martes, 5 de abril de 2016

Cara de Hereje.-

Mamá siempre me decía: “la necesidad tiene cara de hereje”.  Yo la escuchaba hablar, dando cátedras de la vida y de las cosas que ella había aprendido, de las cosas que ella pensaba, de las cosas que ella concluía de la vida, de lo que a ella le hubiese gustado hacer y nunca hizo, de las cosas que su niña interna hubiese deseado y nunca logró concretar o alcanzar. De cómo a ella le hubiese gustado sentirse amada, respetada, valiosa, necesaria, entendida, acompañada, segura, bella, conforme con ella misma, feliz.
Pero, “la vida no es fácil negra”  me decía. Y yo,  que crecí mirándola y escuchándola no siempre lograba dar crédito a sus palabras, muchas veces no entendí sus disyuntivas y esto me hizo no ser muchas veces la amiga en la que ella buscaba refugiarse. Con los años aprendí solamente a callar y escucharla en las cosas que no podía dar mi opinión, y cuando ella se sentía abatida por algún motivo siempre trataba de motivarla a salir de ese estado, a mirar al futuro a cambiar el switch pero nunca fue fácil. Finalmente ella tenía razón.

Las personas tomamos decisiones de vida día a día, creamos pensamientos que luego de internalizarlos en nuestro Yo son muy difíciles de cambiar.
Es increíble para mí ver cómo muchas veces no logramos darnos cuenta de las decisiones que tomamos y cómo nuestros pensamientos nos llevan a actos que  afectan en nuestro destino. Mamá siempre tuvo opciones, pero también siempre tuvo cara de hereje o carencias que no pudo suplir de otra manera y la llevaron a poner cara de hereje…  Nunca nada fue fácil negrita mía, mamá.


El hecho de haber crecido tan apegada a mi mamá como amiga desde mi niñez quizás me hizo querer transformar las cosas y tomar la decisión de no quedarme en los “me hubiese gustado tal cosa…” Creo que soy de ese tipo de personas que si quiere algo va y lo hace, lo busca o trata de forjarlo de alguna manera. Y he aquí donde la vida  empezó a recomendarme la cara de hereje.

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