domingo, 25 de diciembre de 2016

Complejidad.-

Nunca he pretendido que la gente me entienda con todas mis complejidades. De ser así, todo hubiese sido imperfecto. Más de lo que ha sido.
Pero he aprendido a valorar el tener que hablar una vez sin dar explicaciones. Sin decir cuál es la cosa en cuestión a la que me quiero referir. Sin tener que pedir disculpas, o decir simplemente "te estoy hueviando, es una broma".  Valoro inmensamente a la gente que me decifra, que no se agita por mi opinión, que no se preocupa, que no se incómoda, a la gente que me lee y habla mi idioma, a la gente directa y transparente que no busca herir si no unificar.
He aprendido a extrañar a mis amigos de la infancia con los que podía ser simplemente yo, decir lo que siento y pienso y punto. Sin tener que ir a tejer una historia que haga entender al receptor el por qué de mi mensaje. He aprendido a valorar a las personas que han estado ahí para mí, viéndome reír y llorar, crecer y significandome por lo que he recorrido.
Socializar, dicen en la académica que es inevitable. Pero ¿Qué es lo que socializamos y para quienes?
0 ¿Por qué?
Quizás no es algo importante, algo de lo que muchos claramente no viven preocupados, o si lo están es  sumamente gracioso cuando llegas a ver la parte de su comunicación en la que han estado descuidados.
Algo que ha dado vueltas en mi cabeza recientemente es el Neuromarketing. Cómo los mensajes nos afectan a nivel neuronal, cómo reaccionamos a esos mensajes y cómo somos capaces de comunicar nuestro yo buscando nuestro beneficio en pos del entendimiento.
Pensando en esto, me he dado cuenta de muchos errores comunicacionales que he cometido a lo largo de mi vida. Pero, más allá de eso, me he dado cuenta del patrón de mi personalidad que desencadena esa comunicación. Así también como me he dado cuenta de cómo puedo modelar esos patrones y conductas para llegar a la gente con un lenguaje comunicacional más empático, cercano, acsequible.

Me he dado cuenta de mi desarrollo como persona, de los diferentes tipos de zapatos con los que he caminado y las diferentes perspectivas que he ido adoptando. Y al verme hoy me digo ¡Já! Me rio en mi cara de mi misma.

Es complejo tratar de dar a entender a las personas las realidades de las que está construido tu mundo interior, hacer sentir a otros la pasión que sientes, el amor o el odio, o el rechazo, o la incomprensión, el aislamiento y la inseguridad y miedos que siempre nos circundan. Esos que son percibidos de manera única por cada individuo. Pero sin duda, eso es lo que todos tratamos de hacer cada día cuando socializamos, cuando preferimos abarcar un tema desde una perspectiva y no de otra. Cuando referimos hechos que nos han marcado o nuestras memorias.
¿Por qué hay cosas que siempre recordamos y otras que al día siguiente ni siquiera nos interesan? ¿En base a qué factor de interés construimos nuestra memoria?

Yo sé hoy, que mi vida siempre la he vivido desde la dificultad. Mis mejores entendidos saben que siempre busqué lo difícil. Los desafíos grandes, las grandes responsabilidades, etcétera. Y también saben que siempre he cuestionado a los facilistas, a los flojos, a los conformistas también. Siempre he sido de amores platónicos, siempre he vivido a la sombra de lo que no puedo lograr, tener o la persona que no me va a amar. Siendo lo que quiero tener, lograr y recibir amor de.
Susana, mi psicóloga. Me dijo un día "no tienes que pedir donde no te dan".  Y eso ya fue hace un par de años, pero quedó en mi.
Desde mi realidad de inmigrante me he dado cuenta de cómo hoy deseo que todo sea fácil. A mis casi  treinta, ya no quiero más súper desafíos, estoy cansada.
He aprendido  a soltar, a dejar ir, a desapegarme de todo y todos, de alguna manera he aprendido a no pedir donde no me dan. Quiero aprender a no buscar más esas cosas que no voy a conseguir, quiero enfocar mi energía en las cosas simples que sí están a mi alcance.
Quiero tener una vida simple, una vida de simples complejidades.
Quiero comunicar el amor que siento y entiendo de la vida, quizás abriéndome a conversar el por qué de su razón de ser.
Quiero poder decirle a la gente las cosas que he sufrido y que nadie sabe para simplemente darme a entender, para al menos sentir que puedo mejorar ese marketing de mi persona, mi imagen, al mismo tiempo aliviando mi consciencia dándome la libertad de simplemente expresarme.
Quiero creer que no es un trabajo que deba hacer otro por entenderme, si no un trabajo que yo debo realizar para comunicarme.
No quiero que la gente me lea ente líneas, quiero decir esas líneas.
Aún así, sin joder mis favoritos siguen y seguirán siendo aquellos que me conocen, aquellos que ya conquisté, aquellos con los que la pega comunicacional ya está hecha porque no hubo otra opción, porque crecimos juntos, porque nos miramos a los ojos y nos reímos de ti y del universo. Porque es fácil, porque es lo que hoy quiero.

