Desde que fui muy pequeña mi tía Isabel, me tomó de la casa
de mis padres todos los fines de semana que pudo para llevarme a la iglesia. No
sólo hacía esto conmigo, sino con mis hermanos y mis primos. Así íbamos en una
tropa de seis ó cinco niños (cuando no estaba el Nacho) con una mujer sola en
las micros por las calles de Santiago, tomando toda la locomoción que fuera
necesaria para llegar los Domingos a la Escuela Dominical ó los Sábados a una
que otra actividad que siempre se inventaba en la iglesia para que la gente
estuviera reunida y obviamente aprendiera de la doctrina que ahí se impartía.
Reconozco que de niña nunca pude entender lo que significaba
Dios, más allá de los “Diez
mandamientos”, “La pascua de resurrección”, “Navidad”, “David y Goleat”, “La historia de Abraham” y muchas historias
que conocí sobre la biblia. Pero que no significaba que entendiera a Dios.
También durante mucho tiempo de mi infancia, quizás hasta
mis 13 años me daba vergüenza decirles a mis amigos que iba a la iglesia y
este, creo es un problema que tienen muchos niños que van a la iglesia llevados
por sus padres o familiares, como en mi caso. La sociedad tiene valores, en los
que si tú crees en Dios estás equivocado, mal, o eres un loco y sí… yo lo entiendo en cierta forma porque hay
muchas cosas negativas y malos ejemplos doctrinales que a veces se viralizan
más que la buena praxis y mucha gente ha generado rechazo a través de eso. El tema es que sobre todo en la infancia los
niños pueden llegar a ser muy crueles cuando saben que vas a una iglesia, o
tienden a verte como “bicho raro”.
En mi caso, gracias a Dios… pude crecer en una iglesia muy
fundamentalista que buscaba poder llegar a un conocimiento de Dios a través de
un “culto racional” ¿Qué significa esto? Interiorizarse en lo que dice la
Biblia y poder llegar a una relación con Dios de acuerdo a lo que Él puede
llegar a solicitar de tu vida. Sin extravagancias, sino a través de un estudio.
A medida que fui creciendo me fui dando cuenta que tenía
mucho miedo de hacer cosas porque siempre estaba cuestionándome si me iba a ir
al infierno o no. Y ese es el momento que llega algún día a tu vida cuando haz
crecido en la iglesia y empiezas a entender el concepto de “Salvación”, este
concepto es el motor de todo lo que rodea al Cristianismo. Pero reconozco que
era algo que me ponía casi paranoica… Siempre he sido un poquito exagerada para
mis cosas.
Con el tiempo entendí
y ví muchas caras de Dios, caras que puedes encontrar en la biblia. Si lees el
antiguo testamento verás la cara de un Dios de guerra que le ordenaba a su
pueblo matar a otros clanes para “llegar a la tierra prometida”, “verás un Dios
celoso y un tanto vanidoso” ya que siempre quería toda la adoración para Él (y
puedo presentir que si algún cristiano me está leyendo en estos minutos está
empezando a pensar ¿Cómo puedo referirme así a Dios?), así se refleja en la escritura, un Dios que
abandonó a su pueblo en diferentes situaciones porque “ellos no hacían su
voluntad”, y muchas otras cosas, como le ordenó a Abraham matar a su hijo, para
probar su fe y luego al ver que Abraham está dispuesto a hacerlo le envía un
cordero para hacer el sacrificio. Sin embargo, durante el transcurso del
antiguo testamento empieza a gestarse “una trama” que es el “plan de Dios sobre
el nacimiento de Jesús” y esto se refleja en las profecías que existieron sobre
su nacimiento miles de años antes que Jesús naciera. Entonces cuando Jesús nace
en el nuevo testamento tú empiezas a conocer la otra cara de Dios, un Dios de
amor, ya no es un Dios que te pide hacer holocaustos, ya que él envío a su hijo
para ser el holocausto que perdonará los pecados de toda la humanidad. Empiezas
a conocer a un Dios Padre, ya no tienes que seguir un montón de tradiciones que
se estaban llevando a cabo en el templo, ni siquiera los diez mandamientos. Ya
que Jesús cambió todo lo que se había creído de ahí para atrás y sólo instauró
