miércoles, 13 de abril de 2016

-º-

Tantas cosas que no existen,
Tanto vacío derrumbándolo todo,
Entre estrellas fugaces que vuelan disgregándose.
A cada paso
Un discurso,
Y la sonrisa del goce divino,
Embriagada de sonoros misterios,
Misterios que corren y van al olvido.

Por lo querido y lo irreal,
Del mundo que nadie entiende,
De la ubicuidad inexistente,
En una estrofa,
Otra más de tanta miseria,
Sobrecargada de compasión.

Todo lo que nos costó la vida,
Vivirla para que no se fuera ella sola,
Viviéndose egoísta, ella sola,
Incluso cuando nadie se lo pedía,
Incluso cuando nadie se lo ha pedido,
Me lleva de ida y de vuelta
Y no le importo,
Porque jamás me ha necesitado,
Así como yo he necesitado incorporarme a su ritmo,
Para no morir loca y sin haberla conocido.

Desangrada se entremezclan la ilusión y la osadía.
Aquellas que no saben porque se lazan al abismo.

La rutina es el demonio,
Pero con tanto vacío y tanto silencio…
Dolorosa llaga que arde y cesa.

Pesadumbre insoportable,
Como necesito saber que no he errado
Pensando que la vida es sueño,
Y que el amor era lo más digno de ser vivido.


Pero, qué sucede?
A través del espejo se divisan los pasadizos insondables,
Que si toco me transporta a preciosos ensueños.


Poesía cargada de vida,
Pesares incomprensibles,
El deporte de la melancolía,
Practica más letal.


Y te extraño tanto,
Y con tantas imperfecciones.
Y te necesito tanto, y con tanta pena.


Eres la sonrisa metafísica que enuncia la vida,
El sabor dulce que diluye lo amargo,
La sonrisa que opaca el silencio.
Pero te recuerdo y te amo con tantas imperfecciones.
Que no sé que hacer con tanta soledad en este espacio
Mientras tu fantasma me visita más melancólico que mis ansias.


Atados tortuosamente a una libertad que reclama,
Queriendo romper el determinismo,
El espacio, la distancia, tu aroma en mis sentidos…
Y en estos momentos solo eres un fantasma,
Estás más irreal de lo que siempre haz sido.

Suicidio de la realidad por cada camino.
No tener nada, no aferrarse a nada.
OH maldita infelicidad!


Incomparable a la luz de tu mirada,
La que augura melodías,
La que ilumina mis abismos más profundos.
Esa es tu mirada.
Ese eres tú mi irreal fantasma.
Terriblemente insaciable, tu amor no me alcanza.


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