miércoles, 13 de abril de 2016

< < DESPERTANDO HACIA LO NO ASIMILADO > >

Dormíamos en un parque, tranquilamente creíamos todos , sabíamos que no habría prisa intempestiva, que no dejara fraguar la paz que se asomaba tranquilamente… pero todo lo que creíamos era falso, porque habíamos decidido dejar toda la verdad oculta y olvidada; en realidad, sí habían prisas, en realidad en el aire se colaba inminentemente la prisa que poseía nuestros cuerpos.

Inevitablemente avanzábamos entre túneles y caminos oscuros, desconocidos para nuestros ojos nuevos. De la vida sabíamos del amor y la locura, pero no conocíamos más que su leyenda… conocíamos el dolor y las heridas, aún recordábamos cada momento al mirar nuestro lacerado cuerpo. Caminábamos  cargando el estigma de “no poseer” un destino… la oscuridad de los túneles cegaba cada vez más nuestro ojos mudos… inauditos mundos que se revelaban delante del tiempo, desbarataban el misterio y asustaban el espíritu que inquiría descanso. Perpleja y agotada estaba nuestra alma, las nubes de ensueño se transfiguraban dibujando pesadillas que se acercaban para tocar el sueño pareciendo cada vez más reales.

Dolían las ganas, la rudeza, el orgullo, y nuestra alma inanimada, le gritaba a los transeúntes ¡Me seduce! ¡Me seduce! ¡Retórica hedonista! ¡Calla! Una, otra vez; tantas veces; parecía un fantasmagórico holograma… taciturna está la vida… nada de nada…



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