miércoles, 27 de abril de 2016

Where you from?

Cuando caminas por  Sydney, aprendiendo a vivir a duras penas.  “Where you from?”  Es la pregunta más recurrente que pudiera venir a tus oídos, hacia tu persona.
Querer explicarlo, debiera ser sencillo. Chile, dices a destajo.
Pero a veces pienso, si es más ofensiva la pregunta o la respuesta. Muchas de las personas que osan preguntar, ni siquiera saben dónde queda Chile, aunque les explicas que es en Sudamérica no entienden. Entonces, si tienes tiempo para explicarles y un mapa lo haces, si no… da lo mismo.
¿Te interesa de dónde vengo? ¿Te interesa de dónde soy? Náahh, no… no lo creo.
Entonces para qué me preguntas.
A mi rara vez me interesa de dónde vienen las personas.  No me gusta preguntar, normalmente no lo hago.  A modo de excéntrico ejemplo diré que una vez estuve saliendo con un chico de  África, cada vez que salíamos juntos y la gente le preguntaba Where you from? Él respondía el nombre de su país, explicaba algunas cosas culturales sobre él. La verdad es que yo recuerdo muy  poco de las historias que él contaba, casi nada. Pero nunca pude entender el nombre del país que él nombraba, por su pronunciación y porque si de algo estaba segura es que “ese país” era algo que nunca antes había escuchado en mi puta vida. Luego de la primera vez que salimos juntos fue así, entonces, sencillamente tomé la decisión de pasar ese detalle por alto. Siempre pretendí saber de dónde él venía, pero no era cierto, lo cierto era que no me importaba en lo más mínimo. Hasta el día de hoy es así.
La gente también pretende que les interesa de dónde vienes, pero no es cierto, es algo que ya solamente está instaurado en esta cultura, algo que va de la mano con decir Hello! Y es entendible en un país tan multicultural. A lo mejor, yo soy demasiado cascarrabias a veces, o extraña para que en cierto punto la pregunta me ofenda.
Where I come from? A mis 29, ya no es sencillo de responder. He visto mucho, siendo incluso que nunca acreditaba a esas personas adultas que se jactaban de todo el conocimiento que tenían de la vida. Sin embargo, siempre de alguna forma, siendo muy joven pensé que sabía cómo hacer las cosas. Cuando era más joven sobre todo, entre mis 19 y 25 años era una persona muy impetuosa y testaruda. Por un lado eso era bueno, porque tienes mucha energía para hacer cosas y luchar, por otro lado eso te cansa con los años y te frustras de tantos intentos fallidos por vivir. He aquí estoy en la ventana de mis 30 casi amoldada a esta vida apacible, queriendo que las cosas sean lo más sencillas posibles, diciendo no al drama, evadiendo responsabilidades extras, evadiendo subir al Everest, tratando de mantener un estándar plano y sin extra exigencias. Estoy a estos cortos años quedando sin aliento para una subida más a esa montaña rusa, decepcionada. Y ¿A quién le importa?
¿A quién le importa de dónde viene ese cansancio? ¿A quién le importa de dónde viene mi decepción con el mundo? ¿A quién le importa de dónde viene mi decepción con las personas? ¿A quién le importa dónde obtuve esas cicatrices que yacen en mi cuerpo y alma? ¿A quién le importa lo frustrada que pueda sentirme hoy día? ¿A quién le importa mis tropiezos y caídas? ¿A quién le importan mis fallidos intentos por ponerme de pie una y otra vez? ¿A quién le importa mi falta de oxígeno para intentar otra subida al Everest? A nadie, por lo menos a ninguna de esas personas que conozco  a buenas y primeras.
De todos modos quiero retomar el punto de las jactanciosas personas adultas que hablaban de la vida, a quienes nunca escuché. Para enfatizar que cuándo yo digo “he visto mucho”, no significa que lo he visto todo o creo saberlo todo. Simplemente, es para hacer énfasis de que creo que he visto suficientes cosas para sentirme agobiada. O más que eso, cansada y a veces abatida. Pero quizás como todos nosotros, todos hemos visto malas cosas y tenido malas experiencias, yo a estas alturas no me considero  más que otras personas.

Yo vengo de un lugar muy malo, de pequeña crecí en una de las emergentes poblaciones de Maipú. “La San Luis IV”, casas sociales que fueron construidas durante el gobierno de Pinochet.
En Maipú existen cinco poblaciones llamadas San Luis, son los peores barrios de la comuna la IV y la V. Bueno, yo crecí en la IV.
Cuando era niña recuerdo que casi todo o prácticamente lo único que teníamos alrededor eran potreros, podías caminar diez minutos y encontrarte en la granja de alguien comprando leche de vaca. De hecho con mi mamá y hermano mayor hacíamos eso, íbamos a comprar leche de vaca con nuestras botellas y esperábamos a que el caballero ordeñara la vaca para darnos la leche. De niña mi mundo era muy pequeño, lo más lejos que íbamos era a la casa de la abuela en Quinta Normal o lo más lejos que iba era con mi tía los Domingos a la iglesia a la que asistíamos en Lo Prado. Pare de contar.

