miércoles, 13 de abril de 2016

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Debo sepultar tu imagen, Ahogar tu recuerdo.
De ese modo podré safarme del destino que me sugiere seguir queriéndote.
Debo acallar la voz del amor que guardé por ti en días eternos,
En los que solo me regía por el dogma de conseguir oír de ti palabras de cariño.
Debo sepultar con tu imagen lo desconocido que llama mi atención.
Mi necio corazón ahuyenta la magia de poder amarte.


Debo  huir de esta verdad que se arraiga en mi camino
Me atormenta a donde quiera que voy.
A la verdad solo le interesa destruir…
Los sueños, las ilusiones, los amores, la vida misma, la alegría.
Para quedarse a morar con su conciencia perpetua.


El sol no ilumina y es el único que no lo hace por egoísmo.
Debo sepultar todos los bellos momentos que compartí contigo.
Debo dejar describir sobre ti.

Mi corazón vibrante de emoción enmudece
Ante tantas cosas que hay que decir.
Y las que no deberían ser calladas una vez más lo son. 


Y lo único que debe morir en toda esta historia es mi amor por ti.
Fúnebre es la atmósfera en la que respira mi alma,
Pero no se asemeja al dolor de la vehemencia de haberte amado,
No se asemeja al angustiante encanto de sacarte de mi corazón.

  
Siento que todo esto acaba conmigo…
Las tinieblas no se disipan,
Pero en estos instantes ya he obtenido el valor que debía,
Para sepultarte en estos versos.

  
Me alejaré volando;
Del triste desconsuelo de la muerte eterna de tus caricias…
Me alejaré volando;
Del sepulcro en el cual descansan narcisos tus besos…
Me alejaré volando;
Del sueño de haberte poseído por un espasmo de vida…
Me alejaré volando y observaré desde mi muerte
El mágico transcurso de acercarme más al cielo.














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