La gente siempre me mira, clavan sus mirada en mi tratando de penetrar mi cuerpo con su vista, me buscan, examinan y a veces agreden. La gente que me mira quiere saber lo que pienso, lo que escribo, lo que he vivido. No saben ser buenos compañeros, siempre buscan excusas para mirarme, para tocarme con sus ojos, para estar en mi. Es como si quisieran poseerme. En un acto casi litúrgico, casi sacramental... sé lo que dirán, en el silencio puedo oír sus voces mencionando mi peculiaridad, mi mirada, mi vestir, mi andar y mi escribir.
Son las constantes, pero en el fondo no me miran para conocerme, que paradoja, ni tampoco me miran porque les interese, sino que me buscan para proyectarse a ellos mismos. Buscan comprenderse, como niños, que avanzan, así caminan... por el río de la inconsciencia que la sociedad les ha impuesto. Nadie lo sabe. Pero yo lo observo, y más que en ellos lo percibo flotando en el aire, y lo respiro a cada momento.
Oigo sus voces, sus comentarios de lo que hicieron ayer, de lo que harán, de lo que lograron, pero aún no se dan cuenta de lo que son, de lo que los envuelve. De que están, de qué somos.
La retroalimentación de nuestras subjetividades casi no existe en la calle, son todos entes descentralizados que acuden a distintos lugares y desde ellos negocian su calidad de vida. Buena o mala, depende de cómo esté la bolsa, depende de cómo se manifiesten las necesidades, depende del orden jerárquico que les den.
A veces nada es tan importante como para seguir, pero en realidad nada es tan poco importante como para detenerse. Eso influye en lo más hondo de nuestras acciones.
Muchas veces, ante lo indefinido nos mecanizamos. Y ahí van ellos con las prisas que no les corresponden, cargando el problema de sus patrones. O quizás queriendo retroceder en el tiempo.
Después de todo el tiempo se pasa tan deprisa que no hay tiempo, ni barreras, construimos solo fragmentos, el episodio de ayer, o el de hace cinco minutos. Creo que tan solo soy capaz de recordar al menos cinco cosas de las que hice ayer, lo demás quedará olvidado, no fue importante o no lo necesito. Así de una u otra forma postergaré a la que fui, pero habré existido
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