Tantas
cosas que no existen,
Tanto
vacío derrumbándolo todo,
Entre
estrellas fugaces que vuelan disgregándose.
A
cada paso
Un
discurso,
Y
la sonrisa del goce divino,
Embriagada
de sonoros misterios,
Misterios
que corren y van al olvido.
Por
lo querido y lo irreal,
Del
mundo que nadie entiende,
De
la ubicuidad inexistente,
En
una estrofa,
Otra
más de tanta miseria,
Sobrecargada
de compasión.
Todo
lo que nos costó la vida,
Vivirla
para que no se fuera ella sola,
Viviéndose
egoísta, ella sola,
Incluso
cuando nadie se lo pedía,
Incluso
cuando nadie se lo ha pedido,
Me
lleva de ida y de vuelta
Y
no le importo,
Porque
jamás me ha necesitado,
Así
como yo he necesitado incorporarme a su ritmo,
Para
no morir loca y sin haberla conocido.
Desangrada
se entremezclan la ilusión y la osadía.
Aquellas
que no saben porque se lazan al abismo.
La
rutina es el demonio,
Pero
con tanto vacío y tanto silencio…
Dolorosa
llaga que arde y cesa.
Pesadumbre
insoportable,
Como
necesito saber que no he errado
Pensando
que la vida es sueño,
Y
que el amor era lo más digno de ser vivido.
Pero,
qué sucede?
A
través del espejo se divisan los pasadizos insondables,
Que
si toco me transporta a preciosos ensueños.
Poesía
cargada de vida,
Pesares
incomprensibles,
El
deporte de la melancolía,
Practica
más letal.
Y
te extraño tanto,
Y
con tantas imperfecciones.
Y
te necesito tanto, y con tanta pena.
Eres
la sonrisa metafísica que enuncia la vida,
El
sabor dulce que diluye lo amargo,
La
sonrisa que opaca el silencio.
Pero
te recuerdo y te amo con tantas imperfecciones.
Que
no sé que hacer con tanta soledad en este espacio
Mientras
tu fantasma me visita más melancólico que mis ansias.
Atados
tortuosamente a una libertad que reclama,
Queriendo
romper el determinismo,
El
espacio, la distancia, tu aroma en mis sentidos…
Y
en estos momentos solo eres un fantasma,
Estás
más irreal de lo que siempre haz sido.
Suicidio
de la realidad por cada camino.
No
tener nada, no aferrarse a nada.
OH
maldita infelicidad!
Incomparable
a la luz de tu mirada,
La
que augura melodías,
La
que ilumina mis abismos más profundos.
Esa
es tu mirada.
Ese
eres tú mi irreal fantasma.
Terriblemente
insaciable, tu amor no me alcanza.
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