Otra vez...
se trataba de la calavera...
de esa imagen difusa por el corredor...
Tú descalzo..
yo descalza...
los pies desnudos se tocaban entre sí...
y con trémula caricia,
dijiste la palabra nombrada mil veces,
por estas lenguas procaces...
Y la lluvia era la absolución de esos días...
y de estos hay solo sol y bruma matinal...
Amaneceres de espuma en esa nube gigante...
El instinto subyace en esta selva...
mis sentidos se entumen por la ansiedad de estos cuerpos...
y en el vientre una espina...
y en las manos la sangre...
La imagen aún corre difusa,
me miras como siempre...
y tu mirada me toca...
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