corazón a algo y mi vida, no
funcionó. Hoy prefiero continuar armándome de pocos muchos de nada. Ir por
todos lados, con felicidad química, con estupor de vida, con todos, con todo,
con nada de nada. Siendo una buena para nada me he dado cuenta de muchas
cosas, como por ejemplo: que la gente es igual en todas partes buena, muy
buena, mala, muy mala, hipócrita, menos hipócrita, más hipócrita, extraña,
curiosa, dañina, gentil, descortés, etc., etc.
Me he dado cuenta que lo más importante en el origen de la
persona es su background, su historia, y cómo su cultura lo crea y modela ya
que definitivamente todas las cosas que
mencioné antes acerca de las personas
están enmarcadas en el mundo del instinto, muchas veces la gente no quiere ser
buena o mala, simplemente es su instinto y el instinto (aunque no todos
compartamos el mismo), es universal a los humanos, como el instinto de los
perros es universal ¿Podrías hacer que tu perro no mueva la cola cuando te ve?
Pero la cultura no es universal, está vinculada a espacios geográficos, a
construcciones sociales, a semióticas que son únicas en cada lugar. Significados y significantes que es muy
difícil emular o querer alcanzar incluso. Inmigrando, me dí cuenta que es
imposible ser parte de una cultura en la que no naciste, ya que ciertamente eso
no constituye tu historia y las cosas
que para ti tienen significado son otras, he aquí dónde se vuelve más
interesante conocer personas de diferentes razas, de diferentes provincias,
países, porque vas ampliando tu visión… sin lugar a dudas te vuelves más
tolerante, más abierto, más perceptivo a las necesidades de las personas y por
qué no decirlo, también más sensible. Así en esta fase, también sé que nunca
lograré conocer todas las culturas, ni a personas provenientes de todas ellas, me quedaré otra vez con mucho,
poco y nada… con un conocimiento intermedio y relativo.
Mi mamá solía decirme desde que fui muy pequeña un famoso
dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”, sin dudas tenía razón… siempre desde
niña empezaba cosas y ya cuando me aburría dejaba eso que estaba haciendo a
medio terminar y ya me iba a hacer otra cosa, siempre me he aburrido fácilmente
de todo, me canso rápido de las situaciones, si una persona no me gusta me
hastía, si hay algo que me está sucediendo y no me parece bueno me asfixio a
veces y quiero pasar rápido al siguiente nivel de bienestar. No me gusta
bancarme la rutina, la gente aburrida, la gente complicada, los malos momentos,
la incertidumbre, la gente “tonta”, y por sobretodo la gente pesimista. Trato
continuamente de escaparme de todo eso y de todos ellos, si bien es cierto
antes huía descaradamente diciéndoles en su cara todo lo malo, malos y
patéticos que me parecían y parecía la vida. Hoy creo que sigo haciendo lo
mismo, quizás de una forma más elegante y educada, aplicando más diplomacia, y
no tomándomelo en serio tampoco… antes de verdad me afectaba, hoy sólo me retiro sabiendo que esas personas
no son el tipo de personas con las cuales quiero gastar mi tiempo, o que ese no
es el lugar dónde quiero estar y así busco nuevas personas y nuevos lugares…
que me constituirán en minutos de lo que será mi vida, pero que no formarán
parte de mi tampoco en el fondo, porque no son parte de mi background. Quizás
me leo egoísta, no lo sé. Sólo sé, que sigo “incompletándome” hasta agotarme y
después de un rato, eso también me aburre. Continúo en la nada.
Hace un tiempo me dí cuenta de que me “desfragmenté” y
escribí sobre eso, no puedo dejar de pensar a veces en esa idea. Solía leer
muchos libros (lo cual obviamente siempre es muy bueno)… pero hasta cierto
punto también me cansé de eso, y el proceso de “desfragmentación” comenzó
totalmente cuando empecé a prestar más atención a las historias que me contaban
mis amigos, mi familia, gente que iba conociendo por ahí… no todas son buenas
historias, ni entretenidas ni interesantes… de hecho la mayoría eran término
medio, como yo. Sin embargo, vas por ese camino cuando encuentras a esa persona
que te cuenta una historia increíble, no importa si le pasó al primo del tío
del amigo que tenía cuando iba en segundo básico. Es esa historia que te deja
con los pelos de punta y la boca abierta, y en cierta forma sabes que es real y
luego ya quieres escuchar la siguiente, y la siguiente y la siguiente, y las
historias “término medio” pasan a ser la “antesala” o “entrada” de lo que será
una “gran cena”. Que por cierto, un
extraño te regalará… la “desfragmentación” es dejar de lado la teoría y
comenzar a vivir, dejar de lado los planes y empezar a improvisar, dejar atrás
lo conocido y buscar lo desconocido, no aferrándose a nada. Todo ínfimamente supremo
en su unicidad y tiempo finito. Lo que dure. Agotar el momento, exprimir la
ocasión.
A veces voy por la calle y me pongo a escuchar lo que la
gente está hablando, no me importa lo que digan, ni quiero entender lo que
están conversando o el contexto, sólo quiero saber si van a darme algo, una
frase aunque sea, una idea, algo que me haga pensar y en lo que pueda quedarme
reflexionando hasta pulir, pulir y sacar algo en concreto. Reconozco que de
esta forma es como voy escribiendo también en el último tiempo, tratando de
extrapolar todas las cosas que recibo a mi percepción, mundo y espacio, por eso
me sigo armando de nada, porque nunca sé a qué se quería referir la persona con
lo que dijo, sólo sé que en cierta forma yo tomé un poco de su idea, la hice mía,
la transformé y voy viviendo con ella día a día. Hasta pasar a la siguiente
idea.
Quizás pensé mucho tiempo que “los libros estaban hechos
para explicarnos la realidad” y también pensé mucho tiempo que no necesitaba conocer a
las personas porque “todo podía encontrarlo en los libros” (muy antisocial) así de textual y las personas
que están en mi background pueden dar fe de eso, hoy prefiero pensar como diría
Woody Allen que “la realidad supera a la ficción”, y ¿Dónde más podrías
aprender de la realidad que conversando con las personas? Yendo a visitarlas a
los lugares comunes donde ellas transitan, inmiscuyéndote en sus vidas para
tomar una foto de esa realidad y luego transmigrar a otra. Poder contemplarlo
en tu mente y ver las similitudes y diferencias con tu vida, con tu
experiencia. Hoy creo fervientemente que la gente no está de casualidad en
nuestra vida, están para entregarnos cosas principalmente no materiales, yo
quiero creer que en mi caso las personas están para entregarme conocimiento. Aún
sabiendo que nunca será suficiente para poder dar “cátedras” de eso, pero en mi
vida ese conocimiento será útil y tendré cada día más herramientas para
enfrentar esta nada, que me acecha, me constituye y constantemente me deja
vacía.