miércoles, 15 de julio de 2015

Buena para nada.-

Si me preguntas ¿De qué estoy hecha? Te diré de nada.
¿Para qué soy buena? Para nada.
¿Cuál es mi especialidad? Ninguna.
¿Música favorita? Ninguna.
¿Cuáles son mis planes? Nada especifico.
¿Qué hiciste hoy? Nada especial.
¿Comida favorita? Ninguna.
¿Por qué? Porque en mi obsesión por el todo  me he tratado de unificar con tantas cosas que ya nada es demasiado especial para catalogarlo, enclaustrarlo y/o promoverlo. Nada es tan bueno para sólo hacer una sola cosa, nada es suficiente para calmar el ansia de querer más y más cosas nuevas y excitantes.
 He vivido muchas cosas, sé hacer muchas otras, escucho mucha música, hago muchas cosas a diario, me encanta la comida, pero ninguna de estas en sus distintas variedades me roba el corazón. No pertenezco a ninguna de ellas y ninguna de ellas me pertenece.
La verdad a veces me siento un poco inútil, también ignorante…  ¿Cómo puedes no ser bueno en algo? ¡Una cosita más que sea!… bueno esa es la verdad.

Sólo una vez entregué mi corazón a algo y mi vida, no funcionó. Hoy prefiero continuar armándome de pocos muchos de nada. Ir por todos lados, con felicidad química, con estupor de vida, con todos, con todo, con nada de nada.  Siendo una buena para nada me he dado cuenta de muchas cosas, como por ejemplo: que la gente es igual en todas partes buena, muy buena, mala, muy mala, hipócrita, menos hipócrita, más hipócrita, extraña, curiosa, dañina, gentil, descortés, etc., etc.
Me he dado cuenta que lo más importante en el origen de la persona es su background, su historia, y cómo su cultura lo crea y modela ya que  definitivamente todas las cosas que mencioné antes  acerca de las personas están enmarcadas en el mundo del instinto, muchas veces la gente no quiere ser buena o mala, simplemente es su instinto y el instinto (aunque no todos compartamos el mismo), es universal a los humanos, como el instinto de los perros es universal ¿Podrías hacer que tu perro no mueva la cola cuando te ve?
Pero la cultura no es universal, está  vinculada a espacios geográficos, a construcciones sociales, a semióticas que son únicas en cada lugar.  Significados y significantes que es muy difícil emular o querer alcanzar incluso. Inmigrando, me dí cuenta que es imposible ser parte de una cultura en la que no naciste, ya que ciertamente eso no  constituye tu historia y las cosas que para ti tienen significado son otras, he aquí dónde se vuelve más interesante conocer personas de diferentes razas, de diferentes provincias, países, porque vas ampliando tu visión… sin lugar a dudas te vuelves más tolerante, más abierto, más perceptivo a las necesidades de las personas y por qué no decirlo, también más sensible. Así en esta fase, también sé que nunca lograré conocer todas las culturas, ni a personas provenientes  de todas ellas, me quedaré otra vez con mucho, poco y nada… con un conocimiento intermedio y relativo.
Mi mamá solía decirme desde que fui muy pequeña un famoso dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”, sin dudas tenía razón… siempre desde niña empezaba cosas y ya cuando me aburría dejaba eso que estaba haciendo a medio terminar y ya me iba a hacer otra cosa, siempre me he aburrido fácilmente de todo, me canso rápido de las situaciones, si una persona no me gusta me hastía, si hay algo que me está sucediendo y no me parece bueno me asfixio a veces y quiero pasar rápido al siguiente nivel de bienestar. No me gusta bancarme la rutina, la gente aburrida, la gente complicada, los malos momentos, la incertidumbre, la gente “tonta”, y por sobretodo la gente pesimista. Trato continuamente de escaparme de todo eso y de todos ellos, si bien es cierto antes huía descaradamente diciéndoles en su cara todo lo malo, malos y patéticos que me parecían y parecía la vida. Hoy creo que sigo haciendo lo mismo, quizás de una forma más elegante y educada, aplicando más diplomacia, y no tomándomelo en serio tampoco… antes de verdad me afectaba,  hoy sólo me retiro sabiendo que esas personas no son el tipo de personas con las cuales quiero gastar mi tiempo, o que ese no es el lugar dónde quiero estar y así busco nuevas personas y nuevos lugares… que me constituirán en minutos de lo que será mi vida, pero que no formarán parte de mi tampoco en el fondo, porque no son parte de mi background. Quizás me leo egoísta, no lo sé. Sólo sé, que sigo “incompletándome” hasta agotarme y después de un rato, eso también me aburre. Continúo en la nada.