La vida en la población era difícil, en el sentido de que existió siempre mucha delincuencia. Mi mamá y papá siempre lucharon por mantenernos apartados de eso, pero muchas veces eso se traducía en no tener amigos porque todos los niños del barrio en cierta forma eran un peligro inminente, no todos, pero la mayoría venían de familias con muchos problemas. Pienso lo que estoy escribiendo y me siento súper discriminativa, yo no crecí en una familia discriminadora ni soy una persona discriminadora en absoluto, pero lo riesgos de esos barrios eran muchos y ese era el tipo de discriminación que debías aplicar a la hora de tener a tus amigos. Espero estar dándome a entender.

Recuerdo que mi papá y mamá tenían un almacén en la casa cuando éramos pequeños y estábamos recién llegados a la población, el almacén con el tiempo creció. Pero cuando mi hermano menor estaba recién nacido, una noche mamá estaba haciéndonos dormir en el segundo piso. De pronto, escuchamos un grito de mi papá que la llamaba ¡Negra, Nancy! Yo recuerdo perfectamente que estaba quedándome dormida, de hecho luego de ese grito dormí. Mi mamá fue a ver a mi papá. Habían entrado al almacén a asaltarlo con una pistola y se robaron todo lo que tenía. Mi papá entregó todo,  mis dos hermanos, mi mamá y yo estábamos en el segundo piso. Me imagino el sentimiento de vulnerabilidad al que mi papá debe haberse sentido expuesto.

Los días Viernes y Sábados en la población no se dormía, la gente en las calles en la madrugada volvía a sus hogares ebrias y normalmente se formaban discusiones, pleitos, peleas en la calle. Mujeres gritando, hombres peleando, botellas quebradas, amenazas de puñalazos, pistolas y ocasionalmente un muerto. Nunca existió la ley en esos barrios, al menos en toda mi infancia nunca veías a un policía en las calles. De hecho creo que la primera comisaría más cercana se instaló alrededor de 2003, a esas alturas nosotros ya teníamos quince años viviendo ahí. Y si alguna vez existió ley, fue la ley del más “choro” como se dice en Chile y el “más choro” siempre es el que intimida más verbalmente, el que tiene más armas,  o el que es más agresivo y da el primer golpe. El que tiene más influencias entre los malandras del barrio para irte a amenazar a tu casa y destruirla si pueden, entonces, tienes que temer.

La infancia, no fue cosa fácil. Ser niño en un entorno así, no lo es. Recuerdo que en mi escuela, muchos niños ya tenían esas actitudes maleantescas a los 10 años o antes. Niños, la mayoría con poco futuro y expectativas de vida. Romper ese círculo de delincuencia socialmente es muy difícil si a veces no tienes suerte de conocer otro círculo social. Uno de mis amigos de la infancia fue a prisión por haber matado a alguien a los 17 años mientras se encontraba robando un auto, Iván había estudiado conmigo desde los cinco años. Recuerdo que cuando me enteré no lo podía creer. ¿Qué cosas habrán pasado en su vida me preguntaba? A estas alturas él ya cumplió su condena y se encuentra libre nuevamente.
Recuerdo que hace quizás un mes y medio atrás, me contactó otro de mis amiguitos del colegio Mauro, me escribía para saber cómo estaba y cómo me estaba yendo en Australia porque él también tenía la idea de inmigrar. Comenzamos a hablar de la vida, y entre esas cosas me comenzó a comentar a qué se dedicaba hoy en día, muchos “negocios clandestinos” como decía él. No cosas “tan malas” pero con vacíos legales, por lo que hace poco lo habían tratado de procesar por fraude al fisco, según lo que me comentaba. Hubiese tenido que cumplir cinco años y un día de condena en la cárcel.  Yo a modo de broma, le decía que me sentía hablando con Pablo Escobar, las cosas de la vida de otras personas se vuelven completamente extrañas cuando pasas mucho tiempo sin verlas. Pero más allá de eso, yo había escapado de eso mucho tiempo antes, gracias a la formación que me dieron mis padres.

