Y fue en ese momento en el que Amira le dijo a Inma que tenían que ir al mercado de Lakemba a comerse una "Hamburguesa de Camello" que yo me pregunté ¿En verdad eso existe?
Y le pregunté a Amira:¿Cómo es la hamburguesa de carne de camello?
Y ella me dijo que era exquisita, que debía probarla, que hay que aprovechar el mercado de Lakemba porque es el único lugar en el que las puedes encontrar en Sydney y sólo en ésta fecha que es post- ramadan.
Entonces me sobrevino uno de esos flashbacks repentinos... "Amira". Recordé que la única Amira que conocía hasta el punto en que conocí a Amira, era la Amira que vivía en la Calle de Las Vírgenes del Paraíso en el Cairo. Recordé cómo me había marcado la historia de la vida de Amira en el libro de Bárbara Wood "Las Vírgenes del Paraíso". Y recordé cómo nos había marcado a muchos... ese libro que un día mi mamá decidió leer, que le recomendó a Ariel, que yo leí por seguir la corriente, que le regalamos a Rachel, que se lo recomendó a la Nona, que la Nanji estoy casi segura leyó y al parecer se lo había prestado a la Kathy también... y todos y cada uno de nosotros había llorado con Amira.
Pero no era capaz de hilar la historia de la vida de Amira, las imágenes de su historia se mezclaban con las imágenes de "Perros y Chacales" que también sucedía en el Cairo.
Y yo estaba ahí, mientras Amira le seguía diciendo a Inma que: "ella quiere ir el Lunes a Lakemba porque al parecer va a tener el día libre, y por su puesto se tomará la semana para celebrar el termino de Ramadan".
Preguntándome, cómo una vez más mi vieja había sido capaz de leer todos los libros de un mismo autor y yo una vez más no había podido seguirle el ritmo. Recordando que el último libro que leí de Barbara Wood parece que fue "Trenes Nocturnos", pero no lo terminé porque Pipo y Beto se lo habían comido.
Y Amira decía que Lakemba es peligroso, que por eso no quiere ir sola. Porque hay mucha gente negra. Mucha gente de Sri- Lanka, India, etc. Que son todos musulmanes y que si no luces musulmán te quedan mirando fijamente.
No podía hilar la historia de Amira, pero ya daba lo mismo. Entonces sobrevino lo grotesco, que a veces sucede. Solo podía recordar que a Amira su familia la había vendido a los doce años a un hombre rico del Cairo para que fuera su esposa, o algo así. Y que a Amira le habían hecho la ablación (mutilación del clítoris) un poco antes de eso. A los once o diez años quizás? Y miré a Amira que hablaba, de por qué es importante ayunar durante el Ramadan, las diferencias entre el bautismo cristiano y el bautismo islámico, cómo los cristianos creen en Jesús y para ellos no es nada más que Isaac, un profeta.
Escuchándola, preguntándome en mi ignorancia si a ella también le habían hecho la ablación cuándo era una niña. No sé.
Entonces le pregunté: ¿Y son muy caras las hamburguesas de camello?
Y ella me dijo que no, que cuestan sólo $8 dólares. Y que son mucho más convenientes que cualquier hamburguesa de $8 dólares que puedas encontrar en Sydney.
"¡Yo tengo que probar esa hamburguesa!" Me dije. En los raciocinios de lo exótica que me sonaba la idea. Y me fui a mi casa, y la idea me quedó durante días, y no fui a Lakemba.
Hasta que al llegar a casa, la semana pasada Isabel estaba viendo las noticias indignada, porque hubo otro atentado en Francia.
¡Malditos islámicos! Me dijo. ¡Siempre es la misma gente haciendo los mismos problemas! Matando gente inocente.
Y yo le dije, que no sabía lo que había pasado, que durante el día no había tenido oportunidad de leer el diario o ver las noticias en la televisión.
Entonces se largó a contarme que un psicópata con un camión se había metido en la vía donde la gente estaba congregada para ver los fuegos artificiales por la celebración de La Bastilla el 14 de Julio y que había más de ochenta muertos hasta ese minuto y no sé cuántos heridos.
Isabel, fue nacida y criada en París aunque su familia es de Portugal.
Y le pregunté a Amira:¿Cómo es la hamburguesa de carne de camello?
Y ella me dijo que era exquisita, que debía probarla, que hay que aprovechar el mercado de Lakemba porque es el único lugar en el que las puedes encontrar en Sydney y sólo en ésta fecha que es post- ramadan.
