Mi miseria es el tráfico de tu mente
que esta siempre colapsada,
que se cobija entre sabanas lógicas de teoremas inauditos.
Mi soberbia, es solo un poco
de lo que recibo
de lo que necesito y anhelo.
Abajo, caen espadas de dos filos,
y un mar sediento de seres nos espera.
Para llevarnos a cabo,
para realizarnos.
Mientras nos ahogamos en nuestras cobardías
la sangre espesa entre mis venas se acumula,
ya no circula en ningún sentido,
y esa pausa es la que me hunde en el mar sin escapatoria,
sin salida...
Anoche fue obscuro...
una polilla se paró en mi ventanal,
y yo la veía mientras dormía con los ojos abiertos
para despedazar los sueños
y para no estar despierta.
No me sobornas con tu mirada,
no me entrego,
tu sexo es lo único que me corrompe.
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