Siento
tan pocas cosas,
En
un rincón un silencio en un destello de luna melancolía,
Que
mientras avanzo en los camino
El
viento presagia ilusiones distorsionadas.
Escucho
los susurros de la muerte;
<<Vida>>,
<<vida>>…
Y
así el volátil misterio del misterio trastoca realidades,
De
donde brotan mariposas
Dibujándose
arcoiris,
Y
de pronto la lluvia,
Lluvia
de plumas, plumas de ángeles.
Y
un rocío refrescante que brota de los ojos de mi ángel,
Me
baña con su paz,
Siento
su pecho, su corazón se acelera…
Me
tocas con tus alas,
Prometes
libertad,
Ayudas
a sobrellevar la monotonía,
En
tus ojos nace cada día un paisaje nuevo.
Y
lluvia, lluvia de plumas,
Las
de mi ángel,
Me
sube en su espalda y sobrevolamos…
Sobre
la odisea, sobre los jardines de sueños.
Rosas
azules, púrpuras…
Las
que son bañadas con la sangre,
El
fertilizante dador de vida…
Pero
siento tan pocas cosas,
Que
la muerte pasa inadvertida.
Siento
el amor y las ganas de volar…
Eternamente…
Porque
tu silueta de ángel,
Trae
la esencia de ensueño
Y
me entrego…
Caes
entre flores, entre los lirios,
Los
campos de amapolas…
Tras
el silencio abrasador.
Derrumbas
la nostalgia…
Si
yo siento tan poco… tan poco…
Es
porque sólo puedo amarte,
Y
en este universo ya no hay más…
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