Entonces me sobrevino uno de esos flashbacks repentinos... "Amira". Recordé que la única Amira que conocía hasta el punto en que conocí a Amira, era la Amira que vivía en la Calle de Las Vírgenes del Paraíso en el Cairo. Recordé cómo me había marcado la historia de la vida de Amira en el libro de Bárbara Wood "Las Vírgenes del Paraíso". Y recordé cómo nos había marcado a muchos... ese libro que un día mi mamá decidió leer, que le recomendó a Ariel, que yo leí por seguir la corriente, que le regalamos a Rachel, que se lo recomendó a la Nona, que la Nanji estoy casi segura leyó y al parecer se lo había prestado a la Kathy también... y todos y cada uno de nosotros había llorado con Amira.
Pero no era capaz de hilar la historia de la vida de Amira, las imágenes de su historia se mezclaban con las imágenes de "Perros y Chacales" que también sucedía en el Cairo.
Y yo estaba ahí, mientras Amira le seguía diciendo a Inma que: "ella quiere ir el Lunes a Lakemba porque al parecer va a tener el día libre, y por su puesto se tomará la semana para celebrar el termino de Ramadan".
Preguntándome, cómo una vez más mi vieja había sido capaz de leer todos los libros de un mismo autor y yo una vez más no había podido seguirle el ritmo. Recordando que el último libro que leí de Barbara Wood parece que fue "Trenes Nocturnos", pero no lo terminé porque Pipo y Beto se lo habían comido.
Y Amira decía que Lakemba es peligroso, que por eso no quiere ir sola. Porque hay mucha gente negra. Mucha gente de Sri- Lanka, India, etc. Que son todos musulmanes y que si no luces musulmán te quedan mirando fijamente.
No podía hilar la historia de Amira, pero ya daba lo mismo. Entonces sobrevino lo grotesco, que a veces sucede. Solo podía recordar que a Amira su familia la había vendido a los doce años a un hombre rico del Cairo para que fuera su esposa, o algo así. Y que a Amira le habían hecho la ablación (mutilación del clítoris) un poco antes de eso. A los once o diez años quizás? Y miré a Amira que hablaba, de por qué es importante ayunar durante el Ramadan, las diferencias entre el bautismo cristiano y el bautismo islámico, cómo los cristianos creen en Jesús y para ellos no es nada más que Isaac, un profeta.
Escuchándola, preguntándome en mi ignorancia si a ella también le habían hecho la ablación cuándo era una niña. No sé.
Entonces le pregunté: ¿Y son muy caras las hamburguesas de camello?
Y ella me dijo que no, que cuestan sólo $8 dólares. Y que son mucho más convenientes que cualquier hamburguesa de $8 dólares que puedas encontrar en Sydney.
"¡Yo tengo que probar esa hamburguesa!" Me dije. En los raciocinios de lo exótica que me sonaba la idea. Y me fui a mi casa, y la idea me quedó durante días, y no fui a Lakemba.
Hasta que al llegar a casa, la semana pasada Isabel estaba viendo las noticias indignada, porque hubo otro atentado en Francia.
¡Malditos islámicos! Me dijo. ¡Siempre es la misma gente haciendo los mismos problemas! Matando gente inocente.
Y yo le dije, que no sabía lo que había pasado, que durante el día no había tenido oportunidad de leer el diario o ver las noticias en la televisión.
Entonces se largó a contarme que un psicópata con un camión se había metido en la vía donde la gente estaba congregada para ver los fuegos artificiales por la celebración de La Bastilla el 14 de Julio y que había más de ochenta muertos hasta ese minuto y no sé cuántos heridos.
Isabel, fue nacida y criada en París aunque su familia es de Portugal.
Yo le dije que lo lamentaba mucho. Una pena que ocurran esas cosas. Pero que estos acontecimientos son hechos puntuales del último tiempo. Que si uno toma distancia y se pone a analizar en cuántas guerras Francia ha estado y está involucrada, es decir, la historia completa, entonces uno ve las cosas diferentes y que todo este problema con el Islam lo es también, solo había que pensar en Siria . Que no es cosa de bandos, pero que ambas partes debieran dejar de hacer guerra y esto simplemente acabaría.
Ella me dijo: Sí Natalia. No importa, perdóname, pero hoy soy racista y odio a los musulmanes.
Al otro día, vi a Amira y me contó de su ida a Lakemba. De su hamburguesa de camello que estaba deliciosa. Yo me preguntaba si ella tiene clítoris o no y cómo serán las hamburguesas de camello.
Y me odié, por lo grotesco, por querer ir tan allá en la intimidad de una persona que sólo me hablaba de hamburguesas.
Ella me dijo: Sí Natalia. No importa, perdóname, pero hoy soy racista y odio a los musulmanes.
Al otro día, vi a Amira y me contó de su ida a Lakemba. De su hamburguesa de camello que estaba deliciosa. Yo me preguntaba si ella tiene clítoris o no y cómo serán las hamburguesas de camello.
Y me odié, por lo grotesco, por querer ir tan allá en la intimidad de una persona que sólo me hablaba de hamburguesas.
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