Hay
que pretender ser ingenuo
Para
decir que la vida simplemente no es vida.
Que
se cuela y se mezcla con sal,
Se
padece, se llora, nos sube y nos derriba.
Para
pensar que no pensamos,
Para
decir que no odiamos, que no amamos,
Que
no podemos, que no queremos…
Que
nos obliga.
Si
soñamos lo violeta, desfiguramos lo transeúnte,
Derribamos
la caricia, entorpecemos el camino,
Transfiguramos
una meta.
Palpamos
deleites, soñamos tristemente,
Vivimos
de pasadizos, construimos un paraíso,
Nos
trasladamos al infierno.
Hay
que pretender ser incauto,
Para
vivir con ingenuidad, y asesinar la verdad que asfixia,
Para
no querer, para no poder,
Para
no soñar, para no vivir, para no amar, para no reír,
Para
no odiar, para no llorar…
La
huída está cercana,
El
viento que remece todo lo que toca
Nos
envuelve y vapulea sin cansancio
La
esperanza y la pereza.
Nos
confunde el laberinto,
La
huída sin salida…
Y
no sabemos lo que presentimos de ese sueño desdichado.
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