Al
final descansare de mí,
De
mi propia muerte.
Soñare
que existí y que nunca fui.
En
el ocaso de los sueños enderezaré el camino y estiraré mis alas para volar
lejos y caer al infinito vacío de mí ser.
Que es
intangible... como los segundos.
Moriré para siempre
y olvidaré lo que fui.
Solo entonces
estaré en paz, ya que no estaré, habré muerto.
Respirare desde la
muerte, la levedad que le da el ser a sus actos, a sus pasiones, a su vida.
Miraré desde la
muerte, la levedad con que el ser deja pasar sus quimeras.
Observare la
fatuidad con la que todos caminamos,
Ostentando lo que
no debería ser ostentado.
Me voltearé hacia
el sol,
Por la noche
caminare en la luna, observaré,
Me reiré de la
hipocresía de la cual por una vez no seré participe.
Durante el día mi
espíritu correrá por los pastizales y caminara por los jardines de rosas.
Abriré mis alas,
quiero poder volar lejos.
Quiero poder volar.
Quiero sentirme
libre.
Quiero sentir el
roce del viento en mis mejillas. En el ocaso de la vida.
En el principio de
la muerte.
Oscilaré, me
dejaré guiar tan solo por lo desconocido.
Desde mi muerte.
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