lunes, 18 de abril de 2016

-°-

Cada vez que pienso en las cosas que no deberían ser
Se me enferma el alma.
Siento como comienza a retorcerse dentro de mí
Con sus dolores tan duraderos, indescriptibles, tan dañinos.


En el momento que mi alma enferma
Sé que es momento de admitir que he amado.
En su agonía puedo ser capaz de ceder
Y desconociendo la proveniencia del valor derribo  al orgullo.

Cuando puedo mirar mi caleidoscópica realidad
Desfallezco lento, doloroso, angustiante.
No puedo dejar de huir limpiando mis ojos,
Procurando sacar las imágenes que en ellos han quedado plasmadas.

Cada vez que el alma comienza a sufrir siento que muero más a prisa,
Que lo eterno son solo horrores que han espantado la quietud del ser…
¿Quién es el bandido que roba las emociones?
Puedo denominarlo tiempo,
Puedo denominarlo desencanto,
Puedo denominarlo monotonía.
¡Dónde están!
Cada vez que siento el palpitar de mi corazón.

La neblina de temores se hace presente.
La soledad me penetra hasta los huesos.
Mi voz no existe.
Mis sentimientos se transforman en mundos autistas.


Cada vez que pienso en las cosas que no deberían ser…
Mi alma se pasma en el desconcierto.

Así es como ronda esta alma, viajera,
De ida y de vuelta por sus amores, ronda enferma
Y en su descontento vuelve al desconcierto.
Tratando de capturar estrellas que equivalen a cariños locamente anhelados.

Así es como ronda esta alma amante, miedosa,
Así ronda; enferma.
Buscando alguien a quien amar.
Un ser que no sea narciso…
Un ser que sea capaz de amar.

Cada vez que mi alma comienza a afiebrarse
Mi ser se desvanece…

Luego que mi alma ha estado muriendo
Me entrego al abismo…
Bebiendo efusiones exorbitantes que me lleven a querer vivir.
Cada vez que mi alma delira pero no consigue la muerte
Bebo venenos que despojos de quimeras me han dejado.
Bebo venenos que me harán perecer sin duda.
Bebo los innumerables anhelos de querer existir.
Y en mi despertar de cada palabra suelo llorar por la emoción que genera el desterrar los muertos amores,
Los recuerdos mezquinos, la luz que agobia con su duradera verdad.


Cada vez que mi alma se angustia,
Me convenzo más de que es tiempo de despojarse
De marchitas palabras de cariño que no pronuncié.

No hay comentarios:

Publicar un comentario