16 de Noviembre 2016.-

Y aquí voy yo. Pensando que no es lo mismo, que mi vida no es la misma, que no da igual, que las pequeñas diferencias son a veces las más importantes de rescatar y de confrontar en otro ser humano. Esas pequeñas diferencias que quiero asumir y abrazar, porque no, no da igual que seamos diferentes, porque tu diferencia me enriquece. Me amplia y transporta a esos rincones de cosas arrinconadas y ocultas que no vi.
Hace meses no leo un libro, me siento mal y aquí voy yo a escucharte y después a decirte que mi vida ya no es igual, que todos ustedes la cambiaron, me resignificaron con todas mis condicionales y un punto aparte. Con historias de borracheras y unos puchos. He crecido y cambiado mi semblante a la vida, al amor, a eso que llamamos empatía. Abrí mis oídos a escuchar y sí, ya casi aprendo a quedarme callada y no opinar. A veces pasa que hay que callar. A veces pasa que hay que escuchar muy tranquilo, mientras te miro a los ojos y me cuentas cómo fue tu vida de mierda mientras te violaba tu tío y tus padres sabiendo lo callaban. Cómo quisiste matar a tu familia en un accidente de carro allá en esas islas bien lejos pérdidas en el Pacífico. Cómo tus abuelos vivieron la guerra allá por Polonia y se suicidaba tu tío a los 17 años en el campo de batalla de la invasión. Que tú también naciste para ser soldado, para la guerra y pa' matar. Antes de que a ti te tomaran preso en Europa por haber sido un pendejo con aires de hacker que quería robar un cajero automático. Sí, después que a Fabiola arrancara de Chile por la dictadura militar. Pero antes de que esos que andaban por ahí tan felices y contentos de haberse unido en el sagrado vínculo de la convivencia decidieran empezar a jugar a las "cambiaditas", antes de que estuviera de moda ser "poliamoroso", antes de que fuéramos tan open mind de que todas nuestras parejas sexuales supieran de las otras y de vez en cuando, un trío. Que no vienen mal.
Porque el morbo de saber cómo lo hacían los tres venía de cajón, cuando se les ocurrió aterrizar en Nueva York a "experimentar".
Porque, yo creo que para esa niña que fuiste fue difícil asumir que era lesbiana, imagínate en el campo y las cosas que dirán. Porque eso, aunque estemos en Australia nunca fue bien visto.
Y qué difícil o valiente eras al embarazarte sabiéndote bisexual, sabiéndote lesbiana.
Quizás para mí, sin prejuicios, pero con verdad más difícil que ser gay y buscar novio en Tinder. Y ese flechazo que conociste por Tinder y se marchó. No, es verdad. Ya no da lo mismo, tenemos que buscar alguna explicación coherente a esos inminentes hijos de Tinder que vienen, que vendrán y a los que posiblemente ya llegaron. O debemos empezar a prepararnos mentalmente para esa pregunta ¿Cómo conociste a mi papá/mamá? Por Tinder hijo/a. Es inminente.

No, ya no da lo mismo.

Porque me parece entretenido que me cuentes cómo utilizabas las esposas, los huevitos (sí, esos), el dildo y el anillo vibrador. Cómo le gritaste a la pobre vieja en la cara la primera vez que te hizo la brasileña y el ano. Cómo te paraban los autos preguntándote cuánto cobrabas esa noche que estabas perdida esperando que llegara la abuela al rescate en Petersham.
Porque me parece entretenido que me cuentes todas esas artimañas del ser infiel, el problema es que en todos lados te salen las locas.

No, ya nada da lo mismo. Porque cuando te arrebataron de tu casa y de tu tierra en Johannesburgo para dársela a los blancos eras sólo un niño y viste a toda esa gente muerta, acribillados por la espalda y después con Mandela la cosa no fue diferente, tus derechos nunca se reivindicaron sólo por ser café en una tierra de blancos o negros.

Porque cuando aterrizaste en Sydney esa mujer que eres ahora no sabía que vendrías a convertirte en puta.

Porque tu voluntad de querer despertar a las cinco de la mañana a rezarle a Maoma todos los días me conmueve.
Porque tu voluntad de querer salir a caminar como Siddhartha, me inspira.
Porque tu voluntad de invocar a Krishna en un eterno mantra, me da paz.
Porque tu valentía de aún predicar a un tal Jesús, me cuestiona.
Porque tu pelotudez para creer en todas las teorías conspiracionales del planeta, me supera.
Porque me puedo acostar contigo todo un fin de semana a ver los documentales de los Annunakis y fumamos yerba y me duermo y despierto cachando nada del documental.

Porque cocinas vegano, vegetariano, carnívoro en diferentes idiomas y con harta y poca sal. Pero nunca falta amor.

Porque sé que no fue fácil huir de Sri-Lanka en medio de una guerra civil mientras habían matado a cuatro de tus nueve hermanos, arrancar en bote, en esos que sólo se ven en las noticias una vez al año quizás y zarpan cada día desde Africa. Pero no los vemos.

Porque casi siento tu emoción cuando me dices que te bajaste de ese bus en medio de la calzada ese día, rumbo a la universidad. Para abrazarte con los conductores de vehículos y con la gente de otros buses. Habían derribado a Pablo Escobar.

Porque que triste era conversar con las Madres de la Plaza de Mayo en ese asilo que te tocó.

Porque tantas cosas importan, porque tú importas.
Porque un vaso de cerveza nunca contuvo tanta verdad y un pucho tanta inocencia. Sí, dije uno.
Porque tuve y tengo que volver pensar si es que quiero levantar esos libros de historia carentes de vida y dolor, de placeres y orgasmos de la reproducción humana que no se dicen.

Porque tengo que volver a escuchar toda esa música en inglés que ahora entiendo. Porque hay una diferencia y tu diferencia me suma. Me excita. Tanto, que maybe I'm gonna have to get high just to get by (8).