dos mandamientos: 1) Amarás al señor tu
Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda
tu mente. 2) Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Lucas 10: 27)
Durante mucho tiempo de mi vida he tratado de entender a
Dios, no puedo decir que no. Todos pasamos el proceso de cuestionarnos su
existencia hasta decidir qué es lo que te definirá en la vida dígase: creyente,
agnóstico, ateo, bla bla. Pero este Dios del nuevo testamento es tan distinto
al Dios del antiguo testamento, yo me pregunto ¿Habrá Dios aprendido de sí mismo en la historia? ¿Se
habrá dado cuenta de que al final no era necesario exigir tanto más que amor? Como
ese niño inmaduro que empieza una
relación y pide toda la atención, toda la dedicación de su pareja, con todas
las reglas definidas para “hacerse feliz a sí mismo” y luego cuando la pareja
ya no aguanta más, se quiere ir, le es infiel por tan altas exigencias, o
comete muchos errores ya que con tantas reglas es más fácil errar, entonces ya
cuando la relación no da para más este niño empieza a crecer y se da cuenta de
que en verdad no era necesaria tanta parafernalia y que al final lo más
rescatable de todo es el amor, y que esta humanidad que el mismo creo “está
completamente desorientada, desesperanzada, falta de amor” y en un acto de amor
decide enviar a su hijo para morir por toda esta humanidad perdida, la cual
queda en completa libertad y si quieres conocerle ya no es una obligación
adorarle, es una decisión que tomas al querer conocer a Jesús y que si decides
seguirle sólo debes seguir dos reglas
Amar y Amar.
Lo que más me impacta de esta historia es que Dios da el
primer paso para establecer una relación contigo, y sí, quizás creció como este
niño inmaduro y en un momento desesperado de tener que amar lo que creo o de
sentir tal necesidad de amar lo creado es capaz de entregar a su hijo para
perdonar todas las ofensas que las personas hayan podido cometer alguna vez,
pero para mí (quiero que se entienda que hablo a título personal), para mí esto
tiene el significado de que incluso ya la regla “amar” no es una ofensa contra él, sino que es una ofensa contra el
amor.
Ojo que en este punto de la historia, cuando envía a Jesús, Dios decide contradecirse a Él mismo (en mi
opinión), ya que cambia todas las reglas que él había instaurado para atrás,
pero se entiende dado que él intentaba salvar lo creado. Es como cuando decides
terminar una larga relación. Antes de terminar aquella relación que construiste
con tanto esfuerzo y con aquella persona que amaste por tanto tiempo, tiras
todos los salvavidas que encuentras a mano, y cuando ya vez que no da para más
y a pesar de los salvavidas el final es inminente empiezas a traicionarte a ti
mismo, empiezas a decir o pensar “a lo mejor los problemas no son tan
importantes”, “a lo mejor las diferencias de opinión no son tan importantes”,
“a lo mejor yo puedo transar más”, “a lo mejor podemos negociar un poco más los
espacios para tratar de intentar continuar haciéndonos felices” y ahí ya sabes
que lo estás apostando todo, lamentablemente en la humana vida, para bien o
para mal muchas veces aunque tú llegues a pensar eso en tu relación y ya
sentiste que lo diste todo, la relación va a terminar igual. Lo que nos pasa
luego es que pensamos “como alargué tanto la agonía si al final la relación iba
a terminar igual”, “cómo transé o aguanté tanto”, luego te sientes mal y te
arrepientes un poquito de haber querido que eso funcionará “a la fuerza con tantas ganas” porque la
decisión final no pasaba por ti, sino por otra persona, tu pareja. Pues con Dios es lo mismo. Él nos lanzó todas
las oportunidades para salvar nuestra relación con él hasta Jesús, y hoy la
decisión está de nuestro lado.
Pero Dios luego de contradecirse, hizo en mi opinión algo
estratégico, que fue dar a su hijo que es “la metáfora de lo más amado” y en mi
opinión lo hizo para no poder arrepentirse, cómo iba a arrepentirse sabiendo
todo lo que su hijo vino a padecer, ¿Cierto?
