Llueven en mi vida mágicas
emociones,
Que son impulsadas por la mística
volátil de tu recuerdo,
Este es el comenzar de un seductor
camino en cual solo la verdad vale.
Absorta me encuentro ante la
majestuosidad de estos sinceros deseos,
Que no son capricho de mi orgullo.
Llueven en mi vida mágicas emociones
y al caminar bajo ellas puedo mojarme de sus texturas...
De sus pasiones, de sus amores, de
sus necesidades...
Estoy bajo una lluvia que solo me
predice las magnitudes de un encanto que nadie maneja.
Que solo me augura un desinteresado
camino que podemos construir.
Conjeturas nada más.
Imperecedera la lluvia,
Imperecederos los sueños,
imperecedera la noche.
Estrellado el paisaje frente al cual
abro mis alas,
Encandilan mis ojos los más hermosos
astros.
Ya nada es oscuro... solo la noche.
Estoy sobrevolando por encima de
todos los vestigios de recuerdos, que no memoran más que la muerte inevitable.
Llueven en mi vida mágicas
emociones.
Melódicas a la vez, armoniosas.
La niebla del camino no es
significante, por primera vez me siento segura de mi destino.
Llueven en mi vida mágicas
emociones,
Que
me obsequian desinteresadas toda la satisfacción de poder conocerles.
Que se acercan a mi: desinteresadas,
solo incorporándose en mi caminar.
Llueven sobre mi vida mágicas
emociones y sus truenos son lo más cálido que hubiese podido imaginar.
Mi más recurrente pensamiento es
¿cuándo ha de cesar la lluvia?
Empero, veo que no se inmuta.
Al contrario, nacen nuevos
relámpagos.
Me pregunto ¿Por qué a esta
tempestad le llaman vida?
Si solo me embriaga de mágicas
emociones.
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