martes, 5 de mayo de 2015

Otra vez...

Otra vez...

se trataba de la calavera...
de esa imagen difusa por el corredor...

Tú descalzo..
yo descalza...

los pies desnudos se tocaban entre sí...
y con trémula caricia,
dijiste la palabra nombrada mil veces,
por estas lenguas procaces...

Y la lluvia era la absolución de esos días...
y de estos hay solo sol y bruma matinal...
Amaneceres de espuma en esa nube gigante...

El instinto subyace en esta selva...
mis sentidos se entumen por la ansiedad de estos cuerpos...

y en el vientre una espina...
y en las manos la sangre...

La imagen aún corre difusa,
me miras como siempre...
y tu mirada me toca...

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