domingo, 31 de mayo de 2015

Respuesta a Yuko.-

Mi nueva amiga Yuko de Japón, me preguntó: What do you think when you paint? What do you feel? Because, you have good sense. Mi primer respuesta, a lo imprevista que me encontró la pregunta  fue: “A lot of things”… pero me quedé pensando.
¿Sabes Yuko? Lo primero que tengo en mi interior es música, ella vive en mí.
Tengo nostalgias de ayeres que fueron felices, esperanzas de mañanas que aún no llegan, presentes conscientes que elegí y trato de disfrutar.
La pena constante de saberme finita, un sentido de trascendencia que trato de frenar para no darle espacio al ego.
La convicción de que cada día podemos ser mejores, en lo que hacemos, en lo que amamos, en lo que creemos.
La convicción de hacer las cosas con amor para hacerlas bien y procurar hacer las cosas que amo. Y si me toca hacer algo que no amo, aprender a amarlo para poder estar en equilibrio sabiendo que ocupo mi tiempo en amor.
La convicción del respeto que se merece el prójimo, unas ganas descomunales de querer escuchar a toda la gente que pueda para simplemente tratar de entender quién es y desde ahí tirar unos cables subterráneos y transparentes, casi imperceptibles, para tratar de entender por qué la vida lo puso en mi camino, tratar de sacar la enseñanza que cada persona me puede dejar…  como lo has hecho tú, con tus preguntas, como lo hiciste cuando me dijiste “Don't give up”, “please, keep doing your paintings”.
Tengo el sentimiento del folklore de mi tierra, la pena de la gente que crea cultura día a día sin saberlo con sus costumbres,  tradiciones y sacrificio. Con los carritos de sopaipillas afuera de los colegios y estaciones de metro, subiéndose a una micro para vender un helado. O por decirlo de algún modo, también tengo la pena de “Los Nadie”, como diría Galeano “los nadie que cuestan menos que la bala que los mata”.
Ya que cité a Galeano Yuko, ¿Sabes? También tengo a Víctor Jara, a Violeta, a Silvio… el ton y son de la música cubana, los estacatos del taquirari de Bolivia, los ritmos del huayno y la saya. El “tiki tiki ti” de mi cueca querida, el ritmo improvisado a veces de unos raperos  haciendo un un big-bog en la calle…
Tengo algunas frases y canciones de Tito Fernández, tengo a Borges, a Cortázar, a Neruda, a Gabriela, a Frida, Morí, Dalí y Picasso… tengo las ganas de sentar a la belleza en mis rodillas e injuriarla como Rimbaud… y tengo a tantos otros que ya te contaré Yuko.
Tengo el recuerdo de la dictadura, no por haberla vivido, si no por las luchas de mis contemporáneos y amigos  para poder revertir leyes que fueron instauradas en mi país y que hasta el día de hoy nos legislan y nos hacen daño a muchos, como me hizo daño a mí el sistema de lucro en la educación. Y sí, sabes? Aunque no la viví, tengo la pena de los familiares de detenidos desaparecidos y la rabia y pena de mi padre por haber sido secuestrado y torturado por la DINA por "equivocación" a sus dieciséis años, cuando él era huérfano y nadie velaba por él. Tengo la injusticia clavada hacia el gobierno militar porque le cambiaron el nombre a mi padre  “para no volver a confundirlo”.

A veces tengo ganas de levantarme por todos ellos y salir a las calles y marchar, y sabes? Cuando estaba en Santiago regularmente lo hacía, o al menos siempre que podía.

A veces tengo ganas de gritarle a la vida porque me parece injusta… y sí, tengo el estigma de haber 
crecido en población con “los nadie”, a quienes aprendí a amar aunque muchas veces no quise, a quienes traté de educar cada vez que pude, y tengo el recuerdo de mis vecinos de la “pobla”: el Chupa y su frase “para qué te platico” la cual uso hasta el día de hoy, el Marcos que fuma pasta base afuera de mi casa y cuando la casa está sola puedes pagarle quinientos pesos para que la cuide, el Flaco cuando me decía “tení que tirar pa’ arriba Natalia”… Los Molina.  El recuerdo de los “patos malos de la Cinco” y mi amigo “del skate” que no tiene piernas y  solo tiene un  brazo para darse impulso en el skate,  porque se quedó dormido en la línea del tren un día que estaba borracho, y recuerdo que le gustaba caminar conmigo por la calle a veces cuando volvía del colegio o la U.

Tengo una dualidad invocada del más acá, por añorar una vida espiritual y abandonar lo mundano para sólo sentirme o creerme “ zen”. Tengo unas ganas mundanas de querer cometer varios pecados que aún tengo pendientes por lo entretenido que me parecen  y después, ganas de  “vivir para contarla”. Y tengo la indecisión constante del próximo paso, guiándome sólo por el instinto finalmente y lo que me dicta mi intuición, olvidando por completo lo zen y lo mundano vivo mi vida, con contradicciones como todos.

Tengo la pena de un desamor.

Tengo el recuerdo de mis abuelos, a los que conocí… mi abuelo, un hombre alcohólico que se rodeó con magnates en su época, pero el día su funeral no fue nadie más que la familia a verlo y nadie dijo una palabra por él… porque fue tan malo. Y el recuerdo de mi abuela que siempre veló por él. Tengo la historia de mis abuelos, a los que no conocí… mi abuelo, un hombre que murió asesinado por unos huasos en Santa Cruz y mi abuela, una mujer que murió de cáncer un año después que su marido, dejando siete niños huérfanos.  Tengo el dolor de mis padres por sus historias.

Tengo en mi interior tendencia al cáncer por todos mis ancestros y mi tabaquismo que no puedo evitar, aunque a veces Yuko, de verdad lo intento.

Tengo el recuerdo de la primera vez que fumé marihuana con mi viejo. Tengo el recuerdo de mi vieja y la primera vez que me enseñó a tejer con unos clavos número cuatro, porque yo quería aprender ese día y ella no tenía más palillos. Tengo ese ingenio de ambos para salir adelante de cualquier situación, la locura expresiva de ella, la rapidez y picardía para las bromas de él, el mal genio de ambos. 
Tengo la característica de poder trabajar hasta poder romperme el lomo de él, las ganas de querer quedarme acostada todo el día de ella. La soledad que nadie pudo llenar de los dos.

Tengo mi querida Yuko, una sonrisa para todo esto, un plan para que mañana sea mejor para todos… tengo la necesidad de tener un plan. Tengo la necesidad de sentirme responsable de lo que hago y de velar por quienes me rodean. Y tengo la angustia que nace de esto hoy que me encuentro tan lejos.
Tengo la certeza de haber sido feliz muchos momentos en mi vida, tengo el mal recuerdo de haberme sentido infeliz otros tantos momentos.


Pero, sabes Yuko? Tengo la dicha día a día de sentirme viva, de querer vivir a pesar de las dificultades de las circunstancias, las ganas de aprender a vivir más allá de los problemas, de tener una actitud de gratitud más allá de los problemas y circunstancias, tengo ganas de sentirme positiva ante la adversidad, tengo ganas de creer que somos felices con lo bueno y lo malo porque la vida es vida y hay que vivirla tan viva como se presenta junto con su muerte, tengo ganas de soñar, tengo ganas de hacer realidad mis sueños, porque sabes Yuko? Nos vamos a morir y la vida es tan corta.

     



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