En el mundo, donde yo me crie “jugar a ser malo” era un juego de niños  “inocentes”. Si bien es cierto, a tus cortos años no dimensionas plenamente el riesgo que se esconde atrás de  “jugar a ser malo”, es una brecha muy corta, un hilo muy fino. Pero a muchas personas ese juego les arruinó la vida.
Recuerdo que a mí en dos oportunidades casi lo hace, la primera fue cuando un grupo de niñas a la salida del colegio me siguieron para darme una paliza y me casi fracturaron la nariz. La segunda fue cuando otro grupo de niñas me esperaba a la salida del colegio para amenazarme con un cuchillo. Yo tenía sólo 13 años y alguien quería apuñalarme. ¿Qué pasaba por esas mentes? Mi vida, estaba mal en ese tiempo, sufrí muchas amenazas y más que todo bullying en un lugar muy peligroso. Eso era agresión pura, recuerdo haberme sentido intimidada a donde iba, pero era muy chica y no recuerdo si esa situación de riesgo en la que me encontraba me hacía pensar que podía resultar muerta o muy mal alguna vez. Recuerdo que fueron muy pocas personas las que estuvieron conmigo para dar cara a esa situación que se daba en la escuela. Solo un par de profesores, y un par de amigas del colegio que conservo hasta hoy, mi mamá hasta cierto punto. Es fuerte pensar que la mayoría de las veces que te enfrentas a algo descomunal en tu vida, la mayoría de las veces debes hacerlo solo.

Yo me crie en el nido de los embarazos juveniles, para muchas de las niñas de mi edad quedar embarazada y no terminar el colegio era algo “normal”. A mí eso también fue algo que me marcó profundamente como mujer.

Recuerdo, cosas tristes que eran difíciles de entender. Cuando con mi familia un día volvíamos un Sábado a mediodía del supermercado, y toda la gente del pasaje estaba en la calle. Se había suicidado el vecino Lucho que vivía al frente de mi casa, se ahorcó con los cordones de los patines de Nathaly que le habían regalado para navidad. Nathaly tenía mi edad en ese tiempo 7 u 8 años, la hicieron dormir conmigo durante las 3 noches que velaron a su papá en la casa, ella se orinó en mi cama esos días. Yo nunca me había orinado en mi cama y la odiaba tanto por eso, sin entender lo que pasaba.
A mí, mi mamá me había puesto a ver Patio Plum en la tele ese Sábado cuando llegamos y fue a tratar de ver si podía ayudar en algo con mi papá. Quiero decir, yo veía Patio Plum y luego El Profesor Rosa con mis hermanos, a esa niña se le había matado el papá con los cordones de sus patines que en ese entonces eran nuestro juguete favorito. Un mundo nos separaba y yo me dí el lujo de odiarla toda mi vida de niña por haberse orinado en mi cama y claro, llamarse Nathaly. Hasta el día de hoy me molesta cuando la gente me llama “Natalie”, cosa muy típica acá en Australia porque la gente pretende decir mi nombre en inglés. Es un pedazo de mis obsesiones que aún no logro superar.
De todas maneras, su papá era un buen hombre. Me acuerdo de su sentido del humor y ganas de colaborar en todo. Recuerdo que una vez con mi familia teníamos un perro San Bernardo, La Reina, y un día mientras nosotros almorzábamos ella se comía un hueso con el que se atragantó y se estaba asfixiando. Mi papá mandó a mi hermano mayor a buscar al Lucho, él vino y le ayudó a mi papá a abrir el hocico gigante de ese animal mientras mi papá metía su mano hasta la garganta del perro para sacar el hueso. La perrita se salvó, nosotros fuimos felices. Pero el Lucho tenía graves problemas con las drogas, y un día se suicidó en la pieza de sus hijas.
Recuerdo al Eduardo, el pololo de la Jani, hija del Tito el mejor amigo de mi papá por años en la población. Siempre iba a mi casa a ver a mi papá y se tomaban un par de cervezas juntos, yo creo que para mi papá era como un hijo mayor, más grande que mi hermano mayor. Un día amaneció muerto a dos cuadras de mi casa. ¿Te haz dado cuenta de ese sentimiento extraño al despertar cuando sabes que alguien está muerto? Ese sentimiento que te genera el entorno cuando todos saben que alguien se murió, es extraño. Recuerdo ese sentimiento, recuerdo que lo asesinaron porque lo quisieron asaltar y no entregó las cosas.
Las cosas en la población siempre podían estar peor, al año siguiente asesinaron a un hijo adoptivo que tenía el Tito, Luis. Lo asesinaron por problemas de drogas. Con los años Jani cayó en una depresión profunda por la muerte de Claudio con quien tenían un bebé recién nacido cuando el murió, Jhonatan. Y esa depresión también la hundió en la droga, hasta que se fue presa por narcotráfico como en el 2005.

Me acuerdo que en la otra esquina de mi casa vivía una familia, había un niño que tenía mi edad más o menos y se fue preso como a los 17 años también, mientras estaba preso su hermano menor que era más o menos de la edad de mi hermano menor se suicidó, el niño tenía como 13 años cuando se mató.  La hermana chica de ambos, que tenía como 5 años cuando el menor se suicidó, hoy es una jovencita y se dedica a la prostitución y su mamá ahora vende drogas abiertamente, el mayor se fue a prisión por segunda vez.

