lunes, 18 de abril de 2016

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Al final descansare de mí,
De mi propia muerte.
Soñare que existí y que nunca fui.
En el ocaso de los sueños enderezaré el camino y estiraré mis alas para volar lejos y caer al infinito vacío de mí ser.
Que es intangible... como los segundos.     

Moriré para siempre y olvidaré lo que fui.
Solo entonces estaré en paz, ya que no estaré, habré muerto.

Respirare desde la muerte, la levedad que le da el ser a sus actos, a sus pasiones, a su vida.
Miraré desde la muerte, la levedad con que el ser deja pasar sus quimeras.
Observare la fatuidad con la que todos caminamos,
Ostentando lo que no debería ser ostentado.

Me voltearé hacia el sol,
Por la noche caminare en la luna, observaré,
Me reiré de la hipocresía de la cual por una vez no seré participe.
Durante el día mi espíritu correrá por los pastizales y caminara por los jardines de rosas.

Abriré mis alas, quiero poder volar lejos.
Quiero poder volar.
Quiero sentirme libre.
Quiero sentir el roce del viento en mis mejillas. En el ocaso de la vida.
En el principio de la muerte.

Oscilaré, me dejaré  guiar tan solo por lo desconocido.

Desde mi  muerte.

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