jueves, 26 de noviembre de 2015

Alma.-

Realidad inarmónica, me conduces hacia la nada.
Abismo de verdades infinitas, perturbadoras e inexorables.
Me dirijo hacia lo indefinido.
Estoy en la proximidad de las culpas encontradas.
Volar lejos no sería suficiente, ya que necesito desterrar las emociones.

Tormenta de alegrías amargas.
Carcajadas eternas de llantos agónicos.
Brasas de amistades que fueron quemadas.
Enemigo de los dolores ajenos.
Abismo sin fin.

A donde van las penas cuando son olvidadas,
Para refugiarse de su propio olvido y melancolía.
Para curar sus propias heridas y olvidar su propia existencia.
Abismo sin fin.

De amor, odio, pena, alegría, melancolía y gozo.
Abismo sin fin.

De los sentimientos desmesurados,
De la vida intrínseca, de las pasiones olvidadas.
Todo lo abarcas dentro de mi, como un todo infinito.
Como la sorpresa de un nuevo amor,
Como la habilidad de poder sentir,
Como el maravilloso milagro de aún poder existir.

Todo lo abarcas dentro de mí.
Abismo sin fin.
Mi espacio vital.

Lugar de esperanza e ilusión inagotable,
Todo es desmesurado en ti,
Todo es imprescindible en ti.
En ti puedo alcanzar la máxima locura.

Floreces llena de nuevos momentos.
Y el implacable destino que forjamos sin querer;
El odio o el amor furtivo.
Segundos fugaces  que no logro distinguir el lugar,
El espacio, el momento preciso. En que plasmé un nuevo dibujo en el álbum de mi vida.

Tiempo, no te vayas tan deprisa,
Que necesito llenarme de la vida que avanza y degustar el momento que tanto anhelé.
Precioso deleite el contemplarte.
Abismo sin fin.
Mi espacio vital.



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