Todo
el universo se reduce en un destello imperecedero,
Que
ronda, que busca e ilumina su propio universo,
Encierra
verdades, mentiras e incertidumbres,
Pero
a su paso riega gotas de ilusión,
Florecen
mariposas que se desvanecen de temor,
Actúan
incesantes los colores de la magia,
En
el biombo oscuro del infinito,
Se
aferran a contra luz todas las quimeras.
Del
silencio, acude…
Donde
nace el tiempo insondable,
A
la obra de satélites, un cosmos minúsculo
Que
vacío ya no es.
Y
todo el universo, reducido al vacío.
Se
enfría la piel, los colores,
La
magia se opaca.
El
destello desaparece y con él todo un universo
Cae
como una roca al abismo sin fin.
Dejando
pétalos de rosas, como lágrimas de horror.
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