Recuerdo las ganas de mi mamá y mías por sacar al Marquitos Molina de la pasta base por ahí en el 2005 y ponerlo en una escuela nocturna para que terminara el colegio, cosa que no hizo. Hoy el Marquitos Molina sigue en la pasta base, parado en la esquina de mi casa, preguntando si alguien necesita un favor para hacerlo por quinientos pesos.

¿De dónde vengo? Me preguntas.

Yo te pregunto ¿Te interesa? ¿De verdad quieres saber? Náhhh, yo creo que no, yo prefiero creer que a nadie le interesa, así como a mí no me interesa, yo solo quiero ignorarte así como tú me ignoras. Y poner un poco de lo que tengo de memoria en esta prosa de crónica barata, para llegar al que quiera ser alcanzado, pero no para todos. Where I come from? I’m from Chile, y te lo digo a destajo. 

lunes, 18 de abril de 2016

Soledad.-

Bajo el páramo,
de la triste verdad.

Aquella que no cesa de fulgurar su resplandor,
aquella que no deja de murmurar las verdades intrínsecas...

El desencanto más grato,
saber que te alejas y que te amo,
que desconsuelo,
gratificante, indómito...

Enciendes los amores, las pasiones,
y todo lo que tocas...
llamas a la libertad,
que vive cautiva bajo tu sombra,
la llamas como a la vida...

Tangible esencia de romance y felicidad...

Lo efímero se oculta tras un misterio...
¿hasta cuando seremos capaces?

Sueños se levantan tras tu mirada,
las mía los contempla con ilusión...
Tus sueños, se escapan de tu naturaleza vítrea...
Penetran la rendija de mi calor,
el umbral de mi vivienda...
los cobijo con ternura.

Apacible facultad, soñaremos de verdad...
viviremos lo más puro,
pero la verdad no cesa...


Transmigrando con pulcritud,
bajo imperios desolados,
se levantan las pasiones, y revive la inquietud...

¿Sabías de mi piel, antes de conocerme?
¿Acaso vi tu mirada en otro universo?
¿O escuché tus palabras en mi sueño infinito?
No lo sé,
pero estuviste,
quizás mil años luz hacia el pasado,
quizás mil años luz hacia el futuro...

Claramente no lo sé, pero haz estado...
y seguirás...
¿por qué?
Es mi pregunta constante,
no lo sé...

Desde este lugar,
bajo el páramo del encanto,
se entristece la soledad...
murmura piedades...
pide ser, pide ritmo,
pide tu amor...
una vez más.

Laberinto.-


El momento llega y otra vez,
sola estoy...
soñando en el artífice mundo temor...
soñando con la indestructible máscara de amor...
La que me inquieta, La que me inunda...

Otra vez... sola estoy.

Tu compañía se ha alejado.

No quiero que el miedo penetre en mis sentidos,
le grito que se aleje...
no quiero que la inseguridad penetre en mis sentidos...

La soledad construye murallas,
me hace desvanecer...

Me arrullo por los rincones del laberinto,
me arrullo hasta casi desaparecer...
le cobijo hasta lo infinito,
en lo implacable de tu recuerdo.

Tus caricias se asoman difusas.

Pareciera estar llamándote mi alma...
que aunque intercede y pide seguridad
es asediada por otras caras...

Temores y dolores se presentan como un sólo ser,
Y dónde está mi ángel?
En lo implacable de mi memoria...

La soledad levanta murallas...
las que siguen creciendo...
Necesito un centinela.

Taciturna estoy,
nuevamente la noche está llegando,
con sus tristes espectros,
con la palidez de su nostalgia.

Fulgura en mis ojos aún tu mirada...
Se arrullan las palomas, acuden a sus nidos,
me estremezco, por el hielo de tu ausencia.

Destruye las murallas, cobijame en tu mirada.

-°-

Sales de donde sales
Como sol, como lluvia, como viento
Rondas lo que rondas
Para dar vida a lo inerte
Para extender la luz,
Para sofocar las ansias del silencio y estrellar mi universo.

Estelas de luna ata mis rodillas a esta tierra
Para soñar mientras existo
Fugaz tu reflejo viene a acompañar mi pena.
Rechazamos el vacío pero éste silencio sigue derrumbándolo todo.
Silencio del misterio estremece todo lo que toca,
Te estrecho en mi pecho
Al unísono de tu cuerpo hambriento
Caes de pasión…
Y tus labios son de miel
Y tu silencio es de estrellas…

Desbarata este mundo,
Rompe el artificio del ser
Para transmutar a pasadizos insondables.
De verdad, de vida
Tu cuerpo tiembla de pasión.
Nos lanzamos al abismo,
Hay vidas…
Y sé que sales de donde sales
Para dar vida a lo inerte,
Para abrazar mi mirada
Para enredarme en tu piel…
Para traspasarme tus alas,
Sales de donde sales
Para jugar con la luz de mi universo
Y atar todo mi ser a tu locura.

Verano en tu alma.-

Mi corazón compungido por tu misticidad
Vuela hacia la frontera de luz que transmite tu mirada serena,
Todo en ti es hermosura.

