Yo sólo estaba ahí,
Mirándote desde mí silencio
Venciendo los demonios que se levantaban hacia todas partes.
Enumerando las palabras que dijiste,
Para recordarlas una a una
Para vivirlas con su pena una a una
Para tratar de olvidarlas una a una
Para poder curarme una a una.
Yo sólo estuve ahí,
Mirándote desde mí silencio
Mientras tú corrías desenfrenado y renunciabas a la creación de un mundo.
Yo sólo estuve ahí…
Sola
Cuando me desperté.
Yo sólo estaba ahí,
Mientras improvisaste artimañas y tendiste trampas.
Mientras heriste, dañaste, destruiste.
Yo sólo te podía ver.
Era espectador de la trágica comedia que tú montaste.
Nada más.
Sólo estuve ahí para mirarte,
Mirarte…
Cerré mis ojos, pero escuché tus palabras
Las que enumeraba una a una.
Tratando de memorizar los guiones,
De esta obra macabra que montaste.
Tratando de entender el hilo argumentativo de esa comedia.
Que dolía, y cómo dolía.
Yo sólo estuve ahí cuando desperté,
Sola.
Otro día, uno más, uno más.
Sola.
Y la palabra “sola” no resumía tu soledad ni la mía,
Si no más bien nuestra miseria,
Y ese sarcasmo de la vida.
De verte frustrado y solo.
Cansado y solo,
Triste y solo,
Hambriento y solo.
Sediento y sólo.
Solo y solo.
Yo sólo estuve ahí,
Y te viví con tu penumbra.
Y te viví con tu olvido.
Yo asistí a tu invitación al teatro,
A esos tickets de primera fila que me regalaste,
Para ver esa trágica comedia que tú montaste.
Fui tu primer espectador.
Dime,
¿Sólo yo asistí?
¿Alguien más vio la pena con que declamabas esos textos?
¿Alguien más te vio o escuchó los parlamentos de esas
líneas?
Perdón,
Pero estaba tan concentrada que no volteé.
No alcancé a ver si el teatro se llenó como en otras
ocasiones.
Ya te lo he dicho,
Estaba ahí sola.
Y viví tu pena,
Y la hice mía.
Y viví mi pena.
Sí, también viví con pena.
Y tomé ese guion,
Y estudié esas líneas,
Y no entendí la argumentación de la línea.
Y lo dejé.
Y me aburrió.
Y me cansé.
Y me fui.

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