Sin embargo, la decisión sigue estando en nosotros “la
pareja” ¿Queremos caminar con Él o no?
¿Nos hace sentido este mensaje? ¿Podré permitirme conocer este amor?
Espero haber parecido simple en lo escrito anteriormente,
sabes? Porque ahora voy a explicar la idea que titula este texto.
Creo que después de tanta historia que ha pasado y podemos
encontrar en la biblia, la historia de la humanidad, etcétera. No es realmente
importante la visión que tú tengas de Dios, si es bueno o malo, si sirve o no
sirve, si funciona o no funciona. No es realmente importante saber si la
iglesia católica miente o no miente, si
los canutos dan buen ejemplo o mal ejemplo, si te molesta o no te molesta que
se paren en la esquina de tu casa con un altoparlante. Lo importante eres tú y
él El amor. Porque Dios nos aconseja amarnos a nosotros primero para que
seamos capaces de amar a otros, y a través de este amor poder amarlo a Él
también que está en la naturaleza, en el aire que respiramos día a día, en los
amaneceres y ocasos. Y yo creo que entiendo por qué dictaminó esto finalmente…
yo creo que es porque cuando amas, aparte de todo lo feliz que eres, quieres
hacer todo bien para tu pareja o para que tu entorno este bien y en paz, en
seguridad. Y creo que ese es el problema que muchas personas tienen también, la
falta de amor y por eso hacen daño en muchos sentidos.
Nunca nos hizo falta nada más que amor, e incluso después de
esto puedes creer que “Dios es una metáfora” y creo que si tienes amor en tu
corazón quieras o no tienes a este Dios que te levanta, te reconforta, te da
calidez, y te muestra la belleza de la vida y te hace tener fe en los momentos
malos. Que no es un Dios que te está viendo desde algún confín del universo y
supervisando todo lo que haces para ver si al final de tus días te quemas vivo
por la eternidad o te vas a un paraíso a adorarle eternamente. No, Dios es
mucho más que eso, y mucho más cercano que eso, más sencillo, habita en ti en
amor, es la energía del universo que te llega de todo lo que percibes y ves, eres
tú mismo, soy yo misma cuando te abrazo. Siempre estuvo tan cerca y tú no lo
viste.
Como una vez me dijo alguien por ahí, “El día que todos los
seres humanos del planeta seamos capaces de tomarnos de las manos sin
distinción y en un solo pensamiento de amor, conoceremos mejor a Dios”. Yo lo
probé, y si quieres intentar nunca está de más probar algo nuevo. Ama y ama ;)
"Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama." Lucas 7: 47.-
Pd: Mis disculpas a todos los fundamentalistas que han leído
este texto. Pero creo que verdaderamente Dios es así de sencillo.
=)
ResponderEliminarEl otro día hablaba con un agnóstico, cercano al budismo, que me decía que ese concepto tan etéreo, basado en la superación personal y sobre el amor al entorno no es de exclusividad cristiana...
De hecho tu planteamiento de un dios que aprende, mejora, o cambia, es muy antropoide... estilo greco-latino.
Más allá de ese fundamentalismo teológico... wena volaaaaa XD
Sí, es un planteamiento de un Dios cercano, amigo, padre, humano... Después de todo estamos hechos a su imagen y semejanza no?
EliminarNo entiendo el link de tu comentario sobre tu amigo "agnóstico cercano al budismo", el comentario de "superación personal y amar al entorno" lo hizo en base a qué?
Ya que el budismo desde mi punto (no mirado como religión) es una buena ciencia para meditar y llegar a lo que ellos llaman "nirvana", lo cual ayuda a tener más autocontrol sobre la mente, pensamientos estresantes o negativos y en base al aquietamiento de la mente logras hallar la paz, al menos la de las ideas. Sin embargo, el budismo se caracteriza por el desapego a la familia (abandono), el abandono a la mujer, y el abandono del deseo de superación personal, ya que al entregar tu vida a la meditación dejas de buscar las cosas materiales o terrenales y dejas de crecer en ese sentido. Tal como hizo Buda.
Hay que huir un poco del fundamentalismo, Dios está cerca y su palabra permanece a pesar de todo.