Más allá del infinito vacío de misterio y temor
Están nuestras almas serenas,
Amantes, concientes de ser y existir…
Abaten en esta hora mi ser los razonamientos de la vida y lo que fuimos,
Todo es sin ser,
Todo pierde su forma en lo abstracto
Y solo soy luz y un has de conciencia difusa y cordial,
Emanan las rosas sus fragancias,
Pero mi ser emana sed de ti,
Mi alma te necesita más que todo,
Y la adversidad no lo es todo,
Todo es tan solo este amor sereno y constante.
Estamos frente al amor y la verdad,
Dichosos y felices.


Me encuentro de pie frente a  la verdad que me agobia y distancia de lo que fui mientras la soledad no es nada en medio de esta implacable frontera de tu ser y el mío.
Temerario, deseosa de paz…
La sonrisa del deseo trasluce su mortal ficción cautiva,
que es tan solo la bondad prisionera de mi pecho roto.
Mi esencia ya no es nada sin ti… te necesito.
Los pensamientos frenéticos se esparcen en mi memoria confusa,
Rayo de luz y verdad, tu mirada constante,
Nada es nada… todo es este amor.

Me acerco a tu frontera y rozo tu amor,
Me enciendo de tu maldito amor y bendigo a la muerte por acercarme a tu vida.
Ya nada puede permitir que olvide tu caricia, te necesito más que a todo…
Soy solo lo que soy y a veces ni sé lo que es eso…
¿Qué es? No lo sé…
Pero  estoy muriendo por millones de emociones que convulsionan dentro de mí sin poder ser dichas, sin poder ser expresadas
Que nostalgia…
Cercana a tu existencia me retraigo en la conciencia frugal de tu hermosura,
Pero no somos nada… somos tan solo dos haces de conciencia…
Y ni siquiera eso… tu frontera de luz me lleva al límite de la verdad,
Que es como nada. Es en este instante cuando siento que la nada me estorba.
Y nuevamente me entrego al ser que se desvanece tras tu mirada.
Penetra un murmullo mi conciencia difusa,
Susurra las verdades intrínsecas del alma… y solo soy luz.
OH verano de amores, quédate en mi alma.
El temor ya no es nada cuando percibo tu silueta… me llevas a soñar,
Alimentas mi deseo de ilusión… quédate en mi alma.

Este infinito vacío que nos separa ya no es nada…
Nada…
Solo tu mirada serena en medio de este abismo hipnotiza el secreto de amar.

Que en esta  noche todos sepan que estoy llorando.

-°-

En esta noche los soles han nacido
Al menos tres veces ya, para dar luz a estos cuerpos tibios,
Donde se escapa hacia el mío tu aura azul,
Viaja la luz del mundo al universo,
Y estás temblando en mí.

Las manos dibujan las caricias…
Gimes de pasión.
No hay rezos que traslucen el alma.
Todo gira en torno al sol.

Tu cuerpo perfecto traspasa las fronteras,
No hay límites franqueables
Dentro del movedizo refugio de tu pecho hambriento.
Subyaces bajo esta noche
Tu piel se corona son las sombras
No hay rubor dentro de la noche oscura.

Trémula sonrisa que sale de tu vientre
Y soy yo tras los muros de tus ojos…
Naces sin tapujos hacia el horizonte,
De nuestro día, de nuestra vida.

Yaces en mi vientre
Perpetúas la ilusión en tus ojos negros,
Me seduces con tu pelo, me invitas a nacer.
Mientras los espantos de mi alma rehuyen del abismo.
Abarcas mi mundo,
Trasluces los misterios en tus labios sencillos,
Donde no hay silencio en el silencio
Donde oímos lo que siempre oímos…
De lo innegable y del cariño.

No te amo como todos te han amado,

Yo te amo porque eres mío. 

-°-

Siento tan pocas cosas,
En un rincón un silencio en un destello de luna melancolía,
Que mientras avanzo en los camino
El viento presagia ilusiones distorsionadas.

Escucho los susurros de la muerte;
<<Vida>>, <<vida>>…
Y así el volátil misterio del misterio trastoca realidades,
De donde brotan mariposas
Dibujándose arcoiris,
Y de pronto la lluvia,
Lluvia de plumas, plumas de ángeles.
Y un rocío refrescante que brota de los ojos de mi ángel,
Me baña con su paz,
Siento su pecho, su corazón se acelera…
Me tocas con tus alas,
Prometes libertad,
Ayudas a sobrellevar la monotonía,
En tus ojos nace cada día un paisaje nuevo.

Y lluvia, lluvia de plumas,
Las de mi ángel,
Me sube en su espalda y sobrevolamos…
Sobre la odisea, sobre los jardines de sueños.
Rosas azules, púrpuras…
Las que son bañadas con la sangre,
El fertilizante dador de vida…

Pero siento tan pocas cosas,
Que la muerte pasa inadvertida.

Siento el amor y las ganas de volar…
Eternamente…

Porque tu silueta de ángel,
Trae la esencia de ensueño
Y me entrego…
Caes entre flores, entre los lirios,
Los campos de amapolas…
Tras el silencio abrasador.
Derrumbas la nostalgia…

Si yo siento tan poco… tan poco…
Es porque sólo puedo amarte,

Y en este universo ya no hay más…

-°-

Creer en ideales…
Sueños peregrinos del tiempo,
En cada sueño una ilusión indescriptible,
El deseo de amar,
Romper la soledad inexorable…
Atravesar paredes,
Conocer una vida.

Sostener la poesía que me regala tu vida,
Creer…

Porque necesité el breve espacio,
En el que toqué tu sueño…
Y me he convertido…
Porque te haz convertido en la sentencia.

Cuando me prestas tus alas,
Cuando beso tus labios, aquellos que tienen el sabor de la libertad.

Te acercas como los rayos del sol,
Calidamente, con tu luz, con tu oxigeno;
Para darme vida,
Me transporta tu sueño a otro universo.
Paralelamente a la realidad vivo contigo…
Entonces ya nada importa…
Y los pesares no pesan…
Estás tú, estoy yo.

Y no necesito nada más.

-°-

Cargada de besos que esperan ser entregados viajo de ida y de vuelta,
Por el camino del sin sentido en el que vaga mi alma.
Tanto esperar, para poder decir las palabras más apasionadas, más verdaderas, para que se desborden de mis labios.
Sin embargo, actuamos con torpeza, que difícil.
Que triste, a la vez que perturbador.  No  sé a que atenerme, mi  alma está desconcertada.
Solo cuando tú estas me siento completa, y el silencio a veces dice más que todo los que las palabras podrían abarcar.
Quiero besarte, ese es mi anhelo o la necesidad que tengo.
Quiero sentir tus caricias, quiero oír tu voz diciendo que me quieres.
Quiero saber que me perteneces, que piensas en mí.
Que tú también me necesitas.
Te extraño; no sabes cuanto.
Te necesito; no sabes cuanto.
Y a cambio tengo este sentimiento de soledad.
Bendita la muerte porque me acerca mas a ti.
Bendita la muerte, porque tras cada segundo que pasa tu presencia está más cercana.
Regresa a mi lado amor... vuelve a mi.
Dame una esperanza, aclara todas mis dudas.
Regresa amor... te extraño.

Ya conseguiste que mi alma te necesitara, ahora sacia esa necesidad. No seas egoísta como otros sentimientos.
Ven conmigo a volar sobre los montes.
Ven, quiero tomar tus manos y besarlas nuevamente.
Por favor.
No permitas que la rutina te convenza.
No permitas que le tiempo que pasa por ti te distraiga.
Dime lo que sientes; pero no calles. Porque en estos momentos el silencio es devastador.
Es tan larga la espera y es tan  corto el amor.
Háblame te lo suplico, háblame de amores ... para poder fortalecerme.

Quiero poder explicarte que ya he vencido los miedos.
Mírame... necesito tu mirada.
Te necesito completamente.
Ven a mi amor. Regresa a mi.
No te quedes en tus descansos.
Háblame o calla, pero con un beso en mis labios.
Con tus labios en mis labios, que se genere un silencio eterno.
Con tu mirada en mi mirada, que haya un silencio eterno.
Con tus manos en mis mano.
Con tu cuerpo junto con mi cuerpo, que se produzca un silencio eterno.
Y que hablen los besos, las manos, los cuerpos... que canten su canción.

Más la lejanía está presente.
Una gran distancia nos divide. Cuando quisiera tenerte a mi lado.

Que tristeza.
Que locura.
Que torpeza.
Que sentimiento.
Que infame.
Que nostalgia, que melancolía, que llanto.
Te amo.

Te amo, te amo; quiero poder decirlo.
Que cobardía. Que vergüenza para un sentimiento tan honroso.
Amor... no te avergüences de mí.

Hazme mirar con sensatez todo lo que acontezca. 

<< ESPACIAL >>

Sirenas y voces una vez… sirenas y gritos, dos veces, lo sé es la capital, lo sé es la vida, es el ritmo, es el hábitat, lo sé es lo que se escucha. Los perros parecen ser más feroces, pero no, no…

  
>> CALOR DE UN BESO<<

Me parece un milagro abrir los ojos y estar, primero percibirlo físicamente, espacialmente, luego visualmente, entonces ya son dos; físico, visual.
Es la mejor de las sinfonías corporativas  de nuestro tan acostumbrado cuerpo. Siempre están. Pero el frío nos sorprende (es lo normal en el invierno), pero en estos días sí que nos sorprende. La nariz fría, las manos congeladas, la piel erizada, los pies como si estuvieran descalzos yacen petrificados arraigados al suelo. La gente nativa, todos con la prisa de siempre, y en sus miradas se vislumbra el frío de sus almas y el hielo de su cuerpo; todos (humanos) sentimos igual; no hay dudas, hace frío, y varias realidades coordinadas me lo indican.

