Sirenas y voces una vez… sirenas y
gritos, dos veces, lo sé es la capital, lo sé es la vida, es el ritmo, es el
hábitat, lo sé es lo que se escucha. Los perros parecen ser más feroces, pero
no, no…
>>
CALOR DE UN BESO<<
Me parece un milagro abrir los ojos
y estar, primero percibirlo físicamente, espacialmente, luego visualmente, entonces
ya son dos; físico, visual.
Es la mejor de las sinfonías
corporativas de nuestro tan acostumbrado
cuerpo. Siempre están. Pero el frío nos sorprende (es lo normal en el
invierno), pero en estos días sí que nos sorprende. La nariz fría, las manos congeladas,
la piel erizada, los pies como si estuvieran descalzos yacen petrificados
arraigados al suelo. La gente nativa, todos con la prisa de siempre, y en sus
miradas se vislumbra el frío de sus almas y el hielo de su cuerpo; todos
(humanos) sentimos igual; no hay dudas, hace frío, y varias realidades
coordinadas me lo indican.
Entonces se hace imprescindible la
bufanda, el gorro, las polainas, el abrigo, los guantes, las medias, un segundo
par de calcetines, las botas, las estufas… los abrazos, la compañía, la
conversación, un tierno abrazo, el parque y los besos.
>>EL
COMIENZO EL MILAGRO<<
Primero hay que reunirse,
coordinarse, en tiempo y espacio (últimamente algo difícil), pero saltados los
obstáculos hay que entregarse, sumirse, concentrarse, en lo que es la
situación; los distractores están, los horarios, responsabilidades, personas,
etc., por eso es necesario concentrarse… y limitarse.
El milagro comienza o comenzó,
cuando mi realidad se coordina con lo que en este caso llamaré “su” realidad.
“Su” es sensacional, indescriptible, fabulosamente fantástico.
Se acerca la hora, los abrazos,
dulces y tiernos, “Su” sonríe, yo soy feliz. En el frío, en el parque, en la
noche, en la banca, en la capital, en medio del bullicio, las luces, los autos,
la gente y la prisa… todo continua, pero todo un metro alrededor de mí está
detenido, el tiempo, la atmósfera… es sensacional, me quedaría con “Su” para
siempre en esa atmósfera, en ese abrazo, con mi frío, sintiendo el calor de sus
besos.
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