lunes, 16 de enero de 2017

Volver.

Me despierto a las 10.30 AM, con un poco de resaca porque anoche estuve tomando mango sour hasta tarde con un par de amigas de la vida Nanji y Pazita. Estoy en Santiago. Recibo un mensaje de la esposa de mi primo y vienen en camino, yo estoy en pijamas viendo la temporada uno de Doctor House que la empecé a ver otra vez. Sí, toda otra vez. Mientras vienen hablo por teléfono con uno de mis mejores amigos, Cames que estuvo de cumple y quedó la patá'. Llamo a Tomás que está de cumple y va al W. Tamara llega con Carlos, con Diego de amor. Yo sigo en pijamas y empiezo a cocinar, mientras picoteamos unos quesos y nos tomamos una copa de vino. Dieguito ríe cuando le hacemos morisquetas. El hermano bebé llega con su novia y hablamos de todas las veces que se nos cayó el Enanito de cabeza y por eso quedó así, como es. Me dicen que estoy lenta para cocinar, yo digo que llevo técnicamente tres años sin cocinar. Está bien, el ritmo no importa, yo solo cocino una Tortilla de papas y le pondré unas hamburguesas para que almuercen Carlos y Tammy. Me llama Javier para seguir reclamando que su ex vale una mierda. Nos contamos rápidamente en qué va el día, él va por su siesta, yo voy por mi familia. Mi familia. Tammy le habla a Diego, Carlos atiende una llamada de trabajo, Juan se ríe con Dafni. Yo cocino. La vida es simple. Es fácil. Por una tortilla con papas y hamburguesas estoy rodeada de cinco maravillosas personas que saben todo de mí. Incluso, que después de "técnicamente" no haber cocinado en tres años va a estar rico y después la repetiremos para otro almuerzo. La vida está en dar, en compartir, gracias a todos ustedes por permitirme estar. Volví a Santiago. Volví a mi hogar

No hay comentarios:

Publicar un comentario