Entonces se hace imprescindible la bufanda, el gorro, las polainas, el abrigo, los guantes, las medias, un segundo par de calcetines, las botas, las estufas… los abrazos, la compañía, la conversación, un tierno abrazo, el parque y los besos.


>>EL COMIENZO EL MILAGRO<<

Primero hay que reunirse, coordinarse, en tiempo y espacio (últimamente algo difícil), pero saltados los obstáculos hay que entregarse, sumirse, concentrarse, en lo que es la situación; los distractores están, los horarios, responsabilidades, personas, etc., por eso es necesario concentrarse… y limitarse.

El milagro comienza o comenzó, cuando mi realidad se coordina con lo que en este caso llamaré “su” realidad. “Su” es sensacional, indescriptible, fabulosamente fantástico.


Se acerca la hora, los abrazos, dulces y tiernos, “Su” sonríe, yo soy feliz. En el frío, en el parque, en la noche, en la banca, en la capital, en medio del bullicio, las luces, los autos, la gente y la prisa… todo continua, pero todo un metro alrededor de mí está detenido, el tiempo, la atmósfera… es sensacional, me quedaría con “Su” para siempre en esa atmósfera, en ese abrazo, con mi frío, sintiendo el calor de sus besos.

-°-

Fue el derrumbe de las emociones,
Como un sutil y escalofriante espanto…
Como un sueño de desmesura,
Como una tragedia cómica y añorada…
Sin escapatoria, sin culpas, sin conciencia.
Le palpé su frente,
Mientras se acercaba más y más a los abismos.
Temblaba en llanto, cargaba rosas negras…
Se encendían estrellas en el cielo,
Astros que nunca cesan…
La emoción ingrata del deseo se inmiscuía,
Todo circundante ardiente de dolor,
Dibujo una sombra, la acariciabas tiernamente.
Mientras ataste  mis manos,
Mis pies, mis caderas al infinito…
Lúgubremente el telón del artificio flameaba…
Sollozante, embriagado de deseo…
Tus ojos se traslucen desde la partida,
Y si todo tiende al caos, caeré inefablemente.
La risa aciaga se presenta más amarga que nunca
Hacia lo terriblemente insondable,
Hacia mis mundos, hacia tus mundos,
Hacia otros mundos…
Carece, carece…
Y la vida tiende desde el musgo al paraíso,
Las fuerzas no se tienen si se apagó el umbral de ensueño…
Fue el quiebre del silencio, de la ternura,
Del amor, de la inocencia, del egoísmo…
Nos conocimos hace tiempo,
Cuando pusiste tu dedo en mi nariz,
Cuando llovió incesantemente aquel invierno.
Tus ojos se traslucen, como una estela…

Aquel suceso fue un derrumbe…

-°-

Abrigo la nostalgia que pena?
Pide atención… pide tiempo…
Pide abrigo.
¿Por qué he de dárselo?
No se lo daré.
La abandono, la postergo, le digo que se largue.
Me pongo de pie,
Me doy media vuelta, me marcho abandonándola,
Se lo advertí.
Se pone de pie, no la escucho…
Me apuñala por la espalda,
Caigo de rodillas, turbada y sangrante…
Me apuñala una vez más…
Y susurra <<piedad>>…
La daga que penetra fría y suavemente,
Desdibuja mi sonrisa, me hace doler
Entonces hay lágrimas en mis ojos.
Saca su puñal y lo clava nuevamente,
Ya son tres… mientras nuevamente escucho <<piedad>>.
La ignoro casi delirante…
¿Te parece intrascendente?
Seca mis lágrimas,
El puñal de la muerte sangra como mis heridas,
Lo seca en mis cabellos, lo pasa por mi rostro.
¡¿Te parece intrascendente?!
Y me desvanezco de espaldas…
La nostalgia me mira…
El temblor de mi cuerpo pareciera agradarle.
Se inclina a mi costado
Me mira levemente…
Estás herida me reclama,
¡Estás herida! Me grita.
Acaricia mi rostro con su puñal,
Lo posa en mis ojos, en mis labios…
Bebe su dulzura y calla.

Y me duele el tiempo que es infinito,
Y es la hora de mi muerte, me doy cuenta.
La sangre que no cesa de esparcirse tibia
Me impregna de fragancias,
Son la rosas, los claveles, los aromas de mi muerte.

¡Estás herida! Me grita.
Levanta nuevamente el puñal.
Cierro los ojos para no mirar mi deceso.
Escucho el puñal que cae lejos del espacio en donde yazco moribunda.
Me abraza con piedad…
Pobrecita… pobrecita…pobrecita…
Debemos abrigarte repite incontables veces,
Debemos abrigarte.
Se arrulla en mis rodillas,
Mientras mi temblor se atenúa junto con mi respiración.