Hace un tiempo me dí cuenta de que me “desfragmenté” y escribí sobre eso, no puedo dejar de pensar a veces en esa idea. Solía leer muchos libros (lo cual obviamente siempre es muy bueno)… pero hasta cierto punto también me cansé de eso, y el proceso de “desfragmentación” comenzó totalmente cuando empecé a prestar más atención a las historias que me contaban mis amigos, mi familia, gente que iba conociendo por ahí… no todas son buenas historias, ni entretenidas ni interesantes… de hecho la mayoría eran término medio, como yo. Sin embargo, vas por ese camino cuando encuentras a esa persona que te cuenta una historia increíble, no importa si le pasó al primo del tío del amigo que tenía cuando iba en segundo básico. Es esa historia que te deja con los pelos de punta y la boca abierta, y en cierta forma sabes que es real y luego ya quieres escuchar la siguiente, y la siguiente y la siguiente, y las historias “término medio” pasan a ser la “antesala” o “entrada” de lo que será una  “gran cena”. Que por cierto, un extraño te regalará… la “desfragmentación” es dejar de lado la teoría y comenzar a vivir, dejar de lado los planes y empezar a improvisar, dejar atrás lo conocido y buscar lo desconocido, no aferrándose a nada. Todo ínfimamente supremo en su unicidad y tiempo finito. Lo que dure. Agotar el momento, exprimir la ocasión.
A veces voy por la calle y me pongo a escuchar lo que la gente está hablando, no me importa lo que digan, ni quiero entender lo que están conversando o el contexto, sólo quiero saber si van a darme algo, una frase aunque sea, una idea, algo que me haga pensar y en lo que pueda quedarme reflexionando hasta pulir, pulir y sacar algo en concreto. Reconozco que de esta forma es como voy escribiendo también en el último tiempo, tratando de extrapolar todas las cosas que recibo a mi percepción, mundo y espacio, por eso me sigo armando de nada, porque nunca sé a qué se quería referir la persona con lo que dijo, sólo sé que en cierta forma yo tomé un poco de su idea, la hice mía, la transformé y voy viviendo con ella día a día. Hasta pasar a la siguiente idea.

Quizás pensé mucho tiempo que “los libros estaban hechos para explicarnos la realidad” y también  pensé mucho tiempo que no necesitaba conocer a las personas porque “todo podía encontrarlo en los libros”  (muy antisocial) así de textual y las personas que están en mi background pueden dar fe de eso, hoy prefiero pensar como diría Woody Allen que “la realidad supera a la ficción”, y ¿Dónde más podrías aprender de la realidad que conversando con las personas? Yendo a visitarlas a los lugares comunes donde ellas transitan, inmiscuyéndote en sus vidas para tomar una foto de esa realidad y luego transmigrar a otra. Poder contemplarlo en tu mente y ver las similitudes y diferencias con tu vida, con tu experiencia. Hoy creo fervientemente que la gente no está de casualidad en nuestra vida, están para entregarnos cosas principalmente no materiales, yo quiero creer que en mi caso las personas están para entregarme conocimiento. Aún sabiendo que nunca será suficiente para poder dar “cátedras” de eso, pero en mi vida ese conocimiento será útil y tendré cada día más herramientas para enfrentar esta nada, que me acecha, me constituye y constantemente me deja vacía.





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