miércoles, 27 de mayo de 2015

Un mes.-

Un mes.
La cosa es que en un mes, sólo escribí un texto para mi blog pero lo rellené de cosas viejas, no tomé mi diario de vida y pinté cuatro cuadros.

Viví sola dos semanas, luego tuve dos roommates diferentes, luego sola y ahora volví con una de mis antiguas roommates. A veces sufro porque no puedo tener la luz prendida por las noches hasta tarde y tengo que darle al teclado de mi laptop a ciegas, como haciéndome zancadillas a mi misma.
En un mes aparecieron todos mis miedos, y los ví venir noche tras noche en mis sueños y en los días a preguntarme ¿Qué harás ahora con nosotros? ¿Dónde nos vas meter? Hasta que de pronto un día quise decirles: ¡Váyanse a la concha de su madre! La puta que los parió… Luego recordé que son mis miedos, yo los parí y entendí que eso me convertía en puta… entonces decidí enfrentarlos, aquí estoy.
En un mes aprendí a brindar en: Italiano, Turco, Portugués, Francés  y Árabe. Los Árabes aprendieron que en Chile no se habla chileno, si no Castellano. Le conté a mi amiga turca sobre la existencia de Bolivia y el Italiano aprendió que Santiago no es un “pueblito”.
Aprendí a sentirme en confianza cuando hablo inglés, sin embargo, no tanta como aún deseo. Me dí cuenta que empiezo a pensar en inglés  y hablar en español, pensar en español y hablar en inglés  y de que a veces termino haciendo frases entre español e  inglés, porque ya me confundo cuando pienso y hablo.
Aprendí a preparar Rissoto, porque acá no hay tostador  para hacer el arroz graneado de mamá. Lo cierto es que volví a cocinar tras un año y medio sin hacerlo y me sentí tan  bien prodigándome esos sabores tan exquisitos que salen de mis manos, sólo para mí. Ahora tengo razones para ir al supermercado cada semana, en el supermercado hay un queso que lo venden a 8 dólares el kilo (muy barato)  y me compré uno… Cheddar. No puedo parar de rayar queso y cocer fideos para servirlos en un plato y ver como se derrite el queso. Creo que he subido al menos cinco kilos, en un mes.
En un mes, me decidí a buscar trabajo  la segunda semana… no entendiendo nada del sistema, encontré algo, me hicieron esperar dos semanas más para comenzar de promotora en un mall y al final cuando comencé al tercer día descubrí que era una estafa. No gané nada, sólo perdí tiempo y dinero en la espera y en los días que fui a trabajar. Hoy busco trabajo nuevamente. Mientras, le dije a mis amigos de la casa que si no quieren hacer sus deberes en la casa yo puedo hacerlo por ellos y les cobro 20 dólares por cada cosa, mi amigo italiano me pagó 20 para que le limpiara el baño y esos fueron mis primeros 20 dólares ganados acá.
En un mes, un policía civil quiso detenerme porque pensó que había robado una botella de agua del supermercado, no tuve problemas para decirle que se fuera a la mierda y que odiaba a la policía. Entonces concluí que definitivamente los policías son idiotas en todas partes. Es verdad que tenía mejores expectativas de Australia.
En un mes quise comprar ganya, pero acá todos consumen coca… encontrar al dealer de ganya me tomó cuatro semanas. Ahora puedo fumar tranquila.
En un mes encontré dos personas que velan por mí, y por las cuales velar. Y hace poco nos decimos cariñosamente “me haces feliz”. Nada más.
En un mes conocí tres playas: Bondi Junction, Coogee y Maroubra. Conocí el Ópera House, Darling Harbourne, Circular Quay, The Rocks, Hyde Park.
En un mes tuve classmates de: Korea, Japón, Tailandia, Colombia, Ecuador, Perú.
Conocí, Mexicanos, Rusos, Serbios, Indios y personas de Siri Lanka (perdón, pero no sé el gentilicio).
En un mes…
Hablé de religión con cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hindúes, ateos, agnósticos  y los comparé con mis ya antiguos amigos, budistas, krishnas, cristianos, ateos y agnósticos. No tuve en problemas en decirles que creo en Dios todopoderoso, como energía, como universo y como amor y trato de practicarlo cada día, que vibro con eso y trato de rescatar lo mejor de cada enseñanza religiosa, que creo en el Karma con un “tipo de destino”, pero no en el destino… Así también como creo en Jesús y en el mensaje de salvación que redime a los ricos y el de esperanza que da vida a los pobres.
Ellos no tuvieron problemas en escucharme ni para entenderme… incluso los  que tienen sus dioses, hoy oran por mi para que encuentre trabajo. Los ateos y agnósticos me envían pensamientos positivos.
En un mes,  tuve pena y felicidad… Aprendí a echar de menos la piscola, las chuchás, la picardía del chileno, Abril en Santiago y las cazuelas. Pensé en mi padre y su enfermedad, pensé que podrían ser sus últimos meses, pensé que puede estar muriendo y yo estoy aquí sin estar a su lado… pensé que la vida nos da y nos quita, desee volver a mi casa luego recordé que ya no tenía casa, ni trabajo, ni nada y yo misma había decidido ponerme en esta situación. Entonces allá y acá es lo mismo materialmente y ésta fue mi decisión.  Me pregunté por qué prefería estar acá, me respondí “por el tiempo”… me di cuenta lo veloz que pasa el tiempo, nuevamente me di cuenta y vislumbré lo rápido que pasará, vislumbré como me olvidaré de las calles de Santiago, de algunas caras del barrio, de los detalles que tenía en mi pieza, de las personas…  Como siempre ha sido en mi vida y mi experiencia con todos los barrios en los que he vivido y personas que he conocido, toda la existencia está poblada de olvido.
Luego percibí el continuo desarraigo que me posee, que me poseerá… que puede poseerme. Decidiendo día a día no pertenecer a nada, tratando de ser parte de todo, decidiendo la soledad, decidiendo los paisajes y los nuevos rostros, decidiendo día a día perder momentos con otras personas, simplemente prefiriendo algo nuevo… y el tiempo, lo rápido que pasará el tiempo y tengo 28 años y me doy cuenta de todas las cosas que me gustaría hacer y sé todas las cosas que podría hacer, pero esta vida no me alcanza, no me alcanzará porque he aprendido sobre los tiempos que te toma construir algo y en mi continuo estado de armar y desarmar no me resulta muy provechoso, como se diría por ahí “no me cunde”… y luego pensé “mi padre podría morir y yo estoy aquí”, decidiendo cada día perderme este momento, el cumpleaños de la Anto, el próximo cumpleaños de Amarito, de la Marti. Si mi padre muriera, que espero en Dios que no sea así ahora, porque mi padre es muy joven… si mi padre muriera, no me lo perdonaría nunca, y hoy decido estar acá día a día. ¿Por qué la vida nos pone en estas situaciones? A mi padre le diagnosticaron el cáncer un mes antes de que yo me fuera del país… un mes.
En un mes me escribieron mis amigos de todos lados y de todos las Eras de mi vida, me  acordé y pensé en mi amigo Owen de Inglaterra a quien conocí en Brasil y de que la noche antes de volver  a Santiago mientras carretiabamos, me dijo: “ahora puedes decir que tienes amigos alrededor del mundo”. Sí Owen, ahora puedo decir que tengo amigos alrededor del mundo. Y temo el momento en que esto sea trivial. Espero no dejar de admirarme, no dejar de agradecer la experiencia. Y si Dios permite poder continuar siendo “patiperra” como me diría mi padre.
En un mes respondí todos los mails, llamadas, mensajes de cuantos me dieron soporte a la distancia y lloré con mi padre por Skype cuando le dije “pasaron tantas cosas”… y el lloró conmigo. Ya pasaron tantas cosas…
En un mes pensé “quiero comerme el mundo”, luego me reí sola por el doble sentido de mi mente… pero es verdad, quisiera vivir todo y conocer todas las culturas posibles. Sin embargo, hoy trato de remitirme al presente y me maravillo con las historias de mis amigos sobre sus culturas y países.
En un mes me sentí sola y puse una aplicación en mi teléfono para tener citas y encontrar un novio, subí una foto y  en una semana tenía 60 invitaciones a salir a citas, me cagué de la risa, “los australianos están locos pensé” y ya con el autoestima más alta desinstalé la aplicación sin haber interactuado con nadie. No hubiese dado abasto jajajaja.
En un mes, mejoré mi portugués, me enteré que Natiruts viene en Octubre a Sydney, hice planes para ir a un festival de música Trance en Septiembre, me bajó la melancolía y uno de los temas favoritos fue “21 Guns”  de Green Day, descubrí a Sticky Fingers a través de la canción que me envió mi hermano “Australia Street” por haberme perdido en las calles con mi bici y de noche, estudié toda su discografía. Me puse a escuchar toda la poesía que encontré en Youtube de Mario Benedetti, volví a Octavio Paz, recordé a Cortázar y reflexioné en Facundo Cabral. Con suerte vi cuatro ó cinco capítulos de “How I meet your mother”, y otros cinco ó seis de “Robotech”… no pude entender cómo funcionan los canales de televisión, me di cuenta que el marketing no funciona como en Chile, que el horario prime es a partir de  las 18.00 horas. No logré entender bien cómo está la situación política ni memorizar los nombres de quienes gobiernan, pero nos visitaron los príncipes para Anzac Day  y supe que acá hay una Teletón, pero los fondos son para la fundación de Ronald Mc Donald, de hecho la realizaron hace un mes.
Reviví el dolor de haber sentido el fracaso, volví a reafirmar que nada dura para siempre y que nada nos pertenece.
Aprendí a cruzar la calle y mirar para el otro lado, me acostumbre al olor a aliño y comida de las calles y que todo funciona al revés. En un mes, tuve tres profes de inglés y me quedé con el último. Me salvé del colapso del metro de Santiago y del tipo que se tiró hoy mismo a la línea 1 en Pedro de Valdivia, me salvé del hielo del invierno, de la contaminación,  me rescaté de lo que me dolía, me hice feliz, llegué y dos semanas  después tenía una vida y nunca había pensado que iba a ser tan fácil. En un mes.
En un mes aprendí a saludar con la mano cuando la persona es australiana, con un beso en la mejilla cuando es latina, con dos besos en las mejillas cuando es europea, a hacer reverencias cuando es asiática.
Aprendí el significado de “cool”, “don’t be polite”, “be polite”, “don’t be shy” and “do you now what I mean?”
En un mes me di cuenta que acá las clases sociales prácticamente no existen. Pero conocí gente que ha “triunfado” por definirlo de manera exitista y gente que lleva 5 años de residencia con visa de estudiante yendo todos los días a clases sólo para cumplir con la asistencia que le piden en migración. Entendí que a los australianos no les interesa estudiar porque son relajados y el gobierno les da todo, y da lo mismo si trabajas en la construcción o eres ingeniero, la diferencia de sueldos no será mucha. Conocí gente muy rica de otros países, gente que ha venido a comer pan con aceite… y aprendí a conocerme más a mi y recordé que estoy acá por gracia, solo por gracia.

En un mes no vi kanguros ni Koalas, no probé la carne de kanguro, no fui a Gold Coast ni a Melbourne…

En un mes alcancé a entender que este es el comienzo de lo que se avecina.



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