Es la nostalgia asesina.

-°-

La muerte pasa incesante en mí.
Todo se desvanece como una fantasmagoría,
Los deseos rehuyen carentes de pasión.
Peregrinos del tiempo,
Nuestra próxima parada será el sepulcro,
Debemos ir a enterrar las ganas.
Deben enterarse todos que el destino perece,
Su agonía ha sido muy duradera…
Me rio de lo patético que es ser peregrino del tiempo.
Me rio,
Nuestra próxima parada es el sepulcro,
Debemos enterrar al tiempo…
Todo sucede muy deprisa.

Caminemos al ocaso.
Que muera hasta la última quimera!
Callemos de amor.
Meliflua tu esencia se expande en mi alma,

Confunde mi ser… lo guía al imperecedero deseo de amarte.

-°-

Bebe de mi sangre las pasiones que de ella brotan
Sollozando silencios opacados por el amor.
Difusas verdades se estrellan en mí…
¡Calla pérfida quimera!
Te vistes de fantasmagóricos deleites,
Te pierdes en mí, me posees.

Cesa de murmurar las verdades implacables
Por favor, calla.
Quiero perderme después de soñar,
En el mundo onírico que me pertenece.
Quiero perderme en la noche inmensa,
La que me rodea llena de pesadumbre.
¡Calla ángel de mentiras!
¡Calla tus piadosas verdades!
Piérdete con tu silencio, piadoso y vago.
Piérdete, piérdete  con tus verdades
Pero calla por favor.

No vuelvas a mencionar esas verdades.
Bebe de mi sangre la pasión y ensordece a otros caminos.
Bebe de mí y cae al abismo de mis sueños.
Murmurado tus silenciosas verdades de este mundo de mentiras.

Calla ángel mío,
Ángel que llevo dentro,
Ángel que estás prisionero.
No te tortures más
Porque todos tus deleites rehuyen
Subyugados por el tenue encanto de un amor compasivo.



Sé que divagamos entre este mundo de tinieblas confusos,
Pero las soledades no son más que puertas abiertas a otros abismos.
Sé que avanzamos entre tinieblas confusos,
Pero tu llanto opaca la ilusión.
¡Calla ángel de tinieblas!
Que tu silencio desgarrador deje de murmurar las verdades,
Que cese su llanto infernal.
¡Calla ángel de tinieblas!

Para que podamos perecer en paz.

-°-

Cada vez que pienso en las cosas que no deberían ser
Se me enferma el alma.
Siento como comienza a retorcerse dentro de mí
Con sus dolores tan duraderos, indescriptibles, tan dañinos.


En el momento que mi alma enferma
Sé que es momento de admitir que he amado.
En su agonía puedo ser capaz de ceder
Y desconociendo la proveniencia del valor derribo  al orgullo.

Cuando puedo mirar mi caleidoscópica realidad
Desfallezco lento, doloroso, angustiante.
No puedo dejar de huir limpiando mis ojos,
Procurando sacar las imágenes que en ellos han quedado plasmadas.

Cada vez que el alma comienza a sufrir siento que muero más a prisa,
Que lo eterno son solo horrores que han espantado la quietud del ser…
¿Quién es el bandido que roba las emociones?
Puedo denominarlo tiempo,
Puedo denominarlo desencanto,
Puedo denominarlo monotonía.
¡Dónde están!
Cada vez que siento el palpitar de mi corazón.

La neblina de temores se hace presente.
La soledad me penetra hasta los huesos.
Mi voz no existe.
Mis sentimientos se transforman en mundos autistas.


Cada vez que pienso en las cosas que no deberían ser…
Mi alma se pasma en el desconcierto.

Así es como ronda esta alma, viajera,
De ida y de vuelta por sus amores, ronda enferma
Y en su descontento vuelve al desconcierto.
Tratando de capturar estrellas que equivalen a cariños locamente anhelados.

Así es como ronda esta alma amante, miedosa,
Así ronda; enferma.
Buscando alguien a quien amar.
Un ser que no sea narciso…
Un ser que sea capaz de amar.

Cada vez que mi alma comienza a afiebrarse
Mi ser se desvanece…

Luego que mi alma ha estado muriendo
Me entrego al abismo…
Bebiendo efusiones exorbitantes que me lleven a querer vivir.
Cada vez que mi alma delira pero no consigue la muerte
Bebo venenos que despojos de quimeras me han dejado.
Bebo venenos que me harán perecer sin duda.
Bebo los innumerables anhelos de querer existir.
Y en mi despertar de cada palabra suelo llorar por la emoción que genera el desterrar los muertos amores,
Los recuerdos mezquinos, la luz que agobia con su duradera verdad.


Cada vez que mi alma se angustia,
Me convenzo más de que es tiempo de despojarse
De marchitas palabras de cariño que no pronuncié.