domingo, 14 de mayo de 2017

Natalia.-

Cuando me nombran Natalia es como si la gente se refiriese a alguien que no existe.

"Natalia", me dicen.
Y ahí voy yo respondiendo.
Yo que no soy Natalia.
Yo que soy aquello más allá del nombre.
Un vestigio de inocencia marchito.

Natalia, siempre me ha sonado tan extraño y ajeno.
Quisiera llamarme Distorsión Diáfana de la Memoria.
Música, Paz.

Natalia, no invita.
Natalia, es un nombre tosco que segrega.

Natalia, la risa en la boca.
Natalia, el llanto de lejanía.
Natalia, los ángeles y demonios.
Natalia Silvestre. Natalia.

¡Ay Natalita! Dijera mi padre.
Natalita.

La Natalia que nombran.
Vive de mi, se disfraza en mis pieles.
Pero no soy yo.
Yo soy Distorsión, yo soy Diáfana, yo soy Olvido.
Yo soy no ser, yo soy tu ser.
Yo soy en todo, yo no existo.
Existe una mediocre versión de mi misma,
la más famosa.
A la que la gente cotidianamente